Traducido por Andrea Valencia

Comencé a fotografiar a la edad de 18. Dos años después fue casi imposible encontrarme sin mi cámara en el cuello y caminando por el barrio. De alguna manera, mi gusto por la fotografía me ha acercado a muchos de mis vecinos, algunos de ellos con quienes he crecido; en otras ocasiones ha sido una plataforma para hacer nuevas amistades.