Esta semana, la Preparatoria Misión fue el foco de atención cuando un artículo de una revista nacional habló de los puntajes de pruebas estandarizadas que pintan un paisaje académico angosto e incompleto.
El director de la preparatoria, Eric Guthertz, se tomó la oportunidad de reformular el debate nacional sobre cómo se mide mejor el progreso que logran las escuelas, como la de la Misión, al incluir jóvenes de todas etnias, idiomas y estatus económico.
Guthertz se reunió con periodistas de Mission Local en la preparatoria justo cuando los alumnos regresaron a clases del descanso de verano. En la cafetería de la escuela, bajo los coloridos murales, Guthertz habló de su visión y el papel de la escuela presentado esta semana en la revista de periodismo investigativo Mother Jones.
“Ha habido muchas reacciones”, dijo Guthertz. “Estoy interesado en ver cómo se desenvuelve”.
La periodista Kristina Rizga de Mother Jones estuvo en la escuela durante 18 meses. El resultado fue un extenso artículo sobre la lucha de alumnos de una segunda lengua —en particular en la historia de María, una alumna salvadoreña indocumentada— que trabajan para superar barreras de lenguaje y así poderse graduar de la preparatoria y asistir a la universidad.
La batalla de María para superar sus temores y aislamiento lingüístico y poder lograr confianza en sí misma se desenvolvió ante un fondo de arrasadora diversidad. El cuerpo estudiantil de la Misión es de un 16% afroamericano, 38% latino, 20% chino y 8.4% caucásico.
El 65% de los alumnos de la escuela tienen una desventaja económica y el 45% son estudiantes de una segunda lengua. De dichos, el 20% vive en los Estados Unidos desde hace dos años o menos.
A pesar de su preocupación inicial de estereotipar a los alumnos, Guthertz dijo que el artículo de Mother Jones era “un artículo fuerte”. Aclaró que para María y alumnos como ella, el éxito depende de ser “visto, apoyado, reconocido, amado y desafiado”.
El artículo recuenta cómo las métricas de pruebas de opción múltiple —pruebas que a menudo dejan a María frustrada— se usan para determinar los logros, en lugar de tomar en cuenta la muestra de trabajo, habilidades de pensamiento crítico y capacitación de sus profesores.
Hoy día, la historia de María y la Preparatoria de la Misión ha llamado la atención más allá de California y el Área de la Bahía. Diane Ravitch, exasistente al secretario de educación citada en el artículo de la revista, publicó en línea sobre su historia habiendo llamadolo “el periodismo más inteligente y a profundidad que haya visto sobre educación en la memoria reciente”. Una vez que se publicó el artículo, Guthertz fue entrevistado en el programa Forum de KQED en San Francisco.
La atención llega unos años después de que la Misión fue citada por bajos puntajes, aunque desde entonces la escuela ha logrado un suelo académico.
Guthertz declaró que cuando Rizga se le acercó por primera vez, se mostró reticente —igual que como muchas otras escuelas cuando la periodista se puso en contacto con ellas.
“Si se pregunta por qué no ha leído muchos recuentos de cómo estas preguntas se desenvuelven en la vida real, es porque hay una razón: es más fácil que un periodista se integre al ejército o a los Marines a que vaya detrás de bambalinas a una escuela pública”, escribió Rizga en el artículo. “Tomó meses encontrar una que me dejará jugar a ser una mosca en la pared”.
Waiting for Superman, una película que documenta los fracasos del sistema de la escuela pública estadounidense que recabó una gran atención cuando salió el año pasado, colocó a las escuelas semiprivadas en un pedestal, dijo Guthertz, e hizo ver como si la única solución para una escuela pública de bajo rendimiento fuera despedir a todo el personal académico.
Eso fue exactamente lo que sucedió hace 14 años en la Preparatoria Misión, aunque no sólo lastimó la moral sino que “no funcionó”, dijo Guthertz.
Guthertz, un veterano de 25 años en la educación y quien ha sido el director de la Preparatoria Misión desde hace cinco años, quiso mostrar otra historia —razón por la que abrió las puertas de la escuela a Rizga.
El tiempo de Rizga en los coloridos muros de la Preparatoria Misión desmoronó sus nociones preconcebidas de cómo se ve una escuela de bajo rendimiento. “Algunas de las suposiciones que hay son suposiciones que tuve hace dos años cuando llegué a la Preparatoria Misión”, dijo Rizga en Forum.
El artículo, y el discursó que provocó, llegó en un momento en el que había un debate nacional controvertido y crítico sobre cómo evaluar a las escuelas de la ciudad que batallan con aumentar los puntajes de sus alumnos en las pruebas estandarizadas. La acalorada polémica varía en cómo mejor la evaluación a las escuelas de bajo rendimiento sin tener una respuesta clara a la vista.
El controversial programa No Child Left Behind, una iniciativa de reforma educativa con base a los estándares que entró en vigor en 2001, necesita revisión desde hace tiempo así como reautorización del congreso. Los políticos a nivel nacional han debatido cuál es la mejor forma de reformar la educación pública para dar más flexibilidad a escuelas como la Misión en el cumplimiento de requisitos federales.
En California, dichos debates han tomado lugar en el debate entorno al aumento fiscal propuesto por el gobernador Jerry Brown en la boleta electoral de noviembre. El aumento fiscal propuesto está diseñado para beneficiar a las escuelas así como a la reciente publicación del examen estatal de salida de la preparatoria.
También central al debate es cómo apoyar de manera adecuada a las escuelas multiculturales con bajo puntaje que tienen poblaciones inminentemente inmigrantes. Guthertz declaró —y Rizga inform— que el Distrito de la Misión de San Francisco ha sido históricamente un puerto de entrada y lugar de residencia para inmigrantes que llegan de todo el mundo. Muchos en la dinámica población del barrio ingresan al sistema educativo estadounidense a través de las puertas de la Preparatoria Misión.
La expectativa de que estos alumnos adquirirán puntajes “competentes” en una prueba estandarizada creada para hablantes nativos del inglés es sencillamente poco realista, dijo Guthertz, y agregó que son problemas que tanto María como otros alumnos enfrentan al batallar en adquirir una competencia en inglés que no se factoriza en la evaluación estandarizada.
Eso queda sin decir que el director se opone a la evaluación estandarizada para indicar el rendimiento escolar. No obstante, los políticos deberían usar un rango más amplio de información, dijo, con todo y darle más peso a la mejora académica, inscripción, evaluaciones estudiantiles y familiares e índices de graduación.
Para el año académico de 2010-11, Guthertz aclaró que el 82% de los alumnos de la Preparatoria Misión que se graduaron y alrededor del 88 por ciento de la clase de 193 personas que se licenciarán fueron aceptados en una universidad de dos o cuatro años.
El incorporar todos estos factores en un rendimiento académico general de la escuela es “como un sueño”, dijo Guthertz, pero mostraría un paisaje más preciso de cómo le está yendo a esta escuela.
“Hay muchas área en las que mejorar [en la Preparatoria Misión]”, dijo, “pero soy un gran porrista de esta escuela”.





