Andrew Pannell estaba sentado detrás del mostrador con sus anteojos puestos en Dogpatch Biofuels cuando llegué un sábado por la tarde. Pannell ha estado ayudando en esta estación de recarga de martes a sábado desde mayo de 2011. Pannell es asistente del gerente, pero también es mentor mecánico, arreglatodo y un apasionado evangelista del aceite alternativo conocido como biocombustible.

Pannell es lo que uno podría llamar un conductor vuelto a nacer. Antes de su conversión hace algunos años, solía conducir un Acura Integra GS-R de 1996 que tenía un tubo AEM de toma de aire frio con un filtro en cono K&N de alto flujo.

Era divertido, pero llevarlo a la gasolinera lo dejaba con insistente sentimiento de culpa. “Cada vez que le ponía gasolina, lo único que podía pensar era: “estoy matando al medio ambiente”, recordó. Era un auto muy divertido en los días de gozo ignorante. Un suicidio en cámara lenta.

Pero algo cambió cuando el primer hijo de Pannell nació. No puedo hacer esto, se dio cuenta. Mi auto está perjudicando el futuro de mi hijo. Al diablo.

En lugar del Acura TSX que había planeado comprar, Pannell optó por un Mercedes Benz 300D de 1982 que funcionaba con diésel. Le costó $3,500 y estaba impecable. Era negro por dentro y fuera. Estaba listo para el biocombustible desde el principio.

Nunca más tendré que volver a ir a una gasolinera. Ya no más sentimientos insistentes de culpa —¡he sido liberado!

Un Combustible Experimental

Se necesita un tipo especial de combustible para hacer que alguien cambié un Acura de rápidos reflejos por un Benz de 30 años de edad que quema aceite. Si no se les mantiene como debe ser, en lugar de deslizarse imperceptiblemente son perceptibles gracias al ruido de carcacha que hacen.

El presidente Obama ha hablado bastante recientemente sobre una estrategia de “energía alternativa”, una que le ayudará a los Estados Unidos a eliminar la adicción a todas las cosas a base de petróleo. Y aunque los Prius híbridos y los Leafs eléctricos están bien y se ven elegantes, es difícil obtener una “energía más alternativa” que el biocombustible.

De muchas maneras, el biocombustible parece estar diseñado a la medida para San Francisco. A diferencia del etanol, puede ser completamente sostenible. Se produce comúnmente de aceite de canola reciclado, el desperdicio que queda en los restaurantes de comida rápida y de los pavos fritos del Día de Acción de Gracias. No se necesita petróleo obtenido con recursos humanos. Es un combustible de bajas emisiones. Puede darle energía a un vehículo con motor diésel con pocas —si no es que ninguna— modificación. Además, el gas del tubo de escape del aceite para cocinar no procesado huele vagamente a papas a la francesa (¡qué rico!).

Durante seis años, Dogatch Biofuels el cual se encuentra en la avenida Pennsylvania y la calle 22 ha sido la única estación en la ciudad que ofrece el grasoso elixir a los residentes de San Francisco.

No cabe duda que es un combustible experimental. Un carente control de calidad en los días del Medio Oeste de mediados de 2000 opacó el crecimiento y reputación (básicamente, el mal refinamiento destruyó algunos autos). Es posible que esa sea la razón por la que el presidente no mencionó los biocombustibles cuando exigió que este año haya una amplia estrategia de energía alternativa —sin importar que el biocombustible en Dogpatch cueste $4.89 el galón y la gasolina premium en el Área de la Bahía no se queda atrás.

No obstante, en el mundo de los verdaderos creyentes —alrededor de 1000 en San Francisco, con un récord de 1.1 mil millones de galones que se produjeron a nivel nacional en 2011— ni siquiera los comentarios del presidente pueden marcar un gran cambio. Las cosas son diferentes por el momento, dijo el equipo de Dogpatch, ya que la industria está madurando, hemos dado grandes pasos hacia quienes somos.

El Uso del Aceite Vegetal

Roy se acaba de detener en su camioneta Mercedes, nacida en la época de Carter y de los suéteres. Se sabe que ha llegado porque el personal de Dogpatch ha puesto una manguera de goma enfrente de la toma de combustible que al pasar manejando activa una campanita en la oficina. DING DING!

Caminamos hacia la camioneta. Creo que el auto de Roy es un turbocarga 300TD, hecho entre 1980 y 1985. En benzglish, una T significa tour y transporte y una D significa diésel.

