La semana pasada, los organizadores de Occupy San Francisco se reunieron para ver exactamente qué sucedió la noche de la manifestación del Día del Trabajador que tuvo como consecuencia una revuelta con costos de hasta $150,000 en daños y perjuicios.
“Es como un misterio de asesinato”, dijo David Solnit, organizador de OccupySF, al especular sobre quién pudo haber sido responsable por los destrozos en la calle Valencia el pasado lunes por la noche.
Un grupo concluyó que nadie sabe con seguridad quién destrozó los negocios del barrio, pero algunos creen que la revuelta estaba organizada y que la gente que participó no conocía bien el área.
En la reunión de la semana pasada, los organizadores declararon que los sucesos de lunes comenzaron con algunos volantes enviados en línea y que anunciaban la manifestación que parecía estar en contra de la elitización.
La gente en la reunión declaró que la concurrencia no estuvo organizada ni apoyada por el movimiento Occupy. El cuatro de mayo, OccupySF emitió una declaración a través de su sitio web en donde denunciaba las acciones del 30 de abril de los manifestantes.
“Consideramos que estos fueron actos de vandalismo y violencia, una brutal agresión a nuestra comunidad y al 99%. Muchos ocupantes son sus vecinos. Nosotros también vivimos y trabajamos en la Misión y nos entristece y enoja lo sucedido. Así que, les ofrecemos nuestros corazones y, más que nada, nuestras manos para ayudar a reparar el daño hecho a sus hogares, a sus negocios, y a su confianza”, decía el comunicado.
Los volantes se repartieron antes de la manifestación del Día del Trabajador y no se informaba quién organizaba el mitin, aclaró Solnit.
Chance Martin, otro miembro de OccupySF, declaró haber visto por primera vez el volante en su muro en Facebook. “Decía: ‘somos todos indeseables’”.
Otro ocupante, que se negó a dar su nombre, declaró que el póster que vio simple y sencillamente decía: “Comience el Día del Trabajador Bien”, y que había escuchado que Food Not Bombs estaría presente. Así que asistió.
También lo hizo Scott Rossi, médico y activista de OccupySF. Rossi esperaba que la reunión en el parque fuera divertida.
Aunque Rossi no asistió a la reunión de la semana pasada, platicó con Mission Loc@l sobre lo sucedido en la noche de la manifestación. Rossi estaba sorprendido de haber visto qué agresivos se pusieron los manifestantes, dijo. Poco después, se enteró que alguien había pegado los volantes en Bay of Rage, un sitio web de organización radical alternativa.
“Si se lee entre las líneas, uno sabe —‘a destrozar’”, le dijeron algunos de sus amigos después del hecho.
Veinte minutos después del mitin en el Parque Dolores, Rossi escuchó a un señor hacer amenazas de muerte en contra de otro asistente porque estaba tomando fotografías.
“Podría decir que en 10 minutos esto se iba a poner delicado y rápido”, dijo el manifestante que deseó permanecer en el anonimato.
Rossi declaró haber reconocido a mucha gente de las manifestaciones anteriores, incluyendo a algunos vestidos completamente de negro.
Cuando la gente comenzó a marchar por la calle 18, dijo Rossi, las cosas cambiaron rápido. Rossi, quien ha asistido a muchas manifestaciones, declaró “nunca he visto una manifestación despedazarse tan rápido en mi vida”.
Rossi contó a alrededor de 400 manifestantes al principio, dijo, pero cuando un grupo más pequeño comenzó a aventar globos de pintura a los negocios y a destrozar ventanas, la cifra disminuyó rápidamente a 50 más o menos.
Incluso los manifestantes vestidos todos de negro desaparecieron rápidamente cuando las cosas se pusieron feas, dijo Rossi.
“Había cinco tipos vestidos completamente de negro y estaban de pie conmigo y otro médico esa noche —dos eran de Oakland y tres de San Francisco— estaban completamente sorprendidos”, dijo Rossi.
Los organizadores no entendían por qué los negocios pequeños eran el blanco, y tampoco lo entendieron los propietarios de negocios con quienes Mission Loc@l habló la semana pasada.
En el pasado, cuando las tácticas de vestir completamente de negro se usaban para destruir propiedades, como la sucedida en la Organización de Comercio Mundial en Seattle en 1999, tenían como blanco específico a las grandes corporaciones o al estado.
“Hubo una marcha en la que todo mundo vistió completamente de negro en Oakland durante la huelga general el año pasado, pero sólo tuvieron como objetivo a blancos corporativos; lo que fue conmovedor de esto fue que sólo fueron pequeños negocios”, dijo Solnit.
Solnit subrayó que vestir de negro es una táctica callejera y no de un grupo específico.
“Tiene que ver con gente que viste completamente de negro para permanecer en el anonimato y la policía no puede identificarlos e interceptarlos”, dijo. “Es como la vestimenta militar o la de los equipos de fútbol —es un teatro callejero”.
La gente que Rossi vio incitando a la violencia estaba vestida toda de negro, pero ninguno de los otros manifestantes los conocían.
De acuerdo con Rossi, estos hombres no eran los típicos anarquistas. En lugar de ser los hombres delgados, larguiruchos casi nerds a los que está acostumbrado ver, estos hombres parecían, dijo, maleantes de preparatoria.
Nadie de los que él conocía, tomó parte en los ataques, precisó Rossi.
Solnit, quien ha sido activista desde hace 30 años, declaró que tradicionalmente los organizadores de manifestaciones que no son de Occupy, llegan a las reuniones de OccupySF para pedir apoyo.
“En ningún lugar escuché a alguien llegar a anunciar el evento y pedir apoyo. No conocía a nadie de los que participaron. Fue extraño”.
Asimismo, los manifestantes de Occupy estaban confundidos por la falta de acción policial.
“No podíamos movernos a los lados sin que hubiera granaderos”, dijo Rossi en referencia a los últimos seis meses.
Por su parte, la policía le dijo a Mission Loc@l que no esperaban la violencia y tuvieron que esperar a más personal para confrontar a los manifestantes.
Aunque Rossi duda en usar el término, cree que el vandalismo fue obra de “agentes provocadores” —gente que participa con la policía, el gobierno u otra entidad que actúa en cubierto para incitar a la violencia u otros actos destructivos.
“No soy ningún teórico fastidioso de la conspiración; no me gusta usar este término”, dijo Rossi.
Quien quiera que esté detrás de la violencia, dijo Rossi, está claro que no estaban familiarizados con el barrio. La gente que conoce la Misión no habría agredido Valencia Gardens, el proyecto de vivienda en las calles Valencia y 15, “sólo porque se ve agradable”, dijo.
En conclusión de la noche del 30 de abril, los organizadores hablaron de la reciente detención de cinco anarquistas en Cleveland, en donde el papel de un informante del FBI ha sido criticado.
El organizador Craig Rouskey de OccupySF ha tenido experiencia con daños y perjuicios sorpresa a bienes que arruinan lo que se supone que es una manifestación pacífica. En una marcha que organizó el 20 de enero de este año, un granuja extraño vestido completamente de negro rompió la ventana de una concesionaria de Bentley. Durante meses después, Rousky intentó descubrir la identidad del hombre.
“No se enterarán quién fue”, dijo. “Lo he intentado en el pasado”.

