En un caso, los asaltantes a mano armada entraron a una joyería de la calle Misión y le dejaron un ojo morado a la empleada antes de haberse ido con el efectivo. En otros nueve casos, los rateros le arrebataron el teléfono celular a los peatones. Los otros 23 asaltos incluyeron de todo, desde efectivo a joyería.

Los que es inusual sobre el mes de agosto es que los 33 asaltos del mes representan un 74 por ciento más en comparación al mes de julio, según la estación de policía del Distrito de la Misión. Lo mismo sucedió en Castro, el cual también es territorio de la estación de la Misión, en donde hubo 19 asaltos en julio que subieron a 33 en el mes de agosto por un total de 66 asaltos que se reportaron a la estación de la Misión.

Los 66 asaltos en la Misión y los 95  que reportó la policía del parque del distrito representan más del 50 por ciento de todos los asaltos en la ciudad. Debido a que la forma actual de dichos reportes comenzó en octubre de 2009, la estación de la Misión nunca había tenido más de 55 en un mes.

“Sí, fue un aumento”, dijo el Capitán Greg Corrales quien a finales de mes le dijo a los residentes de la comunidad en una reunión mensual que “no puedo explicarlo”.

Corrales sugirió que el mes de agosto fue parte de las fluctuaciones normales en un año en donde explicó que en comparación a los asaltos de 2010, este año sólo aumentó al 2 por ciento.

“Creo que lo que pasa, ya sabe, es que algunas veces hay periodos y cifras altas en un mes y tres meses después bajan”, dijo Corrales.

Sin embargo, las cifras muestran que ese no es el caso. Dado el promedio de asaltos reportados, el cual es de aproximadamente 40 por cada cuatro periodos semanales desde octubre de 2009, la probabilidad de un mes con 66 asaltos como si fuera una fluctuación normal al año es estadísticamente casi cero.

Lo que sí estuvo claro es que en los últimos años, los teléfonos celulares se han convertido en un blanco nuevo y fácil. Además, y como sucede con otros asaltos, la mayoría sucede en un área geográfica.

“Los teléfonos celulares, en especial los iPhones, han creado a un ratero oportunista”, dijo el Teniente Mark Coda, quien está a cargo de la investigación de asaltos, robos y atracos a personas y automóviles.

Los cajeros automáticos, dijo, solían ser lugares propensos al asalto cuando se instalaron por primera vez, pero con las cámaras de seguridad, el ratero astuto ahora ha decidido ir por los teléfonos celulares.

El ratero observador podrá encontrar a un montón de gente con iPhones en mano ya sea distraída o platicando y haciendo caso omiso a su entorno, lo cual permite que les arrebaten sus teléfonos y huyan en segundos, en especial si la víctima está ebria.

“Muy a menudo, las víctimas están intoxicadas y los teléfonos celulares se convierten en un artículo atractivo”, dijo Corrales, “por supuesto que algunas veces les piden que entreguen todo”, pero los iPhones representan una gran victoria para los ladrones.

Los residentes de la Misión son vulnerables al robo de teléfonos inteligentes así como otros asaltos que esencialmente suceden en el radio de dos cuadras de las calles Misión y 16. Casi la mitad de los asaltos que sucedieron en el mes de agosto se llevaron acabo en ese lugar. Muchos de los otros sucedieron más al sur o a algunas cuadras de la calle Misión.

Por ejemplo, la joyería que asaltaron en la calle Misión estaba cerca de la calle 20. El incidente del mes pasado representa la tercera vez en dos años que la asaltan. Los propietarios se negaron a hablar, pero Ramón Gonzáles, de 55 años, propietario de la Joyería Angie que está enfrente de la calle, dijo que el hombre “entró con un arma y la mujer intentó hacer algo y le pegaron”.

“Están asustados, se van a mudar”, dijo Gonzáles al referirse a los propietarios de edad mayor.

Gonzáles dijo que los propietarios se sentían vulnerables porque nunca instalaron un sistema de seguridad.

“Se tiene que poner una cámara y una alarma… así la policía llega en dos minutos”.

Tener a muchos empleados trabajando así como vigilancia al alcance de la vista, dijo, ha hecho que los asaltantes no perciban a su local como un blanco.

Aunque Gonzáles regresa a San Mateo después de trabajar, precisó sentirse más seguro al caminar por la Misión durante el día a cómo se sentía hace 10 años. No conoce a nadie que lo hayan asaltado a plena luz del día, dijo, con su teléfono guardado de manera segura en el bolsillo de su playera.

Coda y Corrales acordaron que guardar el teléfono celular en un lugar escondido es una buena idea. En la última reunión para la comunidad que se llevó acabo el mes pasado, Corrales calculó que “seguramente el 50 por ciento de nuestros robos son teléfonos”.

Muy pocas veces, dijo Coda, la gente recupera su teléfono porque los delincuentes están a sólo un paso de buscar en Google cómo “desbloquear un iPhone” y volver a vender el teléfono por más de $100 dólares.

Coda le aconsejó a los residentes que estén al pendiente, en especial en áreas con mucha gente, y que dejen los mensajes de texto para cuando ya hayan salido de una estación de BART muy llena de gente.

Si necesita reportar un asalto, llame al Departamento de Policía de San Francisco al 9-1-1 o al 415-553-0123