La oración ‘déme su billetera’ se ha convertido en algo del pasado. Los asaltantes en la Misión prefieren decir: ‘déme su celular’.

Este fin de semana se informó de tres asaltos a mano armada, todos por pandillas que le exigieron sus teléfonos celulares a las víctimas.

En el mes de mayo, Mission Loc@l informó que los rateros han estado arrebatando los teléfonos celulares de las manos de peatones desatentos, en especial en paraderos de autobús y en las calles. Pero dado que la gente carga consigo menos dinero en efectivo, y las tarjetas de débito y de crédito cada vez son más seguras, un teléfono celular se ha convertido cada vez más en el artículo más valioso que la mayor parte de la gente pueda cargar consigo en todo momento; y los asaltantes ya han comenzado a notarlo. Los informes policiales indican que los asaltantes a mano armada tienen como objetivo los teléfonos celulares, por encima del dinero en efectivo y las billeteras.

El teniente Mark Coda de la policía de San Francisco le dijo a Mission Loc@l que en el mes de mayo, los teléfonos iPhone eran de un atractivo especial para los rateros, e hizo notar que muy pocas veces le han informado de Blackberries robados.

Sin embargo, un vistazo a los informes de delitos ha revelado que los rateros ahora quieren tanto los dispositivos que están dispuestos a arriesgarse a una imputación por delito mayor como estrategia para así poder agarrarlos. En California, la condena máxima por robo menor es de seis meses, mientras que la condena máxima para un asalto a mano armada es de 25 años a condena de por vida.

Asimismo y también cada vez más común es la noción de que entregar el teléfono celular forma parte de ser asaltado. Este domingo pasado, a las 12:50 de la madrugada, dos hombres de 25 años de edad se le acercaron por detrás a un hombre y a una mujer en las calles Utah y 16. Uno de ellos sacó un arma corta mientras el otro ordenó ‘déme sus cosas’. Las víctimas entregaron sus billeteras, así como un teléfono celular sin ni siquiera habérselo pedido.

La mayor parte de los asaltos por teléfonos celulares son menos ambiguos. Anoche a las 11:20p.m., tres adolescentes sobre las calles 22 y San José asaltaron a un hombre de 32 años de edad. Uno de los sospechosos le exigió su teléfono celular a la víctima. La víctima se negó, pero cuando los otros dos sospechosos comenzaron a esculcarlo decidieron no resistirse. Los artículos  que se llevaron fueron su teléfono celular, su billetera y una herramienta de bolsillo.

Hoy a las 12:25 de la madrugada, tres hombres en sus 20 se acercaron a dos hombres de 26 años de edad que caminaban por la calle Dolores cerca de la calle Cumberland. Uno de los sospechosos blandió un arma y el otro sacó un cuchillo. Los sospechosos exigieron los teléfonos celulares de las víctimas —sólo los teléfonos celulares. Las víctimas obedecieron, y los tres sospechosos huyeron a pie habiendo dejado a las víctimas con sus billeteras.

Los teléfonos celulares se pueden muy fácilmente convertir en dinero en efectivo al venderlos en el mercado negro. Los teléfonos celulares a menudo se pagan entre $50 y $100 dólares por teléfono robado y después los vuelven a vender por más. Desbloquear un teléfono celular no es difícil, de acuerdo con Richard Doherty, cofundador y director de la compañía de investigación de mercadotecnia para Envisioneering Group. “Cualquier persona puede usar un teléfono robado”.

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Andrea hails from Mexico City and lives in the Mission where she works as a community interpreter. She has been involved with Mission Local since 2009 working as a translator and reporter.

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