All of the automotive repair shops in the Mission District. Was a shop forgotten? E-mail alexander.mullaney@missionlocal.org to have it added.

El boom tecnológico en el Distrito de la Misión ha producido ganadores inciertos: los propietarios de talleres mecánicos. Aunque los aumentos en las rentas han obligado a algunos a irse, otros tienen contratos arrendatarios por un largo tiempo y clientes leales; otro taller cerró y está autorizando sus edificios a precio del mercado.

“Podría vender este edificio, pero creo que lo rentaré”, dijo Jesse Henry, quien hace poco cerró su negocio de 32 años, Superior Automotive, en las calles 16 y Albion. Cerca de la calle Valencia, en la calle 14, Nissim Ninio, fundador de West Wind Automotive, declaró que el negocio estuvo difícil después de la recesión de 2008, pero ha estado sólido en los últimos dos meses y se siente seguro con un contrato arrendatario de quince años que firmó este año.

Henry y Ninio ofrecen perspectivas diferentes del boom tecnológico. Ambos están entre 27 locales en la Misión, una cifra que ha disminuido aproximadamente un diez por ciento en los últimos cinco años. Una excepción significa que habrá más negocio para Ninio y preocupación para aquéllos con contratos arrendatarios cortos. Para propietarios como Henry, el boom demuestra que los edificios industriales pequeños brindan tamaño, funcionalidad y, por supuesto, ubicación que convierte a las propiedades en codiciadas.

Ninio conoce exactamente cómo se ve un boom tecnológico. El último hizo que se saliera de SoMa en el punto más alto del boom en 2000.

“Vine aquí desde un área que había pasado por la misma situación que el Distrito de la Misión”, dijo Ninio. “Era todo industrial, nada más que imprentas y costureros, después la gente del punto com comenzó a mudarse aquí y luego los constructores comenzaron a comprar todos los edificios y lotes vacíos y comenzaron a poner condominios”.

A medida de que el barrio se transformó, su renta aumentó más del doble. No podía comprar el edificio y no podía costear la renta. Se tuvo que mudar.

Desde ahora, ha visto que está sucediendo de nuevo.

Bill Bennett, quien tenía Bennett’s Automotive en la cuadra de numeración 400 de la calle Valencia, cerró el negocio y se mudó al sur, dijo Ninio. Hoy día hay 16 condominios en el 411 Valencia. John’s Jaguar Service se mudó de la cuadra de numeración 700 de la calle Valencia a la calle César Chávez para hacer lugar para el Abbot’s Cellar, Dandelion Chocolate y Craftsmen and Wolves.

West Wind Automotive

Ninio, quien ahora tiene 60 años de edad, dejó Israel por San Francisco en 1969. “Tuve la oportunidad de unirme al ejército o ir a San Francisco a ser un jipi”, dijo Ninio. “Y déjeme decirle que era un muy buen jipi”.

Ninio trabajó de manera independiente durante años antes de haber abierto West Wind. De los 30 autos en el local, Ninio señaló que alrededor del 90 por ciento provienen de clientes asiduos, el beneficio de estar en el negocio desde hace décadas. Por otro lado, comenzó su propio camión de comida: La Falafel.

El contrato arrendatario de 15 años de West Wind aseguró su lugar en la calle Valencia y aunque Ninio ha intentado persuadir a su casero para que le venda el edificio, sabe que es algo improbable. “No estoy seguro de que valga la pena”, dijo. “Tengo un buen contrato arrendatario”.

Hoy día, Ninio se preocupa cada vez menos por la propiedad y más por los cambios en su propia industria. Los aseguradores, dijo, ahora quieren que los clientes usen los locales que seleccionan, los autos son repuestos en lugar de que los reparen y los costos de reparación siguen subiendo.

“Los autos modernos simple y sencillamente cuestan más reparar”, dijo Ninio. “El precio de las partes está subiendo. Incluso los autos baratos tienen partes más complicadas y sofisticadas de las que solían tener hace un año”.

Sin importar eso, seguirá reparando autos siempre y cuando pueda hacerlo y entiende que seguramente tendrá que ser el último local de reparación de autos en esa propiedad. “Si tuviera que cerrar este negocio mañana, no volvería a ser un taller nunca más”, dijo Ninio. “Sería un condominio”.

Superior Automotive

Para Henry, dueño del taller que solía ser Superior Automotive en las calles 16 y Albion, las bienes raíces es una nueva preocupación.

Henry cerró el local en septiembre y desde entonces se convirtió en el dueño más buscado en la Misión. Haberlo adquirido fue por pura casualidad, dijo Henry, quien creció en los proyectos en Hunters Point.

Ahora tiene 56 años de edad y se unió a la Fuerza Aérea unos años después de la preparatoria para haber terminado trabajando en aviones de cargo. Cuando regresó de estar en servicio en 1981, abrió Superior Automotive en Bayview, pero su negocio creció y necesitaba más espacio.

Un día en 1994 estaba caminando por la calle 16 cuando pasó por un edificio de dos pisos, un complejo de bellas artes de 1920 y vio al propietario poner un letrero de ‘se renta’ en la puerta. Henry preguntó sobre el espacio a la renta ese día y terminó rentándolo durante años antes de haber pagado $2.5 millones de dólares para comprar el edificio en 2004.

En años recientes, la iglesia Cornerstone Church en la calle 17, cerca de Guerrero, lo había estado buscando para comprarle el edificio y usarlo como 46 lugares de estacionamiento para párrocos. La iglesia ofreció unos buenos $6 millones de dólares y Henry cerró su negocio anticipando la venta. Durante la auditoría de compra-venta, descubrió que la iglesia estaba intentando volver a vender el edificio.

“Fue un poco triste”, dijo Henry. “La gente me llamaba diciéndome que lo estaban tratando de vender”.

Ese trato no se llevó acabo. La iglesia dijo que sus abogados determinaron que no sería tan ventajoso como alguna vez lo pensaron. Sin embargo, para Henry, las ofertas solo han mejorado. “Es un predicamento muy inusual en el que estoy”, dijo Henry. “De verdad extraño mi negocio pero pasaré al siguiente nivel”.

Entre otros, Rainbow Grocery, Southern Pacific Brewery y una galería en el centro de la ciudad han tocado a su puerta. Un grupo de bienes raíces le ofreció $7 millones para comprarlo.

En un jueves reciente de octubre, un representante de una galería de arte examinó el edificio, dijo Henry. Vestido de traje, algo raro para la calle 16, el señor tomó medidas y escribió cifras en cuaderno de cuero.

“Son muy serios”, dijo Henry sobre la oferta. En voz de un agente, más que de un mecánico, señaló lo que hace de su propiedad algo deseable: la proximidad a la estación de BART de la calle 16 y rutas de Muni. “Rentarían el edificio completo. Me gustaría rentarlo a una galería de arte, para decirle la verdad. Sería muy interesante para el barrio”.

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Alexander Mullaney is a journalist and publisher in San Francisco. In 2008, he founded The Ingleside Light, a monthly neighborhood newspaper with a circulation of 10,000. In The Ingleside Light he reports on community affairs and publishes the work of both local and student journalists and photographers. He sits on the board of directors of the Geneva Car Barn and Powerhouse, the Ocean Avenue Association, and the San Francisco Neighborhood Newspaper Association. In the summer of 2013, Mullaney organized and managed two community journalism courses for youth with City College of San Francisco and the non-profit Geneva Car Barn and Powerhouse. The pilot program paid students stipends, offered both high school and college credit, and published their articles and photographs in The Ingleside Light. He intends to find funding to offer the program in 2014. Mullaney holds a bachelors degree in creative writing from San Francisco State University. He is studying multimedia and longform writing at UC Berkeley's Graduate School of Journalism. He plans to use his time at graduate school to expand his reportage to produce stories for the public good.

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