Los residentes que se quejaron del reciente aumento en la prostitución en la calle Capp, se presentaron en la reunión de la policía del pasado 29 de mayo. En general, estaban felices de que la situación haya mejorado. No obstante, el problema no parece haber desaparecido, precisaron; en lugar de eso la prostitución ahora se pasó a la calle Shotwell.

“Gracias por todos los esfuerzos que han estado haciendo en los últimos meses; ha marcado una diferencia”, dijo el residente Gregory Dicum, antes de haberle dado al capitán Robert Moser una encuesta que repartió entre 217 residentes que firmaron una petición para que hubiera más presencia policial.

De los 217 residentes encuestados, sólo 40 respondieron, dijo Dicum, pero el 23 por ciento de dichos residentes creen que la situación en la calle Capp ha mejorado.

Moser le dijo a los residentes haber aumentado la presencia policial en la calle Capp y que está feliz de que las patrullas asistan. La unidad de la estación de la Misión también aumentó las operaciones en cubierto en las últimas semanas, dijo, y las detenciones han aumentado un 10 por ciento en el último mes.

Aunque todavía no tiene las estadísticas oficiales, Moser declaró que sus agentes han realizado más de 40 detenciones en relación a la prostitución desde la reunión del mes pasado.

Sin embargo, algunos creen que el aumento de patrullas en Capp no ha cambiado nada.

Un residente declaró que hace poco, se despertó de las dos a las cinco de la madrugada por el ruido relacionado a la prostitución —algo con lo que ha lidiado la mayor parte de las noches durante muchos años.

“Había por lo menos una docena anoche, justo afuera de la ventana de mi recámara”, dijo una residente.

Después de llamar a la policía para quejarse del ruido que los señores hacen al perseguir a las prostitutas, una patrulla llegó al área. Cuando el auto se fue, no se dio cuenta de quién era pero pudo ver a alguien caminar hacia la prostituta, haberla golpeado y haberse ido.

“Ya no sé qué hacer”, dijo la mujer.

La residente de la calle Capp quiere que se instalen cámaras. La policía sólo puede pedir los videos de vigilancia después de que un delito se ha cometido, explicó Moser, así que las cámaras no son muy útiles.

Los agentes uniformados que patrullan el área son un buen elemento disuasorio, dijo Moser, y no dejará de mandar agentes.

Aunque estuvo contento al escuchar que la mayor parte de los residentes están felices con la situación, Moser advirtió que no es fácil librarse de la prostitución.

Dicum y otros en el público estuvieron de acuerdo, y algunos residentes aclararon que ahora el problema parece haberse pasado a la calle Shotwell que está a una cuadra.

Eso no es sorprendente, dijo Moser. “Cuando se lidia con la prostitución, el problema tiende a irse a otro lado”.

Algunos residentes presentes en la reunión expresaron su preocupación ante la actividad de pandillas que hay en el barrio, así como un segundo tiroteo que sucedió a principios de mayo en la calle Natoma entre las calles 14 y 15.

“Hemos trabajado muy duro para que nuestra cuadra sea segura”, dijo una señora y agregó que el agente le dijo hace poco que “es peligroso afuera, no deje salir a los niños”.

“No dejar salir a mi hijo no es una respuesta aceptable”, dijo.

Moser reconoció que el área es un corredor conocido porque hay pandillas y así ha sido desde hace tiempo. Los agentes en cubierto tienen el área como objetivo, precisó.

Andrea hails from Mexico City and lives in the Mission where she works as a community interpreter. She has been involved with Mission Local since 2009 working as a translator and reporter.

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