En una soleada mañana de jueves había diez señores esperando afuera del colectivo para mujeres y el programa de jornaleros de San Francisco. En el interior del centro había otros 30 señores en la sala de espera. Algunos de ellos revisan su correo electrónico y página de Facebook en las cuatro computadoras que hay disponibles. En la parte de atrás, un hombre delgado juega con las cuerdas de una guitarra. Todos los jornaleros están esperando pacientemente a que llamen su nombre para poder trabajar.

Para las once de la mañana no le han llamado a nadie.

Aunque San Francisco está en medio de un auge de construcción, los trabajadores del programa de jornaleros ubicado en el 3358 de la calle Cesar Chavez todavía está batallando. Si tienen suerte, dijo uno de los trabajadores, su nombre será llamado entre tres y cuatro veces al mes.

“La [mala] economía que afectó a tantos últimamente ha estado mejorando, pero no aquí. No para nosotros”, dijo Marco Figueroa, un trabajador de alrededor de 40 años de edad.

Antes de la recesión de 2008, dijo Figueroa, el trabajo que tenía era constante. Además, durante un breve momento en el comienzo de la mala economía todavía había bastante trabajo porque los empleadores estaban buscando la mano de obra más barata posible, agregó. No obstante, los trabajos desaparecieron y nunca regresaron.

Un informe reciente del National Employment Law Project encontró que Estados Unidos se ha recuperado de la pérdida laboral de la recesión, en su mayoría industrias de salarios bajos. De acuerdo con el informe, existen 1.85 millones más trabajos de salario bajo que cuando comenzó la recesión. Sin embargo, los trabajos de salario mediano y alto no han llegado a los niveles que tenían antes de la recesión.

Ese no ha sido el caso para los jornaleros del Distrito de la Misión, dijo Emiliano Bourgois-Chacon, director del programa de jornaleros. Chacon declaró que el trabajo no ha aumentado para los señores que buscan sus servicios, pero que sí ha aumentado para las mujeres. La mayor parte de las mujeres trabajan como empleadas de limpieza o niñeras, y de acuerdo con el director, el trabajo ha aumentado alrededor de un 15 por ciento para el colectivo de mujeres.

Chacon no tiene claro por qué a las mujeres les está yendo mejor, pero el aumento en el trabajo de hogar puede provenir de una nueva ola de residentes que pueden costear pagar la ayuda. Las mujeres ganan entre $70 dólares durante las primeras tres horas, y $15 dólares la hora por cada hora adicional.

Los hombres en el centro de jornaleros obtienen llamadas en su mayoría de trabajos en construcción, jardinería y mudanzas. El salario es de $50 dólares por un mínimo de tres horas y $15 dólares cada hora después del mínimo de horas.

Muchas de estas personas terminan obteniendo trabajos por sí mismos, a menudo esperando afuera de otros lugares, aunque los jornaleros aquí declararon preferir el centro porque el pago mínimo ya ha sido establecido.

Sin embargo, el trabajo ha sido tan lento en el centro, que el personal pensó que algunos hombres habían regresado a sus países de origen (una idea que no ha podido ser confirmada por otro lado).

En noviembre, el informe del Centro de Investigación para la gente y para la prensa de Pew declaró que las remesas a los países de Latinoamérica se han recuperado desde la recesión, a excepción de México. El banco mundial ha proyectado esperar que los migrantes internacionales envíen $436 mil millones a sus países de origen este año.

En el centro de jornaleros de la Misión, Santiago Soto declaró que ha disminuido el envío de remesas a su familia adulta en su mayoría en Guatemala.

“Cuando puedo, les envío dinero, pero les he dicho que no pueden depender de mí”, dijo Soto, un hombre mayor canoso y de bigote. En una época, tenía empleadores que a menudo lo contrataban directamente para trabajos de mantenimiento algunas veces al mes. Ahora depende en su mayoría del trabajo que le da el centro.

Hace poco, Soto le ha tenido que decir a su familia que no le está yendo muy bien con el trabajo. “Así que no cuenten conmigo, porque a duras penas y puedo mantenerme”.

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