Residentes Opinan que Asesinato en Calle 16 es Reciente Resurgimiento de Violencia de Pandillas

Un muchacho de 19 años de edad, identificado por el médico forense como José Escobar, fue asesinado a balazos el sábado por la madrugada cerca de las calles 16 y Valencia, declaró la policía. Los vecinos y comerciantes temen que los homicidios sean un resurgimiento en la violencia de pandillas en la calle 16.

Tres comerciantes, que pidieron que no se usaran sus nombres por temor a represalias, le dijeron a Mission Local que es sabido que la pandilla de Sureños andan en grupos en la calle 16, una calle en la que abunda la vida nocturna.

Escobar estaba de pie en la esquina de las calles 16 y Caledonia poco después de las tres de la madrugada cuando una persona se le acercó y le disparó en el pecho, declaró Albie Esparza, vocero de la policía de San Francisco. Los sospechosos huyeron en un automóvil en dirección este sobre la calle 16. No hay una descripción disponible de los sospechosos.

Las autoridades informaron inicialmente que la víctima tenía 22 años de edad. La policía no ha declarado si el incidente está relacionado o no con pandillas, pero Virginia Nielsen de la Comunidad San Dimas, una organización que trabaja con menores en la cárcel, declaró que sí lo está.

“Era un muchacho muy positivo”, dijo. “Veía su futuro con mucha alegría”.

Escobar acababa de graduarse de la preparatoria y soñaba con ser ingeniero civil, declaró.

Se cree que la pandilla es responsable del asesinato sin provocación de Lorenzo Jiménez sucedido en junio, según le dijo Greg Suhr, jefe de la policía, a Mission Local a principios de este año. Asimismo, un pandillero estuvo involucrado en la mortal balacera de un cocinero de Hog & Rocks el año pasado, así como la balacera de un trabajador de una pizzería en el mes de julio.

Un grupo de los amigos de Escobar, quienes lo conocían por el apodo de “goofy”, le hicieron un altar con velas, flores y botellas vacías de cerveza la mañana del sábado en las calles 16 y Rondel. Para la noche de domingo, el altar ya no estaba. Lo único que quedaba era una caja de flores y algunas velas.

“No tuvo una oportunidad”, dijo Nielsen. “No tuvo ninguna oportunidad”.

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