La Dra. Rupa Marya, quien atendió a Charles Hill, el hombre de 45 años de edad que recibió un disparo y falleció en la plataforma de la estación de BART Civic Center el fin de semana del cuatro de julio, ha escrito una carta abierta en la que expresa su simpatía por participar en las manifestaciones de los lunes.
En la carta, la cual envió a los medios de comunicación locales, expresa que “es difícil ver que nuestros funcionarios públicos (la policía) tratan a una persona y a su cuerpo de forma brutal cuando paso mi tiempo y energía como funcionaria pública (doctora) que rinde honor a la dignidad de dicha persona…” (La carta completa se puede ver más abajo).
No está claro qué consecuencias tendrá esto en las manifestaciones de los lunes. Anonymous, el grupo de jaquers detrás de las últimas tres manifestaciones en lunes, le recordaron a los simpatizantes el día de hoy que se tienen que centrar en la policía de BART y no en la decisión que tomó BART en el mes de julio de evitar la protesta al haber interrumpido la recepción de telefonía celular. “Permítannos ser perfectamente claros: LA OPERACIÓN DE BART Y LAS PROTESTAS QUE HAN ESTADO SUCEDIENDO DEBEN CENTRARSE EN LA CONSTANTE BRUTALIDAD E IRRESPONSABILIDAD DE LA POLICÍA DE TRÁNSITO DEL ÁREA DE LA BAHÍA”, decía el comunicado.
El documento exhorta a los manifestantes a permanecer en la calle y a no manifestarse en las plataformas de BART.
La Dra. Rupa Marya ha trabajado como doctora y profesora en el Centro Médico de San Francisco en la Universidad de California. También es cantante y guitarrista para Rupa & the April Fishes, un grupo que tiene sus raíces en el Distrito de la Misión.
La carta de la Dra. Rupa Marya
Querido San Francisco:
Soy una de las doctoras locales y me he encargado de muchos diferentes tipos de personas en los últimos 9 años de mi puesto como internista en UCSF, en donde he trabajado en el Hospital General de San Francisco así como en el campus de VA y UCSF. San Francisco es una sorprendente pequeña ciudad y cuando uno pasa suficiente tiempo en la industria de cuidado médico uno llega a reconocer a muchos de los residentes de la ciudad. Uno guarda sus historias y los vigila en el hospital cuando están enfermos y en caso de que uno se los encuentre en las calles, en el mercado o pintando la calle. Es un honor y un gran privilegio cuidar de la gente de esta ciudad que tanto quiero.
El mes pasado, me enteré que uno de mis expacientes, Charles Hill, recibió un disparo y falleció a causa de la policía de BART. De acuerdo con la policía, estaba armado con una botella, un cuchillo y un comportamiento amenazador. Según los testigos oculares, estaba alterado y parecía estar intoxicado pero no representaba un peligro letal. Recuerdo a Charles vívidamente porque lo atendí varias veces en la puerta giratoria que es el sistema de cuidado para la gente que no encaja como debe de ser en la sociedad. Charles fue miembro de la clase invisible de gente en San Francisco que está enferma mentalmente; fue indigente y no estaba vinculado como debía de ser con la ayuda que necesitaba. Aunque lo había visto agitado antes y aunque no puedo hablar sobre su comportamiento, nunca lo hubiera descrito como alguien amenazante de tal forma como para justificar el uso de la fuerza mortal. A menudo tenemos que lidiar en el hospital con pacientes agitados y algunas veces hasta violentos. A través del trabajo en equipo, de herramientas y capacitación no hemos tenido que herir fatalmente a nuestros pacientes para poder someter a un hombre agitado con un cuchillo o botella.
Esta situación me afecta gravemente. Es difícil ver a nuestros funcionarios públicos (la policía) tratar a una persona y a su cuerpo de manera brutal cuando paso mi tiempo y energía como funcionaria pública (doctora) que honra la dignidad de esa persona, sin importar su raza o clase social, creencias o afiliaciones. Sé que no es mi trabajo —ni el de la policía— repartir la justicia o juicio de cuánto vale una persona. También es difícil porque Charles no tiene voz, nadie habla por él ahora que ya no está. Sería fácil ignorar esto y seguir con nuestras ocupadas vidas mientras todos luchamos por llegar a fin de mes en esta cara ciudad en medio de una crisis. Creo que esta situación nos ha mostrado a qué punto de impotencia hemos llegado todos.
Me siento indignada y estoy tratando de encontrar la mejor manera de expresarlo —a través de conversaciones creativas y públicas. Me gustaría prestar mi voz a la creciente manifestación del uso excesivo de la policía de BART en cuanto a la fuerza violenta y saber que las manifestaciones semanales se han estado haciendo en lunes hasta que se cumplan las condiciones para que BART investigue por completo el tiroteo de Charles Hill, desarme a su fuerza policial y los capacite apropiadamente así como traer ante la justicia al agente que le disparó. Los medios de comunicación han mostrado el enojo de los manifestantes a los pasajeros más que el increíble terror de que un hombre falleció a causa de un tiroteo del cuerpo armado que se supone que nos debe proteger. No quiero que los pasajeros se enojen o sean un estorbo. Me gustaría formar parte de enseñarle a la gente y no de dejar que esto se quede sólo en palabras, en honor de Charles Hill y para poder evitar que algo como esto vuelva a suceder otra vez.
Estaré presente en las pacíficas manifestaciones de los lunes enfrente de la estación de BART Civic Center, no para impedir que los pasajeros lleguen a sus casas sino para decirle a la población que tal vez deberían detenerse y pensar sobre el valor que tiene una vida humana y en el tipo de San Francisco en el que queremos vivir y trabajar.
Gracias por su tiempo y amable consideración.
Respetuosamente,
Dra. Rupa Marya

