Dos proposiciones que permitirán dos torres de condominios de lujo en el Embarcadero están comprobando dividir a la gente en la Misión, de acuerdo con las entrevistas realizadas a votantes.

La proposición B y C, las cuales están en la boleta electoral municipal de hoy, permitirán una excepción a la ley de zonificación en San Francisco que restringe la altura de los edificios.

“¡Estoy con la B y la C!” gritó una señora al irse de la iglesia St. James casi corriendo, con miedo de llegar tarde a trabajar. “¿Torres en el Embarcadero? ¡De ninguna manera!”

Para las once de la mañana, hasta 37 personas llegaron a la iglesia St. James en la Misión para votar. Sin embargo, los que sí salieron se sintieron obligados por un sentido de necesidad de votar sobre lo que decidirá las proposiciones B y C.

La proposición B es una iniciativa de boleta electoral que presentó el constructor de torres de condominios en la calle Washington. La proposición permitirá un aumento en la altura de edificios, así como una infinidad de otras cosas, con todo y un primer piso para venta comercial y un parque. La proposición C le ha pedido a los votantes que acuerden con una ordenanza que la Junta de Supervisores aprobó para permitir un aumento en la altura de acuerdo a la ley de zonificación en el número ocho de la calle Washington.

“La proposición B es una importante”, dijo Rob Bell quien votó con entusiasmo por la proposición B y C. “El argumento de que la propiedad será demasiada alta es engañosa. Solo una parte del edificio sería así de alto”.

En realidad, son dos porciones del edificio las que serán más altas de lo que a los opositores les gustaría. Los constructores del proyecto propuesto, Pacific Waterfront Partners, quieren ampliar la porción del edificio de 84 pies a 92 pies, así como otra porción del edificio a 136 pies. El límite es de 84 pies y es el límite actual para la altura de edificios en el Embarcadero de acuerdo con el código de zonificación.

“Eso son puras tonterías”, dijo Ron, residente desde hace tiempo de la Misión y votante. “No me afecta en absoluto, pero pensar que ese edificio obstruirá las vistas es pura ambición”.

Mientras Ron salía de la estación de votación, se fue hacia la calle y confrontó enojadamente a un señor que sostenía un letrero en apoyo de la proposición B. Ese señor era Riccardo Ortiz, jornalero de México que no puede votar, pero que estaba ahí porque su sindicato, Local 261, dijo que debía apoyar la proposición.

“No tengo mucha información”, dijo Ortiz cuando se le preguntó si él personalmente apoyaba la proposición. Sin embargo, sabe que si se aprueba, le darán trabajo.

Los proponentes de la proposición B y C declararon que el proyecto creará 240 trabajos de construcción y 140 trabajos permanentes. Esto ha hecho que los sindicatos laborales en San Francisco brinden su apoyo ante el cambio de altura.

La posibilidad de crear más trabajos también hizo que varios votantes que se oponen a la medida de aumentar la altura lo piensen dos veces.

Mellissa Daarcarvajal quien votó en el Departamento de la Policía de la Misión esta mañana piensa que sería una lástima bloquear las vistas de la bahía con la propuesta construcción. Sin embargo, no quiso negarle trabajos a la gente y estaba dividida entre votar afirmativa o negativamente.

A fin de cuentas, fue el hecho de saber que el supervisor David Campos se opone a la legislación propuesta así como la decisión informada de su vecino lo que hizo que se decidiera por votar en contra de las proposiciones.

Otros, como Kyle Gong, de 26 años de edad y desarrollador de software de profesión, simpatizaba con las proposiciones. “Creo que sería agradable si la vivienda asequible se construyera en la estructura, pero a fin de cuentas uno solo quiere aumentar el abastecimiento de vivienda”, dijo.

La lógica de Gong fue que más unidades de vivienda significa que hay escasez de vivienda y por lo tanto hay una disminución en los precios.

María Costelloe, por otro lado, votó en contra de ambas proposiciones precisamente porque la vivienda es muy cara aquí. “Quiero que haya más vivienda asequible aquí, no departamentos de lujo”, dijo Costelloe. “No cabe duda que creo que la gente como yo, en el medio, está siendo obligada a salirse [de la ciudad]”.

Costelloe explicó que una amiga de ella hace poco tuvo un aumento de renta en su departamento de una recámara a $2,400 al mes. No lo puede pagar y necesitará mudarse, dijo Costelloe.

“Huele a corrupción estilo Willie Brown”, dijo el votante Peter Tsaykel, en referencia al alguna vez alcalde de San Francisco que a menudo se percibe como haber estado involucrado en tratos corruptos. “La mayor parte de la gente en San Francisco quiere torres de lujo”, dijo Tsaykel, desalentado que su voto puede no importar. “Veremos qué sucede”.

En efecto, lo que parece ser una elección con baja asistencia terminará esta noche a las ocho de la noche y más tarde se darán a conocer los resultados.

Luis Montealegre, trabajador en las casillas electorales en la iglesia St. James, tuvo un demanda para los votantes: “No quiero que arruinen mi ciudad, no quiero un muro ahí”.