La labor de excavación y descontaminación en lo que solía ser una gasolinera en la esquina de la calle 16 y la avenida South Van Ness, en donde una inmobiliaria quiere construir condominios, fue detenida el viernes por la noche después de que el Departamento de Salubridad determinó que el olor a gas se podía oler en los alrededores.
El viernes por la noche, la División del Programa de Vigilancia Local del Departamento de Salubridad publicó una carta de suspensión y desistimiento en el lugar de construcción, el cual está cerca de la Escuela Primaria Marshall.
“La excavación se ha hecho más extensa de lo esperado bajo el enfoque del plan de acción de rehabilitación”, explica la carta. “El olor a hidrocarburo de petróleo se apreciaba de manera desigual en el sitio durante la excavación”.
Asimismo, la carta convocaba al desarrollador a una conferencia la próxima semana para un plan de aminoración y estableció que la compañía podría enfrentarse a multas civiles. No se pudo contactar al personal del Departamento de Salubridad para comentarios.
JCN Developers, una compañía de San Francisco, quiere construir un complejo de condominios de 84 unidades y siete pisos en lo que solía ser una gasolinera y un taller mecánico.
El 5 de abril de 2011, la inmobiliaria obtuvo un permiso para eliminar el suelo contaminado por tanques subterráneos de gasolina que ya se habían quitado. Mientras se hacía esto, algunos residentes del área precisaron haber olido un mal olor.
Erwin O’Toole, administrador del proyecto en el sitio, declaró que es posible que la excavación haya creado los olores, pero que “no hay indicio de que sea perjudicial”.
Agregó que su compañía, Granite Excavation and Demolition Inc., monitorea los sitios en todo momento y que no se han detectado toxinas nocivas.
No obstante, desde que la excavación comenzó el año pasado los vecinos dijeron que se han quejado ante la ciudad por el olor. Un vecino estaba lo suficientemente preocupado como para haber llamado al 911, dijo un residente cerca del sitio a Missión Loc@l.
Javier López, quien trabaja del otro lado de la calle en la florería, dijo haber tenido algunos dolores de cabeza no muy fuertes la semana pasada por el olor a gasolina.
“¿Qué va a pasar si alguien enciende un cigarrillo?”, preguntó.
Marc Solomon, un vecino cerca de ahí y quien se opone al desarrollo, le dijo a Mission Loc@l en un correo electrónico que hubo un fuerte olor a bencénico por todo el barrio.
“Han encontrado lugares de benceno y gasolina ahí, y cuando le pegan a uno apesta todo el barrio”, dijo. “El benceno es cancerígeno y eso conlleva a la leucemia”.
La principal preocupación de Solomon es que los niños de la Escuela Primaria Marshall estarán expuestos a las toxinas.
Brett Cline, quien vive directamente enfrente de la calle, dijo que el olor era muy fuerte hace algunos meses pero que no ha olido nada desde entonces.
“Fue por unas horas; si hubiera olido algunos días hubiera estado más preocupado”, dijo.
La acción del Departamento de Salubridad es el segundo contratiempo para el desarrollo. La reseña medioambiental del sitio del año pasado se pospuso de manera temporal porque el contratista no contestó a una petición en la que se especificaba que diera más información al Departamento de Urbanismo de San Francisco.

