Veronica Belmont es como cualquier otra persona de 31 años de edad tomando café en Four Barrel Coffee. Su copete está peinado (se lo corta ella sola) y sus uñas brillan con un barniz morado.

Y se sabe expresar: “Tal vez no es 50-50 en ‘Call of Duty’”, dijo en referencia a la división de usuarios de hombres y mujeres en un videojuego que simula un violento tirador en primera persona, “pero eso no quiere decir que no será así en algunos años”.

No será así si Belmont, una destacada mujer en tecnología y experta en videojuegos (1.6 millones de seguidores en Twitter) tiene algo que decir al respecto.

Hace poco, Belmont, quien vive en la Misión con su gato, Devo, y su esposo, Ryan Block, quien fundó gdgt, un sitio web de productos tecnológicos, habló con Mission Local sobre los videojuegos, las mujeres y la Misión.

La presentadora de Tekzilla, un programa semanal en el que da consejos de tecnología y dispositivos y responde a preguntas de los espectadores, quiere ver a más mujeres diseñar aparatos y juegos. Sin embargo, el primer obstáculo es un superficial grupo de contratación que Belmont quiere acaparar al hacer que jóvenes mujeres se interesen desde una temprana etapa.

“Si las muchachas más jóvenes ven que hay un lugar para ellas, que hay una industria que está dispuesta a aceptarlas, habrá más mujeres que participarán en el desarrollo e ingeniería de juegos”, dijo.

Belmont usa su propia infancia para ilustrar a lo que se refiere.

Mis padres nunca me dijeron que para las muchachas era extraño que les gustarán los videojuegos ni tampoco intentaron evitar que jugara con computadoras, recontó Belmont. “Llegué a la industria pensando: “esto es lo que quiero hacer y así se supone que debe ser”, dijo. “En realidad nunca me dio la impresión de que no era un lugar para que las mujeres o las muchachas se interesaran”.

Ese interés terminó por acercarla a CNET (ahora CBS Interactive), su primer trabajo en San Francisco, en donde comenzó como presentadora al aire.

Casi una década más tarde, Belmont presenta dos series web de programas en Revision3 del Discovery Newtwork, una compañía de producción digital con base en San Francisco. Los programas incluyen Tekzilla y Fact or Fictional, en el que explora si la tecnología se puede lograr desde la televisión, películas, cómics y juegos.

Para un episodio, ella y la química PhD Dra. Jovana J. Grbic explicaron la ciencia detrás de “Breaking Bad”, con todo y la escena en la que Walter White hace arrancar la batería de un auto que no funciona al construir su propia batería de partes usadas de una casa rodante.

En la guía PopSugar Girls’ Guide: The Sync Up, Belmont brinda consejos de tecnología: desde aplicaciones indispensables al viajar a cómo seleccionar los mejores servicios de descarga de música. Además, copresenta un programa de video y podcast llamado The Sword and Laser, un club de libros de fantasía y ciencia ficción. Actualmente, Sword and Laser está leyendo Boneshaker de Cherie Priest. Otras lecturas incluyen Dark Currents, un libro de Jacqueline Carey de la serie Agent of Hel. “Es como una mezcla de romance paranormal de fantasía urbana”, dijo. Dark Currents es parte de otro club de libros de Belmont llamado Vaginal Fantasy.

Hoy día, la presentadora de tecnología está en proceso de publicar su primer libro, una antología de fantasía y ciencia ficción inspirada por cuentos cortos enviados por el público de Sword and Laser. “Tuvimos cientos y cientos de envíos, y escogimos 20 selecciones”, dijo Belmont y agregó que la colección incluye diez selecciones de ciencia ficción y diez de fantasía. “La mayor parte de los escritores no han sido previamente publicados”.

Pero, Belmont está completamente consciente de que los hombres dominan el mundo tecnológico.

“Todavía hay bastante sexismo evidente”, dijo.

Aunque ha tenido la suficiente suerte, no ha podido escapar los comentarios misóginos esporádicos en la sección de comentarios o mientras juega un juego.

Si una persona dice algo de mí en Internet, me lo tomo a broma sin problema, explicó. “Pienso que es algo muy anticuado, qué forma de ser”, dijo.

Belmont percibe los medios de comunicación social como la artillería para combatir el sexismo. “Las mujeres se han unido unido y han dicho que[el sexismo] no es aceptable”, dijo.

Mientras haya más mujeres en videojuegos mejor dijo Belmont y aclaró que la mitad, si no es que más, de la gente que juega de vez en cuando son mujeres.

También es así en la parte de diseño. Casi la mitad de los desarrolladores de videojuegos en el Reino Unido son mujeres. “Las mujeres se sienten cómodas al hablar de sus pasiones en video juegos, cómics, en la cultura tecnológica en general” dijo Belmont.

Además, las mujeres no están nada más poniendo más atención a la industria sino que están pagando también por el producto. La asociación Entertainment Software Association informó que el 45 por ciento de los jugadores de hoy en día son mujeres.

“Las mujeres están poniendo dinero en esta industria de una gran manera”, dijo Belmont y agregó que ahora más que nunca antes las mujeres están jugando juegos: Candy Crush, Angry Birