Los dos incidentes violentos de principios de octubre sucedieron a dos cuadras de distancia entre sí y a una hora de diferencia; aunque no están conectados, las agresiones sexuales son similares. A las dos mujeres se les acercó una persona desconocida por detrás y a diferencia de las víctimas de muchas agresiones sexuales, estas dos mujeres decidieron levantar la voz.
Margot Kenney, la primera de las dos víctimas, estaba a punto de entrar a su casa en la avenida San Jose a la una de la madrugada cuando un hombre que estaba en el teléfono volteó a verla, le levantó la falda y le agarró el trasero. Kenney gritó enojada y se dio la vuelta para encarar al agresor que huyó caminando.
“No iba a permitirme ser la víctima de este tipo. Iba a hacer todo lo posible por evitarlo”, dijo Kenney. “Él esperó a ver dónde vivía, esperó hasta que puse la llave en el portón….he tratado de no pensar en lo que hubiera podido suceder”.
Casi una hora antes, Hillary Lannan, de 39 años de edad, dio la vuelta en la calle 25 y Misión camino a casa. En la esquina de las calles 25 y Bartlett, dos hombres la agarraron por detrás, la levantaron y la aventaron al piso donde quedó inmovilizada y, después de un forcejeo, le agarraron la entrepierna antes de huir en un auto. Lannan gritó y pateó aunque dijo que todo pasó tan rápido que no estaba segura de si alguno de sus golpes logró afligirlos.
“Lo estaba volviendo a imaginar y lo primer que dije fue ‘ustedes dos no me van a hacer esto, ¡esto no va a pasar!’”, recordó Lannan.
Las dos mujeres ven lo que les pasó como algo vinculado a una cultura general en la que las mujeres son tratadas como objetos, ilustrado en parte por el acoso que las mujeres padecen en la calle.
El grupo Stop Street Harassment hizo una encuesta nacional sobre el acoso en la calle y los resultados muestran que el 41% de las mujeres han experimentado físicamente alguna forma de acoso en la calle; además, la mitad de las personas denunciaron que las tocaron sexualmente. Dos tercios de las mujeres encuestadas denunciaron estar preocupadas de que el acoso de desconocidos en la calle pueda escalar a agresión física.
“Incluso los más bien intencionados y concientes de mis amigos varones simple y sencillamente no se dan cuenta de lo que significa ser una mujer sola”, dijo Lannan.
Como muchas mujeres denunciaron un acoso parecido, decidimos preguntarle a los expertos qué hacer en dicho caso.
El centro de atención médica por violación, una extensión del centro de recuperación de trauma de UCSF, brinda un crucial cuidado médico inmediatamente después de un incident; además, brindan análisis forenses en casos de violación. Jessica Dodge, vocera del centro, exhortó a las victimas de agresión sexual a que llamen para ver qué servicios se les puede dar.
La policía de San Francisco recomienda que las mujeres llamen inmediatamente al 911 si se sienten amenazadas, seguidas o si las tocan inapropiadamente. Mientras esperan a la policía, las posibles víctimas deben intentar estar en un lugar público con gente, escribió por correo electrónico el agente Gordon Shyy.
Estar acompañada es la mejor recomendación como estrategia de protección. Dodge aconsejó que al salir por la noche, planear estar acompañada es lo mejor.
Kenney también invita a los vecinos a tomar la iniciativa de al menos echar un vistazo y cuidar de entre sí al escuchar gritos. “Se escuchaba como si hubiera estado peleando con mi novio cuando en realidad estaba peleando por mi seguridad”, dijo Kenney.
Al gritar, Kenney y Lannan encontraron una solución porque gritar muy fuerte “no” a menudo espanta a los agresores. Cuando hay contacto físico, hacer mucho ruido y luchar es la mejor estrategia, dijo Lisa Scheff, directora ejecutiva del programa de autodefensa del Área de la Bahía.
Si toma más de eso, Scheff enfatiza que lo mejor es mostrar resistencia. Algunas estrategias de defensa propia enseñan que evitar una pelea es más seguro y previene lesiones, pero Scheff declaró que las mujeres son más propensas a padecer lesiones menores aunque menos propensas a padecer un grave trauma, como la violación, si luchan físicamente.
Bajo ninguna circunstancia, la víctima aunque amenazada con cuchillo o pistola debe ceder a moverse a una segunda ubicación, dijo Scheff, ya que estadísticamente, las oportunidades de sobrevivir en la ubicación escogida por el agresor son mucho peores que si la víctima se resiste inmediatamente.
Para Kenney, luchar contra el agresor también significa cambiar la forma en que se habla del acoso y la agresión.
“La conversación en general necesita cambiar. Si se hace responsable a la mujer de que debe cuidarse y no estar al pendiente todo el tiempo y no salir sola a ningún lado y en no verse bonita, no usar vestidos… entonces los delincuentes no son vistos como los responsables”, dijo.
Nota: Impact Bay Area brinda talleres gratuitos de una hora sobre defensa personal en Sports Basement, en las calles 15 y Bryant, cada segundo miércoles de cada mes. Si usted es víctima de una agresión, póngase en contacto con el centro de atención a violaciones al 415 437 3000

