Cuando Amado Espinoza comenzó su turno en Cava 22 el miércoles por la noche, no esperaba ser el centro de atención.
Sin embargo, se encontraba en el bar haciendo una actuación pública para el canal 5 de CBS. Un empleado de Apple reportó haber perdido el prototipo del iPhone 5 en el popular bar —una situación que hace recordar el incidente del año pasado en el que un ingeniero de Apple perdió el prototipo del iPhone 4.
“La gente deja sus teléfonos aquí todo el tiempo”, dijo Espinoza, quien ha estado trabajando en bares de la Misión desde que cumplió 21 años de edad a principios de los 70. “Cuando uno bebe, se pierden algunos sentidos”.
Las tarjetas de crédito se olvidan a diario, y los teléfonos perdidos casi siempre aparecen durante el fin de semana, dijo.
La mayor parte de la gente que deja su teléfono en el bar regresa el mismo día, dijo. Aclaró que hay cámaras de vigilancia en todo el bar, y que el metraje se puede revisar hasta dos meses atrás.
Hasta donde sabe Espinoza, ni Apple ni el Departamento de Policía de San Francisco se han puesto en contacto con el bar para revisar el metraje de vigilancia.
SF Weekly informó que la policía no tiene registro de investigadores policiales que hayan ido a un hogar en Bernal Heights para recuperar el prototipo, como supuestamente expresa el artículo de CNET. No se pudo contactar al vocero de la policía para que diera comentarios.
Aunque el iPhone 5 no ha aparecido, Espinoza no es ningún extraño a encontrarse objetos valiosos. Recordó un incidente reciente en el que un hombre olvidó su computadora portátil, en donde tenía información sensible de una compañía de alto perfil. Se negó a decir qué compañía y qué tipo de información estaba en la computadora portátil para proteger al empleado.
“Estaba muy agradecido”, dijo.
En los 70, cuando Espinoza era el barman en Bruno’s sobre la calle Misión, un cliente del bar perdió su billetera, en la cual tenía $10,000 dólares en efectivo.
Espinoza conocía al cliente, el propietario de una compañía de la Misión, y se la regresó al día siguiente.
El alboroto de los medios de comunicación del miércoles, dijo, fue tan sólo otro día en el bar.

