Sharif Silmi iba a presentar sus exámenes finales de derecho cuando le llamó Louie Cornejo, gerente de propiedades comerciales en el Distrito de la Misión. Un local de cobro de cheques se iría y el espacio quedaría abierto, dijo Cornejo.
Eso fue en marzo de 2013 y aunque el momento no era ideal, Silmi aprovechó la oportunidad. Desde que Silmi vendía tarjetas de Internet en la calle Misión cuando tenía 18 años de edad había querido abrir un local de tecnología en el barrio.
“Algunas personas vienen y dicen: “no otra tienda de tecnología””, dijo Silmi, de 30 años de edad, mientras estaba de pie entre los aparatos de Tech Mission que ha estado vendiendo desde que abrió en Halloween. “Pero, ojalá a la gente le guste nuestra energía”.
Es una energía que siempre lo ha atraído al Distrito de la Misión, dijo Silmi. La Misión era el lugar indicado para la comunidad de palestinos del área de la bahía que, como sus padres, inmigraron de pueblos de Jerusalén en la época de los sesenta. “Solíamos decir: ‘en la Misión, lo encontraremos ahí’”, recordó.
La conexión significa que la primer experiencia tecnológica de Silmi era caminar de un lado al otro por la calle Misión vendiendo tarjetas de Internet como distribuidor mayorista (“yo era el intermediario”) a tiendas de tecnología. Después, vendía teléfonos celulares en “una tienda dentro de una tienda” en la calle 16. Ocho meses después en enero de 2006, Silmi y un socio abrieron un local de Sprint en las calles 17 y Misión. Silmi vendió ese negocio cuando comenzó a estudiar derecho en la universidad University of the Pacific, pero el local todavía se encuentra ahí.
Además, no es la única persona en la cuadra del Medio Oriente. Cerca de ahí, su hermano Nabeel Silmi abrió Grand Coffee en 2010. Nabeel opina que está ahí para ayudar: contento de ver a su hermano menor tener éxito en su primera operación solitaria.
Para hacerlo bien, en Tech Mission Silmi quiere vender productos locales e internacionales. ¿Alguien quiere una cubierta para iPhone de PSY Gangnam Style? En dos semanas, el servicio y reparación estarán disponibles. Asimismo, Tech Mission venderá teléfonos desbloqueados (sin necesidad de registrarse con un proveedor).
Aunque parezca contradictorio adquirir un título de derecho —Silmi terminó estudios de derecho internacional, para abrir un local de tecnología, Silmi explica lo contrario. Un título de derecho es útil en términos de abrir un local de tecnología de este tamaño y escala, específicamente cuando se trata de conseguir productos, dijo.
“La gente de San Francisco es una base sofisticada de clientes cuando se trata de tecnología”, dijo al explicar que es crucial saber cómo “navegar dichas cadenas internacionales de suministro de productos”.
Silmi, quien viajó a China a finales de la semana pasada para explorar proveedores de productos, opina que tener un título de derecho facilita el entendimiento de los matices legales del negocio internacional.
En China, espera encontrar refacciones de pantallas para dispositivos como el iPad y iPhone. Después, en enero viajará al Medio Oriente para buscar oportunidades para importar y distribuir el tipo de productos que tiene en Tech Mission.
Lidiar directamente con las cadenas de suministro de producto, dijo Silmi, le ayuda cuando ofrece productos con puntos de venta razonables al público, algunos a un tercio del costo en comparación a los locales comerciales principales como RadioShack y las tiendas Apple. Desde esta semana, los protectores de pantallas cuestan alrededor de $17.00 en RadioShack, mientras que Tech Mission cobra entre $3 a $5 dólares. Los audífonos de marca RadioShack le costarán $59.99 mientras que un par de audífonos inalámbricos Galaxy en Tech Mission le costarán $48.
Aunque Silmi opina que conseguir productos internacionales es “necesario y central a nuestro negocio”, también quiere promover productos locales.
Algunos de dichos productos incluye la línea Boombotix, y una serie de cubiertas para billeteras hechas en Los Ángeles. Silmi también está interesado en explorar más socios locales en San Francisco.
Otros artículos de moda que ofrece incluye relojes telefónicos con GSM, cargadores de batería, tabletas y tarjetas de memoria, que empacan artistas locales. Silmi, quien conoce los canales de distribución, espera atraer músicos locales al tocar su música o invitarlos a hacer presentaciones en vivo en su local.
Otro esfuerzo para atraer a gente del área incluye un pizarrón de Tech Mission, disponible para cualquiera en la comunidad que desee hacer dibujos, anunciar eventos o reuniones o cualquier otra cosa que se relacione con la Misión.
El punto clave que desea que la gente recuerde es que Tech Mission es un negocio hecho por alguien que reside en el área y no por un extraño. Es un local de tecnología hecho para todo el mundo, no solo para clientes con un cierto nivel de salario.
“Estamos trabajando con un presupuesto diminuto”, dijo Silmi, y agregó que su equipo de empleados no se compone de “inversionistas privados o gente de fondos fiduciarios”.
Aunque los padres de Silmi se mudaron al este de la bahía en 1979, tanto él como su hermano se quedaron en la ciudad con el paso de los años, ya fuera por trabajo u ocio, como pasar tiempo en el Ramallah Club en la avenida Ocean.
Provenientes de una familia muy unida, los dos hermanos esperan con ansías poder trabajar cerca el uno del otro. “Lo que sea que podamos hacer para ayudarnos siempre es algo bueno”, dijo Nabeel Silmi sobre la inauguración de Tech Mission.
En el futuro cercano, las reparaciones de aparatos y el café irán de la mano, de acuerdo con Silmi, quien está planeando un sistema de fichas que le ofrecerá a cualquiera que reciba reparaciones o servicios en Tech Mission un café gratuito en Grand Coffee.
Silmi opina también que la Misión le atrae por su “verdadero despertar” de resistencia entre latinos en la Misión, algo con lo que se puede identificar como palestino.
“Todos hemos sido colonizados”, dijo. “Es conmovedor ver experiencias compartidas”.
Silmi está sopesando ideas sobre cómo hacer que Tech Mission se comprometa en dichos temas, pero por el momento, hace poco que invitó al artista local Chris Gazaleh para pintar un mural de “resistencia” en el interior del local.
Gazaleh, quien trabaja con temas palestinos, ha hecho murales en el callejón Clarion en las calles 17 y Misión y en las calles 26 y Misión (enfrente de Hot Press). “Estoy muy inspirado por el arte palestino”, dijo.
Situado en la entrada del local, el mural en blanco y negro de Gazaleh está hecho con brocha y tinta, y es una creación del artista sirio Burhan Karkoutly de su obra de 1984 titulado “Long Live Zapata, Long Live Abd al Qadir al Husayni”.
El mural muestra dos figuras armadas: el revolucionario mexicano Emiliano Zapata y el líder palestino Abdel-Qader al-Husseini.
“Quiero apoyar a artistas locales al tratar de darles un foro”, dijo Silmi al notar cómo los palestinos alguna vez inmigraron a los Estados Unidos a través de Latinoamérica.
“Uno siente ese espíritu en la Misión, en la calle 22 hasta la 24”, dijo. “No hubiéramos abierto un local en ningún otro lugar sino en la Misión”.
Tech Mission
2649A Mission Street
Monday to Saturday 9:30 a.m. – 8 p.m.
Sunday 11 a.m. – 6 p.m.

