Traducido por Andrea Valencia

“Mientras más uno conoce a alguien, más uno tiende a verlos y dejar de pensar ‘la policía te arrestó mientras estabas desnudo defecando en medio de la calle’”, dijo Walter Glaser, especialista laboral para el Manejo de Casos de la Comunidad de UC Citywide. Se detiene por un momento y dice, “es la verdad, ¿acaso alguno de nosotros quiere ser recordado en nuestros peores momentos?”

En un año económicamente difícil, hay dudas importantes en las prioridades de la ciudad las cuales tienden a volver a salir a la superficie. La relación de la ciudad de San Francisco con sus residentes, quienes de vez en cuando colapsan y lo hacen de una manera innegablemente extraña y hacen cosas antisociales en la calle, puede resultar en una relación inquietante. Citywide es un programa cuyo trabajo con delincuentes enfermos mentales parece funcionar. Un estudio de 2007 realizado por el Tribunal de Salud Conductual de San Francisco (BHC, por sus siglas en Inglés) -de donde proviene el 70% de los clientes de Citywide- encontró que después de 18 meses en el programa de BHC, los participantes tenían un riesgo más bajo -de alrededor del 26 por ciento- de volver a tener cargos delictivos y un 55 por ciento de menos riesgo en adquirir nuevos cargos delictivos por delitos violentos que aquéllas personas enfermas mentalmente que no han tomado el programa.

Para llegar a las oficinas de Citywide, lo único que tiene que hacer es buscar el edificio de oficinas ubicado sobre la calle Misión que pasa desapercibido, y el cual se hace presente a la gente que está acostada en la calle justo enfrente del mismo. Estas personas son clientes que han comenzado peleas dentro del centro, y a quienes actualmente se les ha prohibido la entrada al edificio (los trabajadores encargados de sus casos salen a visitarlos y a darles fármacos antipsicóticos). Una vez adentro, y después de haber pasado por una puerta de seguridad se encuentra una sala que se parece a cualquier otra área común de un edificio de oficinas, si no fuera por toda la gente un poco extraña que se encuentra ahí. El contacto visual es muy breve o muy largo. Los atuendos de la gente son geniales y excéntricos. Una vez en la conversación, las oraciones se disipan y los temas cambian sin advertencia.

Para llegar a cualquier otro lado en el edificio se necesita una tarjeta electrónica de seguridad. A menudo, los clientes tienen un historial de violencia conductual. Uno de ellos, un hombre que casi mató a su madre con un martillo, fue el tema de un capítulo entero en un libro titulado “Madness in the Streets”, el cual critica la gran carencia de personas que no fueron institucionalizadas cuando estaban enfermos mentalmente en la década de los 70 y 80.

Citywide fue creado en aproximadamente el mismo periodo de tiempo en el que el efecto de la carencia de personas institucionalizadas se comenzó a notar. Se hizo evidente que se estaba arrestando a algunas personas o que terminaban en urgencias en la guardia psiquiátrica del Hospital General de San Francisco una y otra vez. Estas personas a menudo eran bipolares, esquizofrénicas o discapacitados mentales. Eran propensos al abuso de sustancias, a perder u olvidarse de tomar su medicina. La mayor parte de las veces eran indigentes. Sus habilidades sociales no eran las mejores.

“Lo chistoso de las personas que dejaron de ser institucionalizadas”, dijo David Fariello, Director de División de Citywide, “es que no había un modelo para saber cuándo se haría. La gente que está en instituciones no vota. No hacen escándalo. Estos programas sufrían recortes en esa época y no fue posible hasta que la gente comenzó a llegar a las prisiones y a las salas de urgencias cuando la gente se dio cuenta que había un problema”.

Por lo tanto, cuando la propuesta para el presupuesto del alcalde llegó el 2 de junio, Citywide se sorprendió al haber descubierto que el presupuesto y su programa asociado, Community Focus, habían sufrido un recorte del 15% -el más grande en cualquier instalación de salud mental para pacientes externos. Debido a que la oficina calificó para haber obtenido fondos paralelos federales, Fariello dijo que la cantidad total que Citywide se enfrentaba a perder era casi del 30 por ciento. El Tribunal de Salud Conductual de San Francisco, un arreglo entre el fiscal del distrito de la ciudad, el abogado de oficio y la Suprema Corte para desviar a los enfermos mentales acusados fuera del sistema judicial y encarrilarlos hacia un tratamiento puede que se vea forzado a cerrar debido a la falta de lugares a los cuales se puede enviar a la gente. Ya existe una lista de espera para entrar a Citywide –con los 29 puestos para el personal que Fariello calcula que tendrá que recortar es seguro que dicha lista sólo aumente.

