Latino Task Force members, Dr. Grant Colfax, Dr. Jonathan Fuchs, and Golden State Warriors representatives pose at the Resource Hub on 701 Alabama St. Taken Oct. 1. Photo by Annika Hom.

Traducción de Sergio Zepeda

Una mujer latina de mediana edad era la única persona quieta durante el típico ajetreo de los jueves por la mañana en el 701 de la calle Alabama. Ella observaba a los voluntarios del centro de recursos y a los técnicos de Color Labs que ofrecían pruebas gratuitas de covid-19; después, en un repentino momento de valor, se acercó a alguien en busca de ayuda.

Su esposo había dado positivo por coronavirus la semana anterior, dijo en español, por lo que supuso que este podría ser el lugar para obtener consejos y recursos. Jon Jacobo, el presidente del Comité de Salud del Grupo de Trabajo Latino, quien lanzó el centro, la escuchó. Luego la guió a las pruebas y a información sobre cómo obtener alimentos y ayuda económica.

Para esto se diseñó el Equipo de Bienestar Comunitario del Grupo de Trabajo Latino: para la atención y servicios integrales de los residentes de San Francisco infectados con covid-19, de una manera rápida y culturalmente apropiada. Además, se las han arreglado para hacer esto sin fondos de la ciudad, una situación que podría cambiar en los próximos meses con la promesa de obtener al menos $450,000 para que una organización de la Misión implemente atención y difusión comunitaria sobre relacionado a covid.

Este modelo, el mismo que han adoptado otras organizaciones comunitarias, fue una creación del Grupo de Trabajo Latino y médicos de la Universidad de California en San Francisco, quienes lo pusieron en marcha y lo perfeccionaron durante tres campañas conjuntas de pruebas masivas.

Con previa autorización, el equipo se pone en contacto con las personas tan pronto como reciben los resultados positivos de covid, se les informa sobre la enfermedad y se les pregunta si necesitan alimentos, artículos de limpieza u otros recursos para ayudarlos a que puedan recuperarse y para que se puedan aislar. Después, los Equipos de Bienestar Comunitario entregan esos recursos rápidamente y le dan seguimiento a las personas durante y después del período de cuarentena.

“No solo es cuestión de tratar el covid”, dijo Valerie Tulier-Laiwa, creadora del modelo del Equipo de Bienestar Comunitario y parte del Grupo de Trabajo Latino. Se trata de atender a la persona en su totalidad; los impactos psicológicos y económicos, y necesidades a más largo plazo, cómo conectar a las familias con los médicos de cabecera.

Al comienzo, se envían dos mensajes al paciente que tiene covid: la infección no es culpa de nadie y todo un grupo de personas e instituciones están aquí para ayudar. Esto contribuye en gran medida a mantener a las personas en cuarentena, dijo Susana Rojas, miembro del Grupo de Trabajo Latino quien participa muy de cerca con los Equipos de Bienestar Comunitario y quien señaló que ofrece apoyo mental y de recursos los siete días de la semana.

“Tener ese entendimiento de respeto con las personas que han salido positivos por covid marca una gran diferencia en la forma en que las personas responden a los servicios que se les ofrecen”, dijo Rojas.

El modelo ha tenido tanto éxito que el Departamento de Salud Pública lo ha respaldado. En audiencias recientes sobre por qué el DPH ha actuado lentamente en la distribución de recursos en la comunidad Latinx, Isela Ford, una trabajadora del Departamento de Salud que se ha desempeñado en el Distrito de la Misión, dijo que cuando una persona decide aislarse en casa, surgen muchas necesidades.

“No se trata solo de comida a domicilio. También se trata de checar con ellos. Se trata de garantizar que el resto del hogar esté seguro, que tengan los productos de limpieza adecuados, y que si necesitan atención médica ésta esté accesible y al alcance de su hogar. Nuevamente, tenemos esto debido al covid, pero como ha demostrado el Grupo de Trabajo Latino a través de sus estudios en UCSF, son mucho más capaces de hacer esto ”, dijo.

Tracey Parker, directora de igualdad y apoyo de la salud comunitaria del Departamento de Salud, en una reunión informativa el 28 de octubre sobre las nuevas subvenciones del DPH para la atención comunitaria de covid, dijo: “Las personas más adecuadas para realizar la investigación de casos y el rastreo de contactos son las personas que conocen el comunidad [y] son ​​de la comunidad”.

Desde el primer estudio de UCSF con el Grupo de Trabajo Latino en abril hasta los posteriores realizados en las estaciones de BART este verano, el Grupo de Trabajo Latino y los médicos de UCSF aprendieron qué procesos funcionan.

Para comunicarse con una persona se necesitan varias llamadas, aunque a menudo los mensajes de texto funcionan mejor. Idealmente, las personas que llaman deberían tener un teléfono del trabajo con un identificador de llamadas que las identifique como trabajadores del Grupo de Trabajo Latino  para que la gente conteste.

El hecho de que las personas rechacen la ayuda la primera vez no significa que no la necesiten. O, como dijo Rojas, aprendieron a reconocer cuando un residente enfermo dice que no a los recursos pero en realidad quiere decir que sí. “¿Estás seguro? Queremos ayudarte”, es a menudo el empujón adicional que la gente necesita para aceptar ayuda, dijo.

