Paul Cohen, director ejecutivo de la Eviction Defense Collaborative, busca el buen humor tras el desplazamiento del grupo anti-desalojos de su lugar de trabajo de años. Fotografía de Laura Waxmann.

Al perder su oficina en el área mid-Market ante una compañía que se dedica a rentar espacios de oficina a otras empresas, los miembros de dos organizaciones sin fines de lucro que defienden a los inquilinos se esforzaron por mantener su buen sentido del humor.

La noche del 2 de diciembre, el personal de Tenants Together (Inquilinos Unidos) y de la Eviction Defense Collaborative (Colaboración para la Defensa contra el Desalojo) hizo una “fiesta de desalojo” y brindaron ante la ironía de enfrentar el mismo destino que los inquilinos a quienes defienden para que no pierdan sus hogares.

“Nuestras organizaciones existen para evitar que la gente sea desplazada de sus hogares y, ahora, nos forzaron a irnos”, dijo Dean Preston, director ejecutivo de Tenants Together, que es la primera y única asociación defensora de los derechos de los inquilinos a nivel estatal en California. “Ganamos batallas grandes, pero también a veces perdemos”.

El grupo junto con la Eviction Defense Collaborative, que ofrecen servicios legales pro-bono a un aproximado de 5,000 habitantes de San Francisco que se enfrentan al desalojo cada año, son dos de las tres organizaciones sin fines de lucro que permanecen activas y que serán desalojadas del edificio que se encuentra en el número 995 de la calle Market el cual, en algún punto, llegó a albergar grupos de servicio a la comunidad en casi cada uno de sus 15 pisos.

“Los dueños de los edificios del mundo en el que vivimos en este momento quieren maximizar sus rentas y no les importa cómo lo hacen, incluso si implica subir las rentas a las organizaciones sin fines de lucro, lo que hace que tengan que mudarse”, dijo él.

Preston tuvo una corazonada de que se habían sellado los destinos de las organizaciones hace dos años cuando WeWorks – una compañía nueva que se dedica a dividir y subarrendar espacio de oficinas compartido a empresas de tecnología – comenzó a remodelar los pisos superiores del edificio. Sin embargo, no dejó de sorprenderse ante la forma rápida y despiadada en que su área de trabajo se convirtió en una zona en construcción.

Preston presenció en agonía cómo el edificio del 995 de la calle Market fue “destazado” y remodelado piso por piso sin ningún interés por sus inquilinos de años.

“Los taladros, el ruido, el polvo, los elevadores descompuestos, y los baños tapados en verdad hicieron que trabajar y ayudar a la gente aquí se convirtiera en una pesadilla”, dijo Preston.

El contrato de arrendamiento de 10 años de la unión terminó oficialmente el 31 de diciembre, pero el edificio dejó de sentirse como un hogar desde tiempo antes.

“Voy a extrañar las vistas del lugar, pero no voy a extrañar el polvo de construcción que lo inunda”, dijo respecto al desalojo Paul Cohen, director ejecutivo de la Eviction Defense Collaborative.

Preston relaciona las tácticas de disrupción con muchas de las historias que ha escuchado de los inquilinos a los que sus caseros y los desarrolladores “forzaron a salir a empujones” de sus casas.

“Ningún inquilino corporativo recibirá el trato que Tenants Together, Eviction Defense Collaborative, y las muchas otras organizaciones sin fines de lucro que trataron de aferrarse a este edificio recibieron”, comentó. “Queda muy claro que también quieren nuestros dos pisos”.

Desde 2008, este grupo ha subarrendado su espacio de oficinas en los pisos 11 y 12 del edificio a la Colaboración, que ha operado en las oficinas cruzando el pasillo por casi una década.

Cuando ambos grupos unieron fuerzas en su espacio compartido, se formó una alianza sólida y física del movimiento por los derechos de los inquilinos.

“Imagina a nuestros compañeros de la Colaboración trabajando en el campo legal, y a nosotros, los defensores de las políticas a mayor escala, compartiendo el mismo piso, la cocina y conspirando en los corredores y elevadores”, dijo Preston. “Nuestra relación ha sido positiva, poderosa y de unión. Esta separación es en definitiva triste”.

Erin Mcelroy, directora del Proyecto de Mapas Anti-desalojos, asistió a la fiesta de despedida de los grupos. La activista de los derechos de los inquilinos, también se lamentó por la pérdida del espacio compartido de ambas organizaciones.

“En todo el movimiento anti-desalojos, fue magnífico tener a las dos instituciones compartiendo el mismo edificio”, dijo, y añadió que el 995 de la calle Market con frecuencia fue el lugar de reunión de varios defensores de las viviendas en la ciudad. “El hecho de que los estén sacando para reemplazarlos con un gran grupo de oficinas de tecnología dice mucho de lo que está pasando en la ciudad”.

Hubo algo de resentimiento mientras dos grupos anti-desalojos se despidieron en su propia fiesta de desalojo el 2 de diciembre. Fotografía de Laura Waxmann.

El poeta y periodista Fred Dodsworth hizo eco a este sentimiento y llamó al desplazamiento del grupo una metáfora de la codicia del capitalismo. “Necesitamos a estas organizaciones. Esta es la enfermedad de nuestros tiempos”, dijo.

Cohen, director de la Colaboración, dijo que siente la misma frustración aunque puede identificar puntos positivos ante lo inevitable. Después de todo, el grupo acaba de firmar el contrato de renta en un espacio más grande en el 1338 de la calle Misión. El nuevo lugar está a tan solo 4 cuadras de City Hall, en donde tanto el personal como los clientes de la Colaboración se ven continuamente forzados a ir para tratar sus casos.

Cohen agregó que el principal problema son las rentas comerciales a un valor “astronómico”. La Colaboración pagará más del doble de los $14,000 que estaban pagando en el 995 de la calle Market. El grupo solicitó hace poco un préstamo del Northen California Community Loan Fund, (Fondo de Préstamos de la Comunidad del Norte de California), que es uno de los pocos recursos que tienen las organizaciones sin fines de lucro que han sido desalojadas para cubrir los costos de renta incrementados.

“Si no fuera por el incremento en el valor de mercado y porque WeWork decidió apropiarse todo el edificio, no nos habríamos cambiado”, agregó Cohen. “Pero, vamos a caer de pie, aunque ha sido un trayecto difícil”.

La situación para Tenants Together está menos clara. Aunque el grupo encontró un posible lugar en el área mid-Market, aún se encuentran en negociaciones y no han firmado ningún contrato.

“El tiempo y energía que gastamos lidiando con este desalojo se pudieron haber usado en ayudar personas, cambiar políticas, y detener los desalojos”, dijo Preston. “El estrés que sufren las personas que corren el riesgo de ser desalojadas es inmensurable. Esto es similar para las organizaciones porque nos aleja de lo que deberíamos estar haciendo: trabajar”.

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