Illustration by Annika Kim Constantino

Traducción por: Anabelle Garay

Al mismo tiempo que la ciudad cerró a mediados de marzo, docenas de líderes comunitarios participaron en una llamada de Zoom para discutir lo inevitable: el coronavirus afectaría a millones de trabajadores en todo el país y la gente de Jobs with Justice San Francisco, una coalición de derechos de los trabajadores, querían brindar ayuda.

Se dieron cuenta que los trabajadores indocumentados de la ciudad serían los más afectados, aproximadamente unos 35,000 san franciscanos están indocumentados; su estado migratorio les impide recibir ayuda del gobierno federal como los pagos por desempleo.

“Quedó claro que las personas indocumentadas estaban siendo desproporcionadamente afectadas”, dijo Tracey Brieger, directora de la campaña de Trabajos con Justicia. “Entonces dijimos, ‘¿qué podemos hacer?’”.

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De ahí surgió la idea de UndocuFund SF, una organización sin fines de lucro que brinda ayuda económica a trabajadores indocumentados que viven o trabajan en la ciudad. El fondo ha recaudado $1,563,000 hasta ahora y ha repartido 705 cheques de hasta $1,500 a residentes o trabajadores de la ciudad.

Para comenzar, los miembros de Jobs with Justice buscaron el asesoramiento del UndocuFund original en Sonoma, el cual repartió $6 millones a 1,900 familias indocumentadas después de los incendios forestales de Sonoma en 2017.

Pronto, la organización sin fines de lucro comenzó a funcionar: Dolores Street Community Services se convirtió en el domicilio oficial de la organización. Chinese Progressive Association se hizo cargo de las finanzas. Otras organizaciones comunitarias que forman parte de Jobs with Justice SF, como PODER SF y Mujeres Unidas y Activas, proporcionaron más de 80 voluntarios para atender los teléfonos y revisar las solicitudes.

Para el 1ro de abril, la solicitud y el fondo de ayuda por COVID-19 comenzaron a funcionar. Los solicitantes tuvieron que completar un formulario de admisión en línea, esperar unas semanas para ponerse en contacto con un voluntario de UndocuFund SF, luego completar una entrevista telefónica para verificar su identidad y pérdidas financieras. Una o dos semanas después, les llegó una tarjeta de débito por correo.

El total de fondos recaudados ayudará a más de 1,500 hogares, dijo Brieger. Hasta ahora,la necesidad supera los recursos de la organización: UndocuFund SF recibió 7,252 solicitudes en total. De esas, 2,010 en inglés, 5,190 en español y 52 en chino.

Anticipando correctamente que el interés superaría los recursos, Breiger dijo que la coalición hizo mínima publicidad sobre el programa.

Además, trató de limitar el número de peticiones; hizo el 12 de mayo la fecha límite para entregar solicitudes y abrió una lista de espera. Después de atraer a casi 3,000 solicitudes para la lista de espera, el fondo cerró la convocatoria el 22 de junio.

Brieger dijo que espera una entrada de donaciones, quizás algunas de donantes adinerados en la industria de la tecnología, le permita a la organización cubrir todas las necesidades. Aun así, la generosidad local la ha conmovido.

El primer día que abrió el fondo, recibió casi $9,000 en donaciones individuales. Más tarde, el fondo recibió una donación de $455,000 del California Immigrant Resilience Fund, un fondo estatal de ayuda para inmigrantes indocumentados afectados por COVID-19.

Un donador anónimo hizo un cheque a UndocuFund SF por $300,000 bajo la condición de que las donaciones se dividieran en tarjetas de débito de $1,500 para solicitantes con al menos tres menores en la familia, lo cual habla de una gran necesidad que afecta a familias más grandes. Hasta ahora, solo 218 de estos hogares han sido atendidos.

Casi al mismo tiempo que transcurrió la llamada de Zoom de Jobs with Justice, el maestro Frank Lara de la escuela Buena Vista Horace Mann K-8 Community School en la Misión, solicitó a sus colegas en el sindicato United Educators of San Francisco a que hicieran un donativo a estudiantes indocumentados y sus familias usando parte de los cheques de estímulo recibidos.

El primer donativo documentado de un educador de San Francisco sucedió el 17 de abril. Hasta el momento, el sindicato ha recaudado $116,005 para UndocuFund SF.

“Es una tremenda y conmovedora muestra de solidaridad”, dijo Brieger. “Los maestros no son los mejores pagados en San Francisco”.

Tristan Arnold, uno de los maestros de la Escuela de Artes Ruth Asawa San Francisco que realizó un donativo, recibió un mensaje de uno de sus estudiantes de Mariachi, Plyfaa Suwanamalik-Murphy, quien tuvo la idea de hacer una recaudación de fondos para trabajadores indocumentados.

Suwanamalik-Murphy, estudiante de 16 años en Ruth Asawa, dijo haberse sentido inspirada a recaudar dinero después de haber leído un artículo sobre las dificultades financieras que enfrentan los trabajadores indocumentados durante la pandemia.

Alexander Haken y Emma Kositsky, también del grupo de mariachi, se unieron a Suwanamalik-Murphy en medio de los éxamenes de colocación avanzada y organizaron un concierto de Mariachi en línea que recaudó $4,115. Decidieron donar las ganancias a UndocuFund SF después de que Arnold se los sugirió.

“Para ayudar a aplanar la curva COVID-19, necesitamos apoyar a todos, ya sean indocumentados o no”, dijo Suwanamalik-Murphy. “Los cheques de estímulo brindan a estos trabajadores la oportunidad de mantenerse a salvo”.

Otros grupos comunitarios anunciaron los fondos en sus páginas y pidieron a las personas con “seguro de salud, vivienda estable o algún tipo de privilegio social” que también donaran una parte de sus cheques de estímulo.

Josseline Calderón, de 24 años, se enteró del fondo a través de sus amistades que hicieron voluntariado en Poder SF y el Centro Legal La Raza.

Calderón puso su solicitud en abril y recibió una llamada de los voluntarios de UndocuFund para una entrevista telefónica en mayo. Recibió la tarjeta de débito unas dos semanas después.

Se sintió emotiva, dijo Calderón, quien perdió su trabajo como niñera a mediados de marzo, al mismo tiempo que su novio perdió su trabajo en construcción. Tienen dos hijos, de cinco y siete años de edad, y pocos ahorros. Han podido pagar su renta, pero otras cuentas han comenzado a acumularse.

Ya ha gastado más de la mitad de la tarjeta de débito para pagarlos. “Trataré de guardar el resto para el futuro”, dijo Calderón.

Fondos locales como este han ayudado inmensamente a Calderón. Ella y su novio intentaron acceder a los $500 del fondo estatal de asistencia para inmigrantes (Disaster Relief Assistance for Immigrants), pero como muchos otros residentes de San Francisco, no han podido comunicarse con el personal debido al gran volumen de solicitudes.

“Entiendo que la verdad es que hay muchas personas [que lo necesitan]”, dijo Calderón. “Pero también es triste y realmente difícil cuando no tienes dinero”.

Si desea donar a UndocuFund SF, hágalo aquí.

Esta nota fue patrocinada por el Pulitzer Center for Crisis Reporting. Para apoyar nuestra cobertura, por favor done aquí.

Annika Hom

Annika Hom is our inequality reporter through our partnership with Report for America. Annika was born and raised in the Bay Area. She previously interned at SF Weekly and the Boston Globe where she focused...

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