IMAGE CAPTION: Pila de marcos y llantas de bicicleta colgando de la pared de Bike Kitchen San Francisco el 31 de enero, 2022. Fotografía de Anlan Cheney.

2 DE FEBRERO, 2022

Los ciclistas de la ciudad se dejaron ir la noche del lunes para dirigirse a Bike Kitchen San Francisco que está entre las calles Alabama y Florida, cerca de la 19 para apoyar a los voluntarios. El único problema al que se enfrentó el taller, que está en la Misión: demasiadas bicicletas. 

Estos ciclistas en un taller de bicicletas parecían niños en una dulcería. Se estaban vendiendo bicicletas regulares, de montaña y para niños a precios entre $20 y $80. 

Una mujer acababa de elegir una bicicleta de playa con manubrio de crucero marca Public por la que iba a pagar $80. “Si fuera nueva, habría costado entre $800 o $900”, dijo el voluntario Jerome Navarro.

“La pandemia nos hizo cerrar por mucho tiempo…pero no han parado de llegar donaciones al taller,” dijo. “De hecho tenemos sobre abastecimiento”. 

Navarro, de 28 años, es ingeniero civil de día y personal mecánico voluntario en Bike Kitchen de noche y los fines de semana. Se apresuró a ir esa tarde al taller sin siquiera haber cenado para ayudar al presidente de la mesa directiva de Bike Kitchen, De Ming Liu.

“En definitiva nos tomaron por sorpresa,” dijo Navarro. Había estado tan ocupado ayudando a los clientes a elegir bicicletas y a hacer reparaciones que no estaba seguro de cuántas bicicletas se habían vendido, dando deferencia a su colega en la caja quien estaba demasiado ocupado con los clientes como para hacer comentarios. 

“Al menos dos”, dijo Navarro con una sonrisa mientras dos personas salían del taller con sus nuevas bicicletas.

Su espacio, que normalmente es suficiente para alojar todas las partes de repuesto y los proyectos en progreso, junto con 12 estaciones de trabajo, estaba a tope con una acumulación de las donaciones que recibieron durante la pandemia.

Las partes y bicicletas en diferentes condiciones literalmente se esparcieron hasta el patio. Una pila de llantas de caucho se elevaba cerca de 5 pies afuera de la tienda mientras que los marcos, las ruedas y otras partes estaban en cualquier espacio posible e incluso colgaban de las paredes y del techo del taller.

Muchos individuos, que parecían tener mucha experiencia, ya habían elegido algunos marcos y estaban cambiando algunas partes, mientras que otros inspeccionaban las bicicletas completas. El clic clac de los mecánicos principiantes y su felicidad se percibían a la vez que fluían las recomendaciones de unos a otros al compás de la música festiva que venía de un departamento arriba.

Mientras que los curiosos de las bicicletas y los buenos administradores de su dinero echaban un vistazo afuera, un chillido enervante se escuchó en el patio cuando el conductor de una bicicleta roja se detuvo sorprendido.

“Eso quiere decir que las almohadillas de frenado no están tocando el marco al mismo tiempo”, gritó Navarro desde dentro del taller. 

“Una parte de la almohadilla está tocando la llanta o está contaminada con aceite”, añadió. “En esencia significa que tienes que revisar las almohadillas de frenado”.

El conductor, Bo Sanders, estaba buscando tener una bicicleta por primera vez y había buscado la Bike Kitchen después de ver un anuncio de la venta en redes sociales.

TRANSLATED TWEETS

Hola a todos,

Se nos acabaron las bicicletas completamente armadas, ya solo tenemos bicicletas parcialmente armadas y marcos para construir una / buscar partes (ir al sitio web para más información).

— SF Bike Kitchen (@bikekitchen) 2 de febrero, 2022

¡En este momento tenemos una sobrecarga de bicicletas y necesitamos deshacernos de ellas lo más pronto posible para liberar espacio (estamos muy llenos durante nuestros horarios laborales)! Vengan y compren una con precios entre $20-$80 (depende de la bicicleta). Hay muchas buenas bicicletas regulares, para niños, etc, etc.

