Aunque los estudiantes de las escuelas primarias Marshall y George Moscone han adquirido buenos puntajes en las pruebas estatales estandarizadas, los puntajes han hecho que se rezaguen en la adquisición tecnológica.
Los mejores puntajes en las pruebas significa que han perdido los $45 millones de dólares, dinero proveniente de los subsidios federales de mejora escolar repartidos en el transcurso de tres años que agregaban computadoras, iPads y computadoras portátiles para las escuelas que tienen dificultades en el Distrito de la Misión.
No obstante, la deficiencia tecnológica no ha sido un problema sino hasta ahora. A comienzos del otoño de 2015, todos los estudiantes tomarán las pruebas nacionales estandarizadas, conocidas como Common Core, en una computadora.
“Si no podemos obtener más dinero del distrito escolar, no estaremos listos para el Common Core”, dijo Marco Bianchi, especialista en integrar tecnologías al programa académico en la escuela Marshall. Incluso después de tomar la prueba, dichas escuelas con más computadoras han informado que mientras más temprano los alumnos manejen computadoras en la escuela, mejor.
“Las habilidades que los muchachos van a necesitar tener después de los años escolares tendrán que ver con tecnología”, dijo Bianchi. “Van a padecer si no tienen eso”.
Jacinto Noriega, quien comenzó trabajando como profesor de cómputo en la escuela primaria César Chávez tan solo hace algunas semanas, explicó que “es como la alfabetización”.
Obtener el dinero para lograr la alfabetización tecnológica en las escuelas Moscone y Marshall es particularmente difícil porque las escuelas asisten a estudiantes de bajos ingresos. Alrededor del 90 por ciento de los estudiantes en Moscone y el 80 por ciento de los estudiantes en Marshall tienen almuerzo gratuito o reducido.
“Los padres de familia no pueden donar”, dijo sin rodeos Valerie Hoshino, directora de George Moscone.
Michele McMahon-Cost, presidenta de PTA de la escuela Marshall, dijo que “muchos de nuestros muchachos viven en la línea de pobreza. La única vez que estos muchachos usan una computadora es en la escuela”.
En Marshall, 250 estudiantes comparten 23 computadoras, incluyendo computadoras Mac Mini de siete años de antigüedad, y una profesora se las arregló para adquirir un iPad para su aula de clases. Bianchi describe las computadoras como “un poco anticuadas”.
“Muchas veces, la gente dice que tendremos dinero y compraremos computadoras pero eso nunca sucede. Es una situación abismal”, dijo Bianchi. “Los muchachos no pueden usar [las computadoras que tenemos] de manera eficiente”.
Hace cuatro años, las primarias César Chávez y Bryant y las secundarias Everett y Buena Vista Horace Mann fueron calificadas como escuelas con dificultades y recibieron un subsidio federal de mejora escolar de $45 millones de dólares que se terminó este año. El subsidio les permitió usar entre $25,000 y $40,000 para mejorar su tecnología.
La escuela César Chávez, por ejemplo, gastó $31,262 en computadoras MacBook Pro de Apple. Cada profesor que quería una computadora portátil Apple la recibió. Además, la escuela tiene 30 computadoras Apple que están disponibles a los estudiantes así como dos carritos móviles, uno con 30 iPads y otro con 20 computadoras portátiles.
“El otro día estaba en la clase de kindergarten y les mostré un iPad”, dijo Noriega, la profesora de cómputo. “En 20 minutos, lo entendieron. Los niños no tienen temor [cuando se trata de tecnología]”.
Bianchi estuvo de acuerdo y declaró que no solo está preocupado por la necesidad de computadoras para la prueba Common Core, sino también porque los estudiantes aprendan sobre tecnología en general. Los estudiantes, dijo, necesitarán saber cómo usar las computadoras en la secundaria para hacer ensayos de investigación y tareas.
Darles computadoras desde un principio, dijeron los profesores del área, marca una gran diferencia en el nivel de comodidad que tienen con la tecnología.
Los estudiantes de la secundaria Buena Vista Horace Mann se sienten más cómodos con las computadoras de lo que solían sentirse, de acuerdo con James Canales, especialista de tecnología y cómputo en la escuela Buena Vista Horace Mann, “incluso los niños en kínder pueden usar computadoras”, dijo Canales.
Sin embargo, en las escuelas Marshall y Moscone, tuvieron que tomar decisiones.
“Muchas veces se reduce a mantener a un profesor o comprar equipo. Esa es una decisión desafortunada que se tiene que tomar”, dijo Bianchi. “Se trata de decidir por el mal menor”
McMahon-Cost, presidenta de la PTA de Marshall, estuvo de acuerdo. “[La tecnología] es una de esas cosas, que como padres tenemos que pensar que debe haber lugar en el presupuesto, pero el financiamiento no está ahí”, dijo y agregó que lo mismo sucede para los programas de arte y educación física en la escuela.
El PTA de Marshall ha hecho avances en mejorar la situación. Este es el primer año que han incluido una línea de $5,000 en sus objetivos de recaudación de fondos.
Aunque la escuela Marshall tiene a un profesor de cómputo, la escuela George Moscone nunca ha tenido uno.
“No hay dinero”, dijo Hoshino, director de Moscone. “Nuestro dinero se gasta en profesores de lectura, no en un profesor de cómputo”.
Hoshino declaró que de kindergarten hasta el quinto año, de 362 estudiantes tienen 20 computadoras antiguas en el laboratorio de cómputo.
“No tenemos dinero en el presupuesto para computadoras”, dijo Hoshino. “Las provisiones básicas son la prioridad”.
En recientes semanas, Marc Benioff, director de Salesforce.com, ha prometido “2.7 millones de dólares para mejorar la tecnología en las doce escuelas secundarias de la ciudad. La única escuela en la Misión que se beneficiará de esta donación será la escuela secundaria Everett.
El Distrito Escolar Unificado de San Francisco no financia directamente la tecnología para sus escuelas, y las escuelas primarias de la Misión rara vez pueden incluir líneas en sus propios presupuestos para las computadoras. El alcalde y el superintendente esperan mejorar la situación al desarrollar más relaciones con negocios como Salesforce.com, de acuerdo con Gentle Blythe, vocero del distrito escolar.
“Esto es solo el principio”, dijo Blythe de la donación. “El alcalde y el superintendente continúan trabajando de cerca para aportar más asociaciones que a fin de cuentas nos ayudarán a mejorar todas nuestras escuelas para todos nuestros estudiantes. Tienen todas las intenciones de alcanzar a cada estudiante de secundarias en el transcurso del tiempo, y a fin de cuentas cada estudiante en el distrito”.
En la escuela Marshall, los obstáculos presupuestales han hecho que el PTA sea más creativo cuando se trata de recaudar fondos para provisiones y programas.
A través de un sitio web de financiamiento de terceros llamado donorschoose.org, la PTA ha podido recaudar dinero para cinco nuevos proyectores para aulas, de acuerdo con McMahon-Cost.
El sitio web funciona al permitirle a las corporaciones igualar donaciones que hacen los padres de familia, amistades de la escuela y otras personas.
El sitio web muestra que el siete de octubre, Marcelle Poulos, profesor de tercer año en Marshall, pudo “terminar un proyecto” al recaudar $699 dólares para comprar un iPad para su aula.
En la descripción del proyecto sobre donorschoose.org, Poulos escribió que “a mis estudiantes les encantan las presentaciones multimedia. Tenemos un proyecto y me encantaría poder utilizar las muchas aplicaciones de educación que están disponibles para el iPad”.

