Cuando a principios de mes el parque para patinar SoMa West Skate Park abrió debajo de la autopista central, los patinetos lo recibieron con gran entusiasmo –tanto, que el parque estaba lleno de gente haciendo trucos a todas horas del día.
No obstante, para pesar de algunos vecinos, a todas horas del día significa a todas horas del día.
Los vecinos están menos contentos de lo que podían estar si se toma en cuenta que iba a haber un excesivo ruido proveniente del parque durante las horas normales de operación (9 a.m.-9p.m.), hasta entrada la noche. La cerca de cinco pies de altura en el parque y la falta de seguridad han hecho que los patinetos tengan sesiones nocturnas frecuentemente.
“Durante el día, puedo lidiar con el ruido de las patinetas”, dijo A., residente de la calle Stevenson quien no quiso ser identificado por temor a problemas en el futuro. “Para mí es un problema a las cuatro de la madrugada. Simplemente, no lo hagan. No se salten la cerca y patinen. Es muy sencillo”.
Los vecinos llaman a la policía todas las noches y opinaron recibir respuestas prontas, pero saben que los policías no pueden estar al tanto todo el tiempo. “La estación del sur es un área grande, y tienen mucha delincuencia violenta que atender, y aquí estamos molestándolos con una tontería ridícula”, dijo otro residente de la calle Stevenson.
Patinar después de las horas de operación no está confinado al parque en sí mismo. Los residentes a menudo se despiertan por el ruido de las patinetas en el empedrado de la calle Stevenson. El ruido se ha convertido pronto en un fastidio.
“Cuando salen del parque, usan las esquinas para hacer saltos”, dijo A, quien ha grabado los decibeles de ruido con una aplicación móvil. De acuerdo con sus lecturas, los niveles varían de 64 dBA de ruido ambiental a 84 dBA cuando pasa un patineto por la misma intersección cerca de la una de la madrugada.
El Departamento de Salubridad de San Francisco tiene límites de ruido con el propósito de prevenir problemas de salud resultantes de “exposición persistente a elevados niveles de ruido proveniente de la comunidad”. Dentro de las residencias, dichos límites son de 55 decibeles durante el día (7 a.m.-10p.m.) y 45 decibeles en la noche.
“Siempre estamos al borde de lo que se puede tolerar para la salud”, dijo otro residente que vive a lado del parque y que también pidió permanecer anónimo. “Así que cuando añaden más ruido, incluso durante el día, lo están agregando encima de una situación muy mala”.
Sin embargo, es posible que los usuarios del parque no perciban esto como su problema. Un patineto, conocido como ANT, declaró que los vecinos “simplemente no están acostumbrados al ruido”. Otro patineto que se hace llamar SirDenzel Lumsey, reconoció la situación pero declaró que todo mundo patina por la calle “al menos una vez”.
Otros agregaron que la autopista ya hace de esta área un lugar ruidoso, y los vecinos deben aceptar que viven en un espacio ruidoso.
“Todos nos mudamos sabiendo que la autopista estaba aquí”, dijo otro de los vecinos del parque. “No somos un montón de principiantes con oídos sensibles. No podríamos haber escogido mudarnos a un espacio más ruidoso, así que el hecho de que esto nos moleste significa que es un verdadero carajo de problema”.
Aunque el ruido ha tenido el impacto más persistente, también hay preocupaciones sobre el uso de drogas y consumo de alcohol; además, ha habido al menos una instancia de violencia relacionada con patinetos.
El 13 de julio, tres patinetos de aproximadamente 20 años de edad agredieron a un señor que vive en Elgin Park, a dos calles de Stevenson y el parque para patinar. Según los informes de la policía, el residente le pidió a los jóvenes que se movieran de sus escaleras, ante lo cual los patinetos le dieron una paliza antes de haberle pegado varias veces con la patineta. Los tres jóvenes fueron detenidos, y el señor recibió asistencia médica en el lugar de los hechos.
También existe el problema de que la gente orina en público.
“Varias veces he detenido a estos muchachos que estaban en proceso de orinar y muy amablemente les dije: ¿podrían no hacerlo? Respeten el barrio”, dijo un residente. “Y cada vez me han respondido con algo que como ‘¿por qué no los hicieron poner un baño en el parque?’”
Los negocios del área están de acuerdo. Un empleado de Scuderia, un taller de motocicletas enfrente de la calle del parque declaró que su principal interacción con los patinetos es por el uso del baño del local. Otro empleado agregó que ha visto a grupos enteros de patinetos que se acercan solo para usar su baño.
Los vecinos creen que construir un baño público es tan solo el primer paso. La ciudad podría constuir una cerca más alta para eliminar que patinen después de que cierra el parque y construir un sistema de aminoración de ruido para lidiar con el ruido durante el día.
En cuanto a patinar por la calle Stevenson, la ciudad ya está encargándose del problema.
Steven Cismowski, urbanista de la ciudad de San Francisco, aprobó la reubicación de la entrada del parque a la calle Duboce, más cerca de la calle Misión. La esperanza es que la nueva entrada reduzca el tránsito peatonal y vehicular en el barrio.
Dichas soluciones son precisamente lo que los residentes de la calle Stevenson esperan lograr al expresar sus preocupaciones. El problema, dijeron, no son tanto los patinetos sino la falta de respuesta de la ciudad.
“No somos anti-patinetos, me encanta asomarme y verlos patinar. Creo que es un espacio hermoso, sin duda mejor que un estacionamiento”, dijo otro vecino agravado. “El problema no es con los patinetos. El problema es con el proceso de urbanismo, el proceso de construcción y la falta de cualquier cálculo razonable en aminorar lo que son problemas completamente obvios con el diseño, y esa falta recae en la ciudad”.