— SF Bike Kitchen (@bikekitchen) 31 de enero, 2022

El ingeniero de software de 31 años se puso a trabajar en el problema de inmediato, buscando en los estantes del taller, de piso a techo, y en los clósets buscando una llave de tuercas y una o dos almohadillas de repuesto. Le gustó la atmósfera cálida e inclusiva en Bike Kitchen, dijo que solo había cambiado una cadena en su vida.

Después de vender su auto cuando se mudó a la ciudad, hace unos seis años, Sanders utilizó el transporte público y más recientemente, las bicicletas de Lyft. 

“Pensé que en todo caso era mejor comprarme una bicicleta”, dijo, especialmente después de disfrutar una fiesta de ciclismo en East Bay usando una bicicleta prestada hace unas semanas.

Los elevadores y las bancas de trabajo le daban espacio para hacer reparaciones, siempre y cuando pudiera maniobrar alrededor de las pilas de partes y bicicletas en diferentes estados de ensamblaje.

Esta fue una “situación especial”, dijo Navarro, ya que por lo general se enfocan en dar ayuda en reparación y vender repuestos, más bien que en vender bicicletas listas para rodar. También dijeron que no buscan reemplazar las tiendas de bicicletas sino, más bien, ofrecer un espacio en donde las personas puedan encontrar los repuestos que necesitan, además de un espacio de trabajo en donde les pueden dar consejos. 

“Si vives en un departamento pequeño ¿en dónde vas a trabajar? ¿en el baño o algo así?” dijo.

Navarro dijo que tienen muchos clientes regulares, incluyendo repartidores, personas que dependen de sus bicicletas para ganarse la vida y que ganan poco dinero. Y agregó que tienen horas específicas como WTF (women/trans/femmes) cada segundo y cuarto lunes del mes para dar un “espacio seguro…un lugar cómodo para aprender”.

Otros clientes también llegaron buscando bicicletas o partes de repuesto.

“A mi casco le falta el pequeño broche”, dijo uno de ellos al acercarse a Navarro con el casco en la mano. Se preguntaba si Bike Kitchen le podría ayudar.

“Puedes echar un vistazo”, dijo Navarro. “También tenemos cascos en la parte de atrás. Puedes diseccionarlos, toma la parte del casco”.

Dijo que ayudan a muchos clientes con arreglos rápidos como inflar llantas o parcharlas. Pero, también viene una gran cantidad de ellos buscando reemplazar llantas, marcos y bicicletas que les han robado.

A una mujer que estaba buscando entre los artículos el lunes, le robaron su bicicleta la semana pasada y estaba tratando de reemplazarla para seguir su entrenamiento para la carrera AIDS/LifeCycle que será en junio. Esta es una carrera de 545 millas que se hará entre San Francisco y Los Ángeles para generar conciencia y recaudar fondos para ayuda contra el SIDA.

“Creo que eso de construir tu propia bicicleta no es para mí”, dijo ella, explicando que no podía descifrar cómo poner la rueda en el marco que le gustaba. “Pero gracias a todos por su ayuda”, dijo. “Es genial que hagan esto”. 

“Bueno, al menos lo intentaste”, dijo Navarro. 

“El obstáculo más difícil para volverse bueno con las bicicletas y aprender, muchas veces tiene que ver con nosotros mismos. En este espacio tomamos muchas de las otras variables y las sacamos de la ecuación” dijo él. “Si no tienes herramientas, nosotros sí. Si no tienes espacio, aquí lo hay”.

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"Annie" is originally from Nebraska, where she found her calling to journalism as editor of her high school newsletter. Before returning to the field, she studied peace and political science in the Balkans, taught elementary and middle school, and worked as an epidemiologist during the COVID-19 pandemic. Follow her on Twitter @anlancheney.

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