“En realidad es de 1979”, dijo Roy. Y no es turbocarga. Pannell comenta que el 300 no era turbo cuando se presentó por primera vez.

El modelo Benz de Roy, al cual Pannell y otro propietarios se refieren por su nombre técnico, W123, es un Houdini que desafía la muerte del mundo automovilístico. Son pesados y un poco hogareño, aunque los diésels aguantan casi todo siempre y cuando no sea un ataque aéreo de la OTAN.

Las refacciones siguen costando el precio Mercedes, pero Pannell cree que estos tanques tienden a descomponerse menos.

Dogpatch Biofuels fuel storage tank
El contenedor de biocombustibles afuera de Dogpatch Biofuels.

Si su objetivo es ser ecológico, el W123 funciona muy bien. Mientras Caltrain ruge al pasar por las vías de la estación más abajo, Roy abre el cofre y me muestra con orgullo las refacciones instaladas que hacen que el auto funcione sólo con aceite de cocina.

Contemple ¡el increíblemente versátil motor diésel!

Con las modificaciones apropiadas, el propietario de combustibles puede ir más allá del biocombustible procesado para vivir la última experiencia libre de petróleo. Naturalmente, es complicado. Y caro: con nuevas marcas de combustible, un intercambiador térmico, pinzas para mangueras y sujetadores de plástico equivale a un total de hasta $2,000.

No obstante, el aceite de cocina es la razón por la que Roy se sintió atraído a la comunidad del biocombustible desde un principio. ¿Se refiere a que mi auto puede funcionar con sólo el aceite vegetal? ¡Genial! Roy compra su aceite en Smart & Final.

Después de pedirle consejos a Pannell en relación a un problema de óxido, Roy se va y Pannell y yo caminamos de regreso a la oficina. Ahora que Roy ya se ha ido, Pannell me advierte sobre el uso de aceite vegetal.

“El aceite vegetal es muy laborioso”, dijo. No está seguro de si es bueno para el auto a la larga —el aceite vegetal grasoso tiende a obstruir el sistema de combustible de la misma forma en que una hamburguesa de seis dólares tapa las arterias.

Nace un Combustible

Pannell me pregunta si me gustaría ver una muestra de la última tanda de biocombustibles Bently.

La muestra de combustible de color ámbar está en un recipiente de vidrio, como los otros. Pannell lo agarra del estante y lo sostiene a la luz que se filtra por el techo de hojalata, como un apicultor presume su miel del mes. Esta es de febrero.

“Mantener un producto de alta calidad es crítico para establecer un biocombustible como combustible importante”, según Jolie Ginsburg, copropietaria de Dogpatch Biofuels.

El biocombustible es un producto más refinado y procesado que el aceite vegetal. La producción comienza con la grasa que los consumidores tiran en los botes designados en Dogpatch. Los camiones de SFGreasecycle, un programa dirigido por la Comisión de Servicios Públicos, recoge el aceite y Bently Biofuels lo compra y lo entrega a su refinería a 210 millas de distancia en Minden, Nevada, cerca de Carson City, para que se procese.

En efecto, los camiones de recolección también funcionan a base de biocombustible.

“La Ciudad Se Alocó”

Por el momento, todo está tranquilo en la oficina. Entre clientes, Pannell recuerda el periodo entre 2005 y 2007. Esos fueron los años exitosos, pero a algunos propietarios de la estación pareció no importarles más.

Andrew Pannell and gas pump
En DOgpatch Biofuels se carga el biocombustible como en cualquier otra gasolinera.

Es posible que Randall Von Wedel, bioquímico en Point Richmond lo haya dicho mejor en la Conferencia de Combustibles Renovables y Biocombustibles de California en 2012 en San Francisco: “Los graves problemas de combustible pueden causar un importante daño vehicular”. En la conclusión de la conferencia, recontó cómo el biodiésel de mala calidad descompuso casi media docena de camiones de la flota de Berkeley.

“Un montón de muchachos intentó apurarse al mercado, y… una gran cantidad de combustible defectuoso entró”, dijo Pannell. De acuerdo con él, esto sucedió también en el combustible que se entregó a las flotas de autobuses de San Francisco.

“La ciudad se alocó”, dijo. “Dijeron que se iban a echar para atrás”.

