Two men are seated on chairs, engaged in a discussion with microphones, inside a room furnished with wooden furniture and chairs. One man is gesturing with his hand while speaking.
Mark Farrell talks to Rev. Kevin Deal during a meet-and-greet at St. John the Evangelist Episcopal Church on 15th Street. September 22, 2024. Photo by Kelly Waldron.

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Mission Local está publicando artículos de campaña para cada uno de los principales contendientes en la carrera por la alcaldía, alternando entre los candidatos semanalmente hasta noviembre. Esta semana: Mark Farrell. Lea los artículos anteriores aquí.


Durante los primeros días de la campaña electoral, los candidatos a la alcaldía parecían enfocados principalmente en hacer proselitismo en sus respectivas colonias. En el caso de Mark Farrell, eso representaba instalar su cuartel general en West Portal, acudir al mercado agrícola de la calle Clement o asistir a una celebración de aniversario en el parque Francisco de Marina, todos ellos; lugares llenos de posibles partidarios.

Ahora, a solo seis semanas del día de las elecciones, Farrell parece ansioso por diversificarse.

El domingo, el candidato a la alcaldía visitó la iglesia episcopal de San Juan Evangelista, en la Misión, un lugar que desde hace mucho tiempo defiende un espíritu progresista y sirve de santuario para inmigrantes y personas sin hogar. En el pasado, su párroco se ha manifestado con los residentes de la Misión contra los tiroteos policiales, los desalojos y las deportaciones.

En la reunión sostenida con el reverendo Kevin Deal y unos 15 miembros de la congregación, Farrell planteó sus propuestas habituales de campaña: seguridad pública, calles limpias, aumento de la vivienda en el centro. También se centró en su educación, su familia y sus lazos con los sindicatos, pero en varias respuestas hizo hincapié en sacar a la gente de las calles por la fuerza y dar marcha atrás con el enfoque de “reducción del daño” a causa de la dependencia de drogas.

Su plataforma contrastaba fuertemente con los 167 años de historia de la iglesia sobre justicia social. La iglesia de San Juan apoyó a la comunidad LGBTQ durante la crisis del sida, en un momento en que la mayoría temía al virus y a los afectados; la iglesia enterró a docenas de víctimas en su jardín. Recientemente, ha sido defensora de los inmigrantes, las personas sin hogar y los residentes atrapados en la crisis de la droga.

La primera pregunta de Deal llegó al meollo del asunto, al interrogar al candidato a la alcaldía sobre la actual crisis del fentanilo en la ciudad: “¿Qué haría usted, como alcalde, para seguir ayudando a quienes lo necesitan y hacerle frente?”.

Farrell, que se sentó junto al reverendo, en una silla de madera colocado en un semicírculo y rodeado de personas del público, dijo que no está de acuerdo con el enfoque actual de la ciudad de “reducción de daños”, que se refiere a la idea de hacer que las personas que consumen drogas estén más seguras en lugar de exigir la abstinencia para obtener servicios.

“El hecho de que ahora mismo, el ayuntamiento financie a trabajadores sin fines de lucro todos los días en el Tenderloin  que van con carritos de compras, repartiendo paquetes gratuitos de papel de aluminio y jeringas a quienes sufren adicción a las drogas, para mí, es simplemente el enfoque equivocado”, dijo Farrell.

Los miembros de la iglesia han impulsado programas de reducción de daños; estaba previsto que la iglesia albergara un lugar seguro para el consumo de drogas hasta que la alcaldesa London Breed canceló el proyecto en el 2022. La iglesia alberga el proyecto Gubbio, que sin fines de lucro funciona como refugio diurno en el cual hasta 100 personas entran y salen a diario para descansar o acceder a recursos, como servicios sanitarios; esto en colaboración con la ciudad.

“¿Cómo piensan atender a las personas con adicción?”, preguntó un miembro del público.

“Tan pronto como entre en funciones, declararemos el estado de emergencia por fentanilo aquí en San Francisco”, dijo Farrell. Explicó que eso permitiría a la ciudad acceder a más financiamiento estatal y federal, y a fuerzas de seguridad adicionales, como la Patrulla de Carreteras de California o la Guardia Nacional. (Breed ya ha pedido apoyo externo y ha promocionado su trabajo con los federales respecto a las medidas enérgicas contra los consumidores y traficantes de drogas).

Farrell especificó que él cree en la detención de los traficantes de drogas y no de los usuarios -como está sucediendo ahora-, pero sí promovió la detención obligatoria de las personas en tratamiento que son reanimadas con Narcan en las calles. “Todas las personas con las que he hablado que se están recuperando del fentanilo pasaron poco tiempo encarceladas”.

Farrell también compartió la idea de utilizar propiedades de la ciudad que están lo suficientemente fuera de los límites de la ciudad para programas de recuperación, como Log Cabin Ranch, un antiguo centro de detención juvenil a unos 80 kilómetros al sur de la ciudad que se cerró en 2018 después de que una avalancha de personas se fugaran del campamento.

Estos planes van de la mano con la visión de Farrell de cambiar de un enfoque de “vivienda primero” a un enfoque de “refugio primero”. Su sitio web detalla sus planes para desmantelar los campamentos y expandir el programa Journey Home, uno de los programas de la ciudad que traslada a personas sin hogar en autobuses para enviarlas a otros lugares.

“Hay que sacarlos de la calle”, dijo Farrell. “Y no me importa utilizar los medios legales a nuestra disposición para sacar a la gente de la calle involuntariamente”.

Uno de los asistentes se manifestó en contra de este tipo de enfoque, sugiriendo en su lugar que, la creación de más viviendas asequibles sería más eficaz para abordar el problema de las personas sin hogar.

“El albergue no es un buen lugar”, dijo el hombre, comparando el refugio con la cárcel. En un recorrido por los albergues para personas sin hogar, Mission Local habló con varias personas que citaron la escasez de alimentos, la falta de privacidad, la violencia, el abierto consumo de drogas y otras razones para preferir una tienda de campaña en la calle a una cama en un albergue.

Lo único bueno del albergue, añadió el hombre, es “que puedes salir caminando de él”.

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Find me looking at data. I studied Geography at McGill University and worked at a remote sensing company in Montreal, analyzing methane data, before turning to journalism and earning a master's degree from Columbia Journalism School.

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