Camine hacia el oeste sobre la calle 24, por entre el Distrito de la Misión y hacia Noe Valley, y de repente la basura que arrastra el viento por la Misión desaparece.
Las calles están limpias después de subir por la calle 24 hacia Noe Valley. ¿Por qué?
La respuesta más obvia es sencilla: la calle 24 en Noe Valley tiene más botes públicos de basura.
En el mes que viene, Mission Loc@l echará un vistazo más de cerca al problema de la basura. Un ávido peatón notará inmediatamente que el Distrito de la Misión tiene más basura que Noe Valley y muchos otros barrios en San Francisco. También tiene más corredores comerciales que producen basura. ¿Cómo se limpia el barrio? ¿Tan si quiera es un barrio que desee más limpieza?
En nuestra nueva columna sobre basura hablaremos con residentes y expertos, localizaremos botes de basura, compararemos nuestras calles con otras, y hablaremos con urbanólogos sobre el impacto que la basura tiene en los residentes. También buscaremos soluciones para calles más limpias.
El Departamento de Obras Públicas ofrecerá información, así como la estrategia que la ciudad usa para mantener la basura fuera de las calles.
Por lo tanto, empezaremos con un conteo sencillo.
En las nueve cuadras entre la calle 24 entre Castro y Guerrero, alrededor de 23 contenedores están a la espera de la basura que los peatones descartan. En la intersección de la calle 24 y Castro hay un bote en cada esquina; entre las calles Castro y Noe, un peatón podrá encontrar dos contenedores a la mitad de la cuadra y otros tres sobre Noe.
“Esta calle está muy limpia. Nunca tenemos problemas con la basura afuera”, dijo un empleado de Happy Donuts en las calles Church y 24, en donde hay cuatro botes públicos de basura.
“Es fácil para la gente tirar la basura si es que eso les parece más práctico”, dijo mientras servía café.
Y en la calle 24 en Noe Valley, la mayor parte del tiempo es práctico.
En realidad, sólo las intersecciones en Chattanooga y Fair Oaks no poseen botes en los que un transeúnte podría tirar un contenedor de comida, un periódico o un pañuelo desechable. Incluso la calle más pequeña de Vicksburg tiene cuatro contenedores de basura.
Sin embargo, baje hacia la Misión y de repente los botes de basura municipales comienzan a escasear. Los botes públicos de basura alrededor de la estación de BART de la calle 24, el cual transporta a 12,000 pasajeros a diario, tiene cuatro contenedores de basura en la Plaza de BART y otros dos enfrente de McDonald’s, lo que significa que hay diez botes públicos de basura en la esquina de las calles Misión y 24.
No obstante, en otros lados es como si en la calle 24 hubiera desaparecido la distribución de contenedores en dichas plazas.
“No hay suficientes botes de basura por aquí, por eso tenemos los nuestros”, dijo Jeff, propietario de Pal’s Takeaway sobre la calle Hampshire mientras señalaba una cubeta blanca afuera del local de sándwiches.
Asimismo, otros negocios han puesto sus propios botes de basura. “A la ciudad no le importa, tenemos que cuidar de lo que es nuestro”, dijo Susana Ramírez mientras escogía duraznos en El Chico Produce, el cual ha puesto botes de basura afuera.
Aparate de la intersección sobre la calle Misión, las otras 14 intersecciones entre San José y Potrero sobre la calle 24 comparten 19 botes.
En la plaza de la estación de BART de la Misión, algunas personas dijeron que no es una cuestión de cuántos botes de basura hay sino de la educación. “Mire la basura en el piso, hay un bote a lado de la basura y a la gente no le importa usarlo”, dijo Jake, quien usa la estación para transbordar en su trayecto.
Julia Romano, quien tiró la botella vacía de jugo de su hijo en uno de los botes de basura, añadió que “debería ser un delito tirar basura en la calle, como en Singapur. Eso arreglaría el problema”.
Puede ser, pero es poco probable que eso suceda aquí.
Rachel Parker contribuyó con este artículo