Después de lo que pasó, los negocios se negaron, los contratos con las flotas municipales disminuyeron, e incluso algunas estaciones de biodiésel tuvieron que cerrar. Autopia en San Mateo, alguna vez la estación de recarga en la Península cerró sus puertas en 2010. Hoy día, la Península no tiene estaciones de biocombustible en absoluto; la más cercana está en Dogpatch.

No obstante, nadie se puso a bailar de alegría en la tumba de Autopia. “Hay tan pocos de nosotros; en realidad no es un medio ambiente competitivo”, dijo Pannell. “Hubo un poco de tristeza cuando Autopia cerró”.

El Suministro de Aceite Usado de Cocina Es Finito

Y ahora que es 2012, las malas reputaciones son difíciles de matar.

Un señor en un auto Ford Excursion se detiene cerca de los topes y la campanita empieza a sonar. Contemple: aquí en Dogpatch hay una camioneta SUV gigantesca e imprecisa, el paro cardíaco hippie más benévolo y consumidor de combustible a tragos de la época de Clinton.

No obstante, adentro de la oficina color azul de Dogpatch, es tan sólo un muchacho diciendo que no puede llevar su auto al mecánico desde que cambio al biocombustible.

“Cualquier problema que tengo con mi motor lo culpo automáticamente al combustible”, dijo.

Sin embargo, el problema más grande del que hablan los críticos en relación al biocombustible es uno que va más allá del prejuicio mecánico o la burocracia de paso lento: el suministro de aceite usado de cocina es finito. Estados Unidos es una nación de comida rápida, e incluso así sólo existe cierta cantidad disponible que proviene cada semana de las freidoras de McDonalds.

Para Dogpatch, esto no son noticias nuevas. “La demanda excederá el suministro en algún momento”, admitió inmediatamente Pannell.

Así que, ¿qué sucedería si todo mundo en Estado Unidos decidiera usar biocombustible? Hecho, el biocombustible se hace igual de fácil que las cosechas de habas de soja y semillas de canola aunque esas son las mismas cosechas que se convierten en aceite de cocina desde un principio. Para cumplir con la demanda, se tendrían que plantar más semillas de canola. Un estudio de biocombustibles de Princeton que se publicó en 2008 concluyó que esto no sería agradable: el despejar terrenos sin previo uso para mantener nuestro hábito de biodiésel liberaría grandes cantidades de carbono a la atmósfera.

Por el momento, esto hace que el biocombustible se quede atrapado en su propio nicho.

“Olvídese de la semilla de canola”, dijo Pannell. “El próximo paso serán las cosechas no alimenticias, como el alga”.

Algún día. Los combustibles a base de algas todavía están en las primeras etapas de desarrollo. La subsidiaria agrodinámica de Bently en Minden mantiene una cosecha de semilla de canola para complementar su combustible, aunque todavía no hay una división encargada de las algas.

Después del Éxito Inicial

“Sabía que [el biocombustible] no terminaría con todo”, dijo Jolie Ginsburg sobre el cambiar a biocombustible la flota de autobuses que usa para recorridos en su otro negocio, Incredible Adventures. “Pero sabía que sería una manera de cambiar nuestros hábitos”.

Aunque el biocombustible puede no ser la solución para destetar una nación de su adicción al aceite, Dogpatch cree que es parte de la solución. Y el quipo de la estación está esperanzado que el 2012 sea un buen año.

En la actualidad, Dogpatch suministra biocombustible para la flota de colección de camiones de SFGreasecycle. La membrecía se cuadruplicó en los últimos seis años, aunque la cifra todavía está cerca de 1000. La cifra cambia, según Ginsburg. Hoy día, han comenzado a trabajar en una tarjeta electrónica que desbloquea las bombas para recargas nocturnas de combustible.

Y en cuanto al día de hoy, bueno, Pannell cree que fue un día bastante bueno. La estación hizo $187 en las primeras tres horas de su turno.

“Los altos precios de gasolina siempre han hecho que la gente se aloque”, dijo.

Follow Us

Andrea hails from Mexico City and lives in the Mission where she works as a community interpreter. She has been involved with Mission Local since 2009 working as a translator and reporter.

Leave a comment

Please keep your comments short and civil. Do not leave multiple comments under multiple names on one article. We will zap comments that fail to adhere to these short and easy-to-follow rules.

Your email address will not be published. Required fields are marked *