En su primer día de clases en la escuela preparatoria San Francisco International High School, Jennifer Chavac estaba ocupada. Para la alumna de onceavo grado este es su tercer año en esta escuela; además, Chavac ha probado ser una alumna dedicada. Hoy, estuvo a cargo de enseñarle a funcionarios municipales y del distrito escolar cómo era su clase ciencias.

No obstante, su tarea más importante es ser un modelo a seguir para otros estudiantes inmigrantes que llegaron al primer día de clases, una cantidad que ha aumentado con el reciente aumento de menores no acompañados que llegan a los Estados Unidos. El sistema escolar unificado de Los Ángeles esperaba más de 1,000 estudiantes inmigrantes recién llegados, de acuerdo con el LA Times, cuyo artículo calcula también que alrededor de 60,000 menores no acompañados entrarán al sistema escolar en todo el país.

El contacto con el primer día de clases comienza de la forma más mundana.

“Hoy se trata de encontrar tu lugar porque hay muchos maestros que no tienen salones todavía”, dijo Chavac.

SFIHS abrió en 2009 con 37 estudiantes y durante el año escolar de 2012 a 2013, la escuela tenía 326 estudiantes inscritos. Todos los estudiantes son inmigrantes recientes y aprendices de inglés como segunda lengua. La capacidad máxima de la escuela es de 400. La escuela ha visto un aumento de 25 por ciento en menores no acompañados que se han inscrito en los últimos seis años, un grupo que la escuela ha aceptado desde que abrió.

Richard Carranza, superintendente del distrito escolar, advirtió que dicha cifra de niños no acompañados está superando la capacidad de escuelas en San Francisco y que alrededor de 150 o más alumnos tendrán que inscribirse en otras preparatorias en la ciudad. No obstante, el distrito escolar ha contratado una trabajadora social de tiempo completo que estará en la escuela. Los profesores y orientadores también están capacitados para identificar las necesidades de los niños y ponerlos en contacto con servicios, incluyendo representación legal y ayuda de vivienda.

“Una cantidad importante de niños [en nuestra escuela], alrededor del 30% está trabajando, limpiando casas o ayudándole a parientes. Trabajan [largas horas] para poder ayudar a pagar la renta”, dijo la directora Julie Kessler.

Los funcionarios municipales y escolares esperan crear una conversación a nivel nacional sobre soluciones exitosas con el objetivo de asistir a la inédita ola de migrantes menores no acompañados que han estado llegando a California y que están listos para comenzar el año escolar.

David Campos, supervisor del Distrito 9, visitó la escuela el primer día y recordó que “solía ser el abogado de la escuela anteriormente y el establecimiento de esta institución es un logro”, dijo.

Campos declaró haber asistido previamente al Tribunal Federal de Inmigración para asegurarse que los derechos de los niños migrantes estén protegidos y que tengan acceso a la justa representación legal.

En el aula de ciencias, Chavac, de 16 años de edad, le explicaba a Campos y a Carranza que los nuevos estudiantes de la escuela reciben ayuda de los más experimentados.

Campos compartió su propia historia con Chavac al decirle en español que él también vino de Guatemala cuando tenía 14 años sin saber hablar inglés. “Pero no te puedes rendir, no te rindas. Solamente hay que seguir trabajando duro y verás”, dijo para terminar con un alentador consejo de “sí se puede, sí se puede”.