Susy Rojas, una voluntaria involucrada en el desarrollo del modelo de Equipo de Bienestar Comunitario e hija de Susana Rojas, dijo que también encontraron que es útil pasar por las casas de las personas sin previo aviso, para verificar si están guardando la cuarentena, la mayoría lo está, y por si necesitan algún otro suministro.

Además, si alguien está enfermo quiere comida reconfortante, o al menos comida culturalmente apropiada que reconozca. “Y carne”, dijo Susy. Otras cositas que ella y los otros voluntarios del Equipo de Bienestar Comunitario han descubierto: traiga limón y té para aliviar el dolor de garganta, artículos de limpieza y pañales por si una familia tiene bebés.

“La gente siempre dice que no necesita nada, pero se alegra de vernos”, dijo Susy.

Este impacto mantiene a la gente en cuarentena, un resultado que beneficia a toda la ciudad, dijeron los médicos.

“Lo encuentro muy efectivo”, dijo el Dr. Luis Rubio, un socio clínico de UCSF que ayudó con proyectos de pruebas anteriores de UCSF en la Misión y cuyo equipo colaboró ​​regularmente con los Equipos de Bienestar Comunitario. “Solo digo, aislar es un desafío cuando no se cuentan con recursos. Llevar la comunidad a ellos es un buen método para que se queden en casa ”.

Los Equipos de Bienestar también abogaron por las familias que califican para los fondos del Derecho a la Recuperación, un cheque por $1,285 que funciona como una red de protección, equivalente a dos semanas de salario mínimo. Durante los estudios de UCSF, los miembros del Equipo de Bienestar descubrieron que los residentes malinterpretaron la pregunta sobre los fondos del programa derecho a recuperar, por lo que tuvieron que intervenir y explicar.

Una vez que los funcionarios del equipo verificaron la elegibilidad de una persona, podrían hacer un seguimiento para saber si el cheque llegó. En el punto de vista de Tulier-Laiwa, ella concibe capacitar a todo un grupo de equipos en toda la ciudad, pero especialmente en los vecindarios afectados como Bayview, Excelsior y Oceanview, Merced Heights e Ingleside (OMI); algunos ya existen en Bayview y Sunnydale.

Idealmente, los equipos de bienestar tendrán cuatro asociados por cada 50 casos de covid activos en el vecindario. En la actualidad, eso significa aproximadamente 16 asociados para los 199 casos en la Misión este mes, y 12 asociados para los 149 casos en Bayview.

Cada equipo se diseñará a la medida para su comunidad específica, explicó Tulier-Laiwa, pero todos tendrán acceso a guiones telefónicos, herramientas de evaluación y capacitación basada en el modelo del Grupo de Trabajo Latino.

A pesar de los elogios que el modelo ha recibido por parte de los funcionarios de la ciudad, la falta de fondos ha impedido un lanzamiento oficial. En el pasado, el Equipo de Bienestar Comunitario solo podía funcionar durante campañas de pruebas conjuntas con UCSF, que recaudaba dinero para los equipos.

“No solo lo hemos visto funcionar, sino que hemos sido hábiles para asegurarnos de que funcione”, dijo Rojas. “Todos los que salen positivos merecen tener el nivel de cuidado suficiente cuando se lleva a cabo un estudio de UCSF”.

El Grupo de Trabajo Latino estima que un equipo en pleno funcionamiento cuesta al menos un millón de dólares y ha abogado por el dinero durante meses.

“El grupo de trabajo aún no ha recibido un centavo del Departamento de Salud Pública en términos de nuestros recursos y de lo que necesitamos. Necesitamos esos recursos ahora, dijo Jacobo en una audiencia el mes pasado sobre cómo la ciudad no ha asignado recursos a la comunidad Latinx.

El Departamento de Salud acordó en la audiencia que el modelo debería ser financiado, pero la razón por la que se ha demorado tanto -una solicitud de propuestas no salió hasta finales del mes pasado y los fondos no llegarán a los grupos comunitarios hasta diciembre como muy pronto- permanece sin respuesta.

En la audiencia de octubre sobre cómo el Departamento de Salud ha utilizado sus recursos, Ford presentó una diapositiva que mostraba que el 36 por ciento de los $204 millones adicionales al presupuesto de la ciudad por el covid se destinaban a la comunidad latina. Fue un número que dejó perpleja a la supervisora ​​Hillary Ronen.

“Pregunta rápida”, dijo ella. “¿Puede ser más específico?”

Ford se remitió a la Dra. Naveena Bobba del Departamento de Salud, quien a su vez le otorgó la palabra a Greg Wager, el director de operaciones del Departamento de Salud, quien dijo que habían hecho un cálculo de los gastos en varias poblaciones.

Ronen apenas parecía satisfecha: “Es solo, ya sabes, existen estas afirmaciones, pero no parecen coincidir con la realidad de lo que está sucediendo en la práctica”.

Ese parece seguir siendo el caso. Los Equipos de Bienestar del Grupo de Trabajo Latino aún no se han financiado. Los residentes latinx representan el 43 por ciento de los casos de la ciudad en las últimas dos semanas y son el 15 por ciento de la población de San Francisco. Mientras tanto, las pruebas en el centro de La Misión se mantienen en 250 pruebas una vez a la semana, o menos del 5 por ciento del total de pruebas recopiladas diariamente en la ciudad.

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Annika Hom

Annika Hom is our inequality reporter through our partnership with Report for America. Annika was born and raised in the Bay Area. She previously interned at SF Weekly and the Boston Globe where she focused...

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