La Oficina para Servicios Familiares de San Francisco percibió los recortes más altos: alrededor del 11.3 por ciento. Otras oficinas, que ofrecen tratamientos para abuso de sustancias y salud metal, como la Casa Walden, sólo percibieron una reducción presupuestal del 1.1%. Mientras tanto, el presupuesto para Healthy San Francisco ha aumentado $9.45 millones de dólares, los empleados para el departamento de bomberos y de policía permanecen igual, y los servicios de salud mental y centros de atención para indigentes, a varios niveles, han perdido financiamiento ante la junta de supervisores. “No sé cómo explicar cómo sucedió esto”, dijo Fariello. “Estoy orgulloso de haber podido rastrear las tendencias del Departamento de Salud Pública. Lo principal es que intentaban salvar a los pequeños programas, y por eso realizaron la mayor parte de los recortes en los programas más amplios pero aún así –teníamos concesiones paralelas”.

Fue una desconcertante jugada para un alcalde que construyó su primera campaña electoral bajo los ideales de un compromiso directo que fue altamente publicitado hacia la resolución de un problema para que los indigentes de la ciudad, y los residentes enfermos mentalmente, tuvieran un tratamiento y se les sacara de las calles. Lo que esto significaría para el presupuesto de la ciudad a largo plazo (y para la Misión, en la que hay muchas personas en donde tienden a vivir y que no son estables mentalmente, y con quienes Citywide trabaja) es algo incierto. Citywide es un programa comparativamente caro –los encargados de casos sólo tienen una carga de casos de 12 a 14 clientes, en comparación a los 30, aproximadamente, que es la norma.

Pero también es un programa que está dirigido directamente a gente que tiene un historial de hacer uso de una cantidad desproporcionada de fondos de la ciudad. Este viernes hubo una reunión entre Gavin Newsom y Fariello que no fue concluyente. El alcalde sólo dijo que puede ser posible que el financiamiento pueda volver a darse una vez que el presupuesto vaya a los supervisores. No se ha prometido nada, y la oficina de prensa del alcalde todavía tendrá que ofrecer una respuesta.

Para calificar para Citywide, un cliente necesita tener problemas. Tan sólo una adicción a las drogas o al alcohol no es suficiente (aunque más de la mitad de sus clientes sí poseen problemas de abuso de sustancias). Necesitan sufrir de serios problemas de salud mental o discapacidades psicológicas –del tipo que no les deja tener una presencia mental para poder manejar su propio tratamiento. Citywide realiza muchas de las funciones que una institución podría haber realizado alguna vez: retiene y despacha fármacos día con día a aquéllos que suelen perderlas, guarda cheques de seguridad social para que no los gasten en su totalidad o para que no se los roben (a menudo, sus clientes son robados), ofrecen clases relacionados a temas como “Arreglo e Higiene Personal” y “Cómo Lidiar con las Voces”.

Mientras tanto, Fariello alista a los clientes de Citywide para que vayan al ayuntamiento a la reunión de la junta de supervisores que sucederá el día martes, en donde se hablará del presupuesto.

Fariello, quien al principio era un organizador comunitario, fue reclutado por el ejército durante la guerra de Vietnam. Todos los reclutados a su alrededor estaban sufriendo de colapsos mentales. Los supervisores de Fariello le dijeron que como él había estudiado psicología en la escuela, debería de investigar qué era lo que le estaba sucediendo a esas personas. “Les dije que había estudiado sociología”, dijo Fariello. “Ellos dijeron: ‘es casi lo mismo’. Y resultó que me encantó”.

“Estos son políticos”, dijo Fariello a la multitud congregada de clientes en la sala de reuniones. “Van a hablar mucho. Vamos a tener que ser pacientes, y esperar nuestro turno”. La multitud ya ha comenzado a murmurar y a inquietarse. “Bueno”, dijo Fariello, “nos vemos el martes”.