The Network Store owner, Altagracia Leibowitz

Caminar por la Misión de hoy se siente como si todo el barrio estuviera conectado. Cada vez que paso por The Network Computer Store en la calle Misión, me sorprende ver que se mantiene en marcha porque todo en el local parece recordar a una era obsoleta.

Una manta grande y blanca en el 2640 de la calle Misión dice en inglés: “Reparación de computadoras, Café Internet, Cibercentro, Copias y Fax”.

Así que, el otro día mientras caminaba decidí pasar a visitar el lugar. Estaba esperando escuchar el drama de cómo un negocio batalla para mantenerse a flote en un barrio lleno de informáticos.

En lugar de eso, es un negocio muy ocupado, y prospera como núcleo de la actividad de la comunidad. En la parte de enfrente del local, la gente escribía en las computadoras. En la parte de atrás, un muchacho detrás del escritorio le daba a los clientes computadoras que había arreglado. Y, en el centro del local, a cargo de la caja registradora y dirigiendo el tráfico estaba la propietaria del local: Altagracia Leibowitz, quien amablemente se acercó a presentarse. Leibowitz es de la República Dominicana y comentó que la mayoría de sus clientes son latinos.

“Este es un lugar para la gente latina”, dijo. “No tienen familia acá, sus amistades están en casa”.

Y aquí, no tienen acceso a Internet. Así que, por un cargo mínimo, Leibowitz los instala en una computadora para enviar correos electrónicos o hablar por Skype con sus amistades y familiares que están en su ciudad natal.

Leibowitz comentó que, a menudo, no es ahí donde terminan sus servicios. Leibowitz instala a la gente con una cuenta de Skype, Facebook o de correo electrónico y les enseña a usarla, y en hacerlo, los conecta con el mundo de donde vienen.

“Comienzan a llorar cuando ven a sus familias”, dijo Leibowitz. “La gente llora aquí todo el tiempo”.

Y para los que son nuevos en la red, Leibowitz ha aprendido que necesita prepararlos para la sorpresa de ver a su esposa o esposo por Skype por primera vez después de 15 años. “¿Está listo para esto?”, les pregunta.

Algunas veces, los clientes de Leibowitz le dicen “¡Venga a ver a mi bebé, mire qué hermoso es!”

Y ahí, en vivo y en video está “el pequeñín” que su cliente no ha visto en una década. Nada más que ya no es un pequeñín sino un muchacho.

“¿Se puede imaginar?” dijo Leibowitz mientras enviaba un fax de un cliente.

Durante mis 45 minutos en el local, Leibowitz no dejo de moverse. La gente llegaba a saludar, a recoger las computadoras arregladas. Un cliente me dijo que Leibowitz incluso tiene cenas para la comunidad donde todo mundo trae un platillo.

Leibowitz se despide del cliente, regresa y dice: “América está en línea”.

“¿Qué quiere decir?”, le pregunto.

“En casa tiene a su familia, uno va a casa de los amigos, come con ellos, platica con ellos; pero, ¿en Estados Unidos? Estados Unidos está en línea”.

No estoy completamente segura de a qué se refiere, pero parece que percibe “estar en línea” como un lugar. Como si, además de que Estados Unidos fuera un lugar físico también existiera… pues…en línea.

Mientras trataba de entender esta idea, Leibowitz se levantó de nuevo a ayudar a un cliente. “¡América…está…en…línea!” repitió apasionadamente mientras caminaba hacia el frente del local.

Así que para visitar a la verdadera América, pase por The Network Store porque parece que América se ha mudado y su nueva ubicación es en línea.

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