La mamá de Matilda Vásquez trabajó más de 10 años para una familia que no le daba seguro ni vacaciones o “descanso”, dijo.

“Ese tipo de abuso tiene que terminarse. Nosotras pagamos impuestos como todo el mundo”, dijo Vásquez en una reunión realizada el miércoles en el Edificio de Mujeres para organizar una marcha para el 24 de enero en Sacramento en apoyo del Proyecto Ley de Derechos para Trabajadoras Domésticas en California, AB 889.

El proyecto de ley, presentado por el asambleísta Tom Ammiano, busca darle los mismos derechos a las trabajadoras domésticas que tienen otros trabajadores en California, incluyendo paga por tiempo adicional y un descanso de 30 minutos después de cinco horas de trabajo.

Vásquez opinó que las trabajadoras domésticas que se ocupan de hogares trabajan largas horas, incluso durante la noche y que algunas veces el patrón “no te deja darte una ducha”.

Un estudio de 2007 realizado por Mujeres Unidas, un grupo de apoyo, encontró que el 93 por ciento de todas las trabajadoras domésticas no podían pagar los gastos de vivienda básica como la renta y víveres. Asimismo, el estudio mostró que el 16 por ciento de las trabajadoras domésticas no recibían paga por su trabajo en absoluto o les pagaban con un cheque que rebotaba.

Andrea Cristina Mercado, una organizadora líder con mujeres Unidas, declaró que “todos los días tenemos trabajadoras que vienen a nuestra oficina con historias de abuso”. Debido a que dichas trabajadoras domésticas aman a las familias de las que cuidan, soportan el mal trato durante mucho tiempo antes de denunciarlo, dijo Mercado.

“Todas las trabajadoras domésticas se merecen dignidad y respeto”, dijo Calila Martínez, cuya madre solía ser una trabajadora doméstica.

Nury Francisco, quien se gana la vida como ama de llaves, precisó que el aspecto más importante de la legislación es que ofrecerá compensación laboral sin importar las horas trabajadas. “Me he caído dos veces”, dijo.

“Si el patrón no tiene seguro y nos cortamos el brazo, no podemos seguir trabajando”.

Actualmente, las trabajadoras domésticas deben trabajar por lo menos 52 horas y haber ganado más de $100 dólares en los 90 días posterior a recibir compensación laboral. Incluso si una trabajadora doméstica califica, el patrón puede no haber asegurado la compensación laboral para la o el trabajador doméstico, lo cual constituye una infracción de delito menor.

Francisco ha trabajado para familias que no ponen a su disposición alimentos o incluso cuando el trabajo le exige que permanezca en la casa. El AB 889 le permitirá a Francisco cocinar su propia comida en la casa en la que labora.

Tanto Vásquez como Francisco tienen la esperanza de que el proyecto de ley se aprobará. Entusiasta de que eliminará los obstáculos de su trabajo, Francisco precisó que “es por eso que estamos aquí, para superarnos”.

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Andrea hails from Mexico City and lives in the Mission where she works as a community interpreter. She has been involved with Mission Local since 2009 working as a translator and reporter.

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