En el ático de un cuarto piso en las calles Dolores y Liberty, los estudiantes están tumbados en silencio en el piso.

Con los ojos cerrados, se imaginan su color favorito viajando por su mente y cuerpo, o al menos eso es lo que la profesora les propone. Poco después, sentados en un círculo agarrados de las manos de sus vecinos describen cómo se sienten. Los adjetivos llegan en una rápida sucesión: relajado, tranquilo, feliz, mareado, fastidiado, adormilado, bien, energizado, increíble, extraordinario, despierto, rejuvenecido.

Es así que se desarrolla una sesión de yoga en la clase de educación física con estudiantes de la preparatoria Misión.

Erin Lila Wilson comenzó el programa RISE: Yoga for Youth en la preparatoria Misión. Wilson es la directora ejecutiva del programa y Scott Kennedy es el instructor de educación física en la preparatoria Misión.

Wilson, quien ha estado enseñando yoga a estudiantes de preparatoria desde hace ocho años, comenzó en la ciudad de Nueva York, pero se mudó aquí hace dos años y comenzó un programa piloto para escuelas preparatorias en San Francisco. “Pensé que las escuelas aquí estarían abiertas a la idea”, dijo.

Casi en su tercer año, el programa permanece pequeño. Una de las principales dificultades en poner en marcha el programa, el cual está limitado a 30 estudiantes al año, es que otras clases de educación física en la escuela tienen entre 45 a 60 estudiantes por clase. No nada más sería difícil manejar una clase de yoga de ese tamaño sino que simplemente el espacio no está disponible.

Wilson y Kennedy usan una sala en el último piso del Instituto Integral de Yoga para la clase. Es una sala que pagan, pero creen que vale la pena. Resulta ser que hacer que los estudiantes se alejen de la escuela les ayuda a poner atención y permite que se desvanezca cualquier política social en campus.

“Uno puede simular la música”, dijo Kennedy, pero a fin de cuentas no cree que el programa sería eficiente si se le instruyera a los muchachos en el gimnasio escolar.

La estudiante Alex Ramírez estuvo de acuerdo.

“Hay una energía y paz en esa sala”, dijo Ramírez, quien estuvo registrada en el programa durante los dos primeros años, para terminar sus últimos créditos de educación física con la clase antes de haber cursado su último año. Ramírez cree que el espacio le permitió a ella y a otros estudiantes bajar la guardia.

En su primer año escolar, antes de que RISE empezara, Ramírez tenía un GPA (Grade Point Average, por sus siglas en inglés) de 1.6.  A menudo, se peleaba con su madre, no podía concentrarse en la escuela y tenía problemas durmiendo. Todo esto lo atribuye a la típica ansiedad adolescente. Una vez que comenzó con RISE, en su segundo año en la escuela, los problemas comenzaron a desaparecer.

El GPA de Ramírez aumentó de 1.6 en su primer año a 3.5 a finales de su segundo año; además, siguió aumentando hasta que llegó a 4.0, el cual todavía conserva ahora que es alumna de último año.

Ramírez ya no tiene problemas despertando o durmiendo. Incluso, la relación con su madre ha mejorado (de vez en cuando, hacen yoga juntas en la mañana, algo que cree haberles ayudado a ambas). En la actualidad, está en proceso de llenar solicitudes para universidades y espera estudiar enfermería en la universidad Hawaii Pacific University. Su ansiedad desapareció.

“Me ayudó a encontrar un equilibrio en la vida”, dijo del programa.

De acuerdo con la información compilada por Wilson y Kennedy, los estudiantes en su programa de yoga mejoran en promedio de lo que los alumnos de una clase normal de educación física lo hacen en la preparatoria Misión. El GPA promedio de su clase es de 3.1 a diferencia del 2.78 de otra clase.

Aunque hay un modesto punto de diferencia, nadie en su clase tenía un GPA menor a 2.2, mientras que otra clase a menudo tiene un GPA menor al 2.0. El índice de asistencia es incluso mejor. RISE tiene un índice porcentual de asistencia de 93, mientras que la otra clase tiene un 70 por ciento.

Gracias al trabajo que RISE ha estado haciendo, la preparatoria Misión se ha concentrado en ampliar su programa. Desde que RISE comenzó hace dos años, han agregado dos grupos de asesoría de décimo año que la preparatoria Misión financia, así como un agregado a la clase de educación física. De acuerdo con Wilson, otras escuelas en el distrito han empezado a contactarla, pero no han obtenido “el financiamiento a nivel del distrito todavía”.

Administrar el programa puede ser difícil, pero Wilson cree que vale la dedicación. Tanto ella como Kennedy se han reunido varias veces en el verano, y a menudo se reúnen en la mañana antes de que empiece la escuela para tener una estrategia sobre cómo mantener el programa a flote y seguir adelante. Hace poco, RISE fue registrado como una organización sin fines de lucro y depende en gran manera de subsidios monetarios y donaciones para financiamiento crítico.

Si desea apoyar a RISE, Yoga Tree en Potrero Hill ofrecerá clases que financiarán directamente el programa hasta la semana del Día de Gracias. Visite RISE: Yoga for Youth para más información sobre las clases y el programa.

Justin Richmond

Justin Richmond has been educated all over California, including Orange County, Los Angeles and Berkeley. It’s an experience, he says, that will help him cover community colleges and high schools. He's...

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