Sarah Hotchkiss y Kellie Flint sabían que la guía de galerías de Southern Exposure no estaba actualizada, pero no fue sino hasta que se reunieron para revisar la lista de espacios artísticos que se dieron cuenta de cuánto había cambiado.

Tomó pocos minutos para que la guía de 2010 de lugares artísticos en la Misión estuviera cubierta de tinta mientras Hotchkiss y Flint tachaban galería tras galería, marcando otras como “se mudó” o “reemplazada”, y clasificando otras con un sencillo signo de interrogación.

Al menos catorce galerías y espacios artísticos han cerrado en la Misión en los últimos años, y al menos tres se reubicaron a medida de que las rentas han aumentado.

“Siempre hay bueno y malo”, dijo Jeremy Sutton, artista quien tiene un estudio en la calle Bryant. Para él, la llegada de gente con más dinero en tecnología se ha traducido en un aumento de ingresos. “Ahora los artistas profesionales están ganándose la vida. Es bueno cuando la economía mejora y la gente tiene dinero para gastarlo en el arte”.

Sutton ha vivido con éxito el boom, pero su obra también es relevante para los nuevos residentes de la Misión ya que hace uso de aplicaciones para generar obras en un iPad. Las pinturas digitales de Sutton han tenido tanto éxito que le han ganado un lugar en las noches de viernes del museo De Young, en donde mostrará el proceso en noviembre.

Sutton opina que alrededor de cuarenta artistas en su edificio ubicado en el 1890 de la calle Bryant, en donde ha trabajado desde 2006,  les está yendo parecidamente bien.

Otros espacios han comprobado ser más vulnerables. El lamentado anuncio de la Guerrero Gallery que cerraría este mes fue sorprendente porque era exactamente el tipo de lugar que uno esperaría que se beneficiara de la oferta pública de acciones de Facebook. Los jóvenes y bien vestidos residentes de la Misión acapararon la última exposición y mostraron interés en las costosas acolchadas playeras de heavy metal de Ben Venom.

Incluso así, no fue suficiente. La galería citó cambios en el paisaje de la ciudad como la razón de su mudanza.

No fueron los primeros en irse. Otras víctimas recientes incluyen a Michael Rosenthal y la galería Encantada en Valencia, así como Triple Base en la calle 24.

Asimismo, los artistas individuales se enfrentaron a las nuevas realidades arrendatarias. El artista de la Misión René Yáñez, quien fundó el Centro Cultural de la Misión y Galería de la Raza, se está enfrentando actualmente a un desalojo bajo la ley Ellis de su hogar en la avenida San Jose.

Allyson Seal, cuyo estudio está en Art Explosion, declaró que a pesar de la creciente presencia del público tecnológico en los estudios anuales de Art Explosion el mes pasado Seal no vendió nada.

“Art Explosion siempre está lleno, pero este año fue un público muy diferente —evidentemente más joven. Había más un público de Google, Apple y Facebook. Había un ambiente diferente”.

Seal ve a los artistas adaptarse al redefinir lo que constituye una galería, básicamente al establecer espacios híbridos de obra que funcionan como tiendas de venta el menudeo. Seal declaró que vender más artículos comerciales como tarjetas de bienvenida le brinda a los propietarios de estos espacios un ingreso constante de ganancias que apoyan un pequeño espacio de galería. Asimismo, la obra tiende a ser más asequible que los espacios tradicionales de galería.

“No es que los locales estén intentando llenar el vacío de galerías, sino que su estilo no es del tipo elegante, es más asequible. Esto es lo que pega”.

Sin embargo, menos galerías no ha significado un final al nuevo espacio de galerías. Las galerías del centro de la ciudad como Catharine Clark y Hosfelt han encontrado su camino a Potrero Hill y algunos llaman la calle Utah como el nuevo distrito de las artes. Para aquellas galerías más tradicionales, en donde las pinturas de Chris Doyle y Kara Maria pueden venderse por más del precio de una tarjeta de bienvenida, las rentas en el barrio pueden ser una ganga.