El día jueves, con tan sólo segundos restantes en el reloj, la pizarra del Pabellón Kezar mostraba un puntaje en el que la Misión llevaba la delantera sobre Washington con 55-45 correspondientemente. Gary Law, el escolta de segundo año dribleó el tiempo restante y aseguró el campeonato universitario júnior para los Osos de la Misión.

Cinco auxiliares del escolta Jerrel Stancil, seis robos de balón del escolta Joji Kurtoni, 15 rebotes del alumno de segundo año Ronald Murillo, tres bloqueos del alumno de segundo año Amrand Caradine y una paliza que otorgó tres puntos gracias a Austin Smith fueron sólo algunas de las historias en el emocionante partido del campeonato universitario júnior.

Una vez más, fue el pan y vino de la Misión: la defensa les dio la clave para la victoria.

“No hay ningún secreto de lo que vamos a hacer”, dijo el entrenador principal Dan Goepel momentos antes del juego. “Vamos con la prensa de toda la cancha”.

Aunque los Osos tuvieron un lento comienzo a lo largo de casi todo el primer cuarto y una parte del segundo tiempo, fue la intensidad de la defensa lo que le dio al equipo una ventaja de oro. Los Osos se declararon con la delantera a comienzos del segundo cuarto y no miraron atrás.

Al solidificar la delantera para obtener un doble puntaje en el tercer cuarto, los Osos disfrutaron de la delantera más prominente en el juego con 48-30 puntos correspondientemente en el cuarto tiempo.

Las Águilas intentaron hacer una carrera final y aunque pudieron cerrar la distancia entre puntos a seis puntos con tan sólo un minuto restante, no fue suficiente para cerrar el déficit.

Para muchos alumnos de segundo año en el equipo de este año, esta será la última temporada que juegan con un uniforme de un equipo universitario júnior.

“Se siente genial”, dijo el alumno de segundo año Isaac Strasnickas mientras mostraba con alarde la medalla de primer lugar que portaba en el cuello.

“Ganar es algo muy común aquí en la Misión. Yo ya tengo dos campeonatos y estoy esperando el tercero”.

Strasnickas y Ronald Murillo ya pueden agregar el recién adquirido campeonato a la lista de títulos de la Misión de campeonatos de fútbol americano del Día de Gracias.

Para muchos, el segundo en el que sonó el último pitazo fue un momento triunfante e inmensamente emotivo —sobretodo para el entrenador principal del equipo universitario júnior Dan Goepel, quien pudo traer a casa el oro en su primera temporada como entrenador de responsabilidades.

“Se siente estupendo. Estoy muy orgulloso de mis muchachos. Jugaron en equipo”, dijo Goepel después de haber abrazado a sus amigos y familiares que estuvieron presentes para ver la victoria.

“Batallamos al principio, y la verdad es que no pudo haber salido mal cuando estábamos a uno y seis en la pretemporada. Y que terminamos perdiendo el segundo juego en la liguilla [73-47 en contra de Lincoln] ante un muy buen equipo. No obstante, no dejo de decirles que tenemos el talento y que podemos lograrlo”, dijo.

“Y por fin comenzaron a darse cuenta de cómo funciona el básquetbol de la Misión y se dieron cuenta muy bien. Les doy todo el crédito del mundo. Además creo que Washington jugó un juego increíble y nos dieron una verdadera carrera por nuestro dinero, en especial en el cuarto tiempo —me estaba poniendo nervioso”, dijo Goepel con una risa.

Para concluir la noche y la temporada del equipo universitario júnior, le pedimos a Goepel que describiera la temporada en una palabra.

“Exitosa”, dijo el entrenador de 6’7 con una sonrisa mientras guardaba el equipaje del equipo en su bolsa con el logotipo de la Misión y se dirigió hacia las puertas del Pabellón Kezar.