Cuando a principios de este año Charles solicitó un puesto en el Programa de Educación y Empleo para Jóvenes propuesto por el alcalde, la solicitud le pedía al adolescente que identificara su origen étnico.
“Todas las nacionalidades estaban ahí: sudasiático, sudamericanos, europeo”, dijo el adolescente indio pima de 14 años de edad en una reunión para jóvenes realizada en la Misión.
“Pero no estaba la de indio americano”, dijo, “marqué la casilla que decía ‘otro’”.
Su amiga Arianna agregó que “supuestamente, somos ‘otro’”.
Los indios americanos, a quienes también se les refiere como indios nativos americanos o nativos en sus comunidades, estaban en el Área de la Bahía mucho antes de que los españoles hubieran llegado en 1776, y mucho antes de que los estadounidenses hubieran anexado a California en 1848. Sin embargo, a pesar de los siglos su pueblo no ha dejado de vivir aquí y los 50,000 indios americanos que habitan en el Área de la Bahía —incluyendo a casi 4,000 en San Francisco— creen que hay muy poco reconocimiento por su cultura.
En el Distrito de la Misión existen dos iniciativas que intentan llenar dicho vacío. El centro de atención contra el alcohol y estupefacientes, The Friendship House, sobre la avenida Julian es un centro para adultos que además ofrece un amplio programa para jóvenes. Marvin Paddock, director juvenil, declaró que es lo más cercano a un centro comunitario para indios americanos en San Francisco.
El segundo esfuerzo es el Programa para Educación India, ubicado en Buena Vista Horace Mann dirigido por Gloria Molt, una mamá que solía quedarse en casa a criar niños y quien es mitad india americana.
No cabe duda de que dichos servicios de apoyo tienen mucho por hacer.
Un adolescente en el centro Friendship House opinó que la falta de educación cultural en la escuela le enoja algunas veces.
“No hablan de nosotros”, dijo Makhi, quien tiene 13 años y es india parte sioux parte cheroqui, “hablan de todo mundo, pero no de los nativos”.
En la reunión hecha para jóvenes, otros adolescentes opinaron sobre esto.
“Hay muchas cosas racistas en las escuelas”, dijo Arianna, de 13 años de edad, quien agregó que sus compañeros mencionan palabras como “salvaje” enfrente de ella, y la vacilan al decirle que los indios americanos no usan zapatos.
“Me siento muy desconectada”.
Lavinia, de 12 años de edad, dijo que tanto ella como su hermana de 14 años de edad, Nikole, se transfirieron de escuela cuando eran más chicas para evitar comentarios hirientes de sus compañeros de clase como “los nativos no tienen ropa; los nativos no tienen teléfonos”.
Puede que sus compañeros no sean amables con los jóvenes indios americanos, y las estadísticas no reflejan ninguna mejoría.
“Simplemente sobrevivir” es difícil para ellos, dijo Mary Puthoff, especialista del programa para Servicios de Educación India en Livermore, quien asistió a la reciente reunión.
El abuso del alcohol y estupefacientes entre indios americanos es dos veces el promedio nacional, y el 75% de muertes entre adolescentes nativos están relacionadas con el alcohol, según estadísticas de salubridad.
En la sexta reunión anual para jóvenes realizada en Buena Vista Horace Mann de principios de octubre, una banda sonora con tambores y cantos tribales acompañaron la admirable tarde. Se vendió joyería con cuentas bordadas, atrapadores de sueño y comida frita. Hubo repartición de dulces, premios de rifas y horas de baile tribal.
Edgar Santiago dijo que las reuniones le muestran las tradiciones nativas a gente joven.
“Restaura la cultura que han perdido o de la que nunca se han enterado”, dijo el joven de 20 años que enseña danza tradicional, canciones y oraciones a jóvenes en el centro The Friendship House.
Molt, de 35 años de edad, quien dirige el Programa de Servicios de Educación financiado de manera federal para el Distrito Escolar Unificado de San Francisco, busca apoyar a la juventud india con programas específicamente culturales.
El programa de San Francisco —en su primer año— apoya a los 365 indios americanos que se identifican como tal en escuelas publicas que cuentan con servicios de tutela, material cultural adicional, programas después de la escuela y programas de verano.
“Hay un gran grupo de padres de familia que brindan apoyo y que han estado guiando el programa”, dijo Molt, lo cual es emblemático de la naturaleza de la comunidad entre indios americanos.
“Lo hacen porque quieren tener esa mejor educación para sus hijos”.
El centro The Friendship House, el cual a pesar de los repetidos comentarios hirientes que se hacen en las escuelas, entiende cuál es su papel al educar a otros.
“San Francisco es un gran lugar, pero a cualquier lado que uno va, habrá gente ignorante”, dijo Nikole.
“Pero creo que está bien, porque puedo hacerle ver a otras personas que existe una diferencia en el mundo”.

