Reportes de Capp Street Crap indican que la casa de apuestas y burdel ubicado en donde antes estaba the Fizzary, fue clausurado después de que sus inquilinos fueran desalojados por la policía. El 6 de enero se publicaron las notificaciones de desalojo y Capp Street Crap reportó que un vecino vio a dos hombres salir con una caja llena de cosas poco antes de ello.

El espacio albergaba a una casa de apuestas y burdel ‘after-hours’ que fue el lugar de una balacera en octubre pasado además de ser la causa de varias llamadas a la policía en meses recientes. Los dueños de negocios aledaños dicen que el ruido nocturno era una molestia y consideraban que el lugar era una desgracia para la calle pero, a pesar de las frecuentes redadas de la policía, se mantuvo activo varios meses.

Taylor Peck, un inquilino residente del edificio en el cual también era dueño de the Fizzary, subarrendó el espacio a una pareja que le dijo abrirían una tienda de complementos alimenticios. Sin embargo, lo engañaron y poco tiempo después de rentar el espacio, Peck se encontró con un lugar de apuestas en sus premisas que parecía que la policía no podía clausurar a pesar de su presencia en el lugar.

Con el tiempo, y en un arranque de frustración, Peck llenó de grafittis su propia fachada y en diciembre fue desalojado por su casero en un intento del dueño de cerrar el lugar ilegal. La salida de Peck permitió que el Sheriff bloqueara el edificio. Esta acción al parecer tuvo éxito al no permitir la entrada de los operadores de la casa de apuestas al lugar.

Peck dijo estar cansado de todo el asunto y agregó que le gustaría “leer al respecto desde lejos”.

“Me desalojaron y ya tuve suficiente,  me sacaron antes que a ellos”, dijo Peck respecto al cierre del lugar. Se negó a comentar sobre su situación actual de vivienda, pero dijo que ya se imaginaba el siguiente lugar al que los operadores del club ocuparán.

“Me siento muy mal por cualquier dueño o inquilino al que le toque lidiar con ellos ahora, porque lo harán. La policía no tiene una solución para esto”, dijo Peck.

La policía no respondió de inmediato a la solicitud de comentarios respecto a cargos criminales que se hayan hecho contra los operadores del lugar.

Las casas de apuestas ilegales son un problema en toda la ciudad, y plagaron tanto el distrito Excelsior en otoño que el Supervisor John Avalos llevó a cabo una audiencia respecto al problema.