Add Bonn nació hace 100 años el 22 de abril en las calles 19 y Capp.

Cuando uno cumple 100, le hacen una fiesta en el Ayuntamiento. El 22 de abril  hubo una fiesta en la oficina del Supervisor David Chiu en donde mostraron las pinturas de Add sobre San Francisco.

La primera vez que conocí a Add Bonn tenía unos enérgicos 98 años. La entrevisté para un mapa en el que estaba trabajando para un libro titulado Infiite City. Bebimos un caballito de vermouth y vimos cómo se puso el sol en su sala en North Beach. Ni siquiera sabía que se podía beber vermouth sólo. Fue horrible, aunque ligeramente menos horrible ya que uno se empieza a emborrachar con vermouth.

Add creció siendo hija única de una madre soltera en el Distrito de la Misión. En ese entonces (y esto puede ser una sorpresa para usted), la Misión se consideraba ser un distrito sin respeto por las reglas. Nunca fue a las calles Folsom y 22 porque, en sus propias palabras, había una ‘pandilla muy mala’ ahí. Algunos familiares visitaban cada vez menos después de que les hubieran robado cosas de su carruaje.

Su mamá trabajaba en la tienda departamental Schwartz en las calles 21 y Misión.  A diferencia de las otras mujeres de la época de Add que entrevisté, Add no sólo dejó su casa sino que además anduvo como loca en el barrio comiendo papas que ella misma cocinaba en carbón ardiente en hoyos en el piso.

Bonn a la izquierda con otros empleados de Met Life.

Estudió pintura en el Instituto de Arte de San Francisco. Vio a Diego Rivera pintando el mural que hizo ahí, o más bien la parte de atrás de la cabeza de Diego Rivera mientras pintaba el mural. Obtuvo trabajo en Met Life, una especie de Google en su día gracias al enfoque que tenían hacia el bienestar de sus empleados. Los empleados de ‘mamá Met’ no sólo tenían comida y actividades amenas sino que organizaban producciones teatrales completas en las que los empleados de Met Life se presentaban y dirigían. El hecho de que el antiguo edificio de Met Life sea hoy día el Ritz Carlton habla de cuán próspera era la compañía.

Más que nada, Add hablaba de un lugar en la calle Capp que se llamaba el Club para Chicas de San Francisco. Cambió su vida, dijo, aunque a mí me sonaba espantosamente remilgado (muchachas que se juntaban para aprender a hacer encaje de punta y arreglos florales). Pero para ella era el lugar en donde se sentía querida, y en donde aprendió a ser adulta.

Después me encontré esto. El Club para Chicas de San Francisco era la organización que más tarde se convertiría en los Centros para el Barrio de la Misión. Tienen la misma misión: el cuidar de la gente del barrio, en especial de los niños, necesitados de lo que hoy día llamamos servicios sociales.

Parece ser que hicieron un buen trabajo con Add. Logró llegar a los 100 y cuando la vi ayer por la tarde estaba bebiendo vermouth con bourbon, para quitarle el fuerte sabor.

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Andrea hails from Mexico City and lives in the Mission where she works as a community interpreter. She has been involved with Mission Local since 2009 working as a translator and reporter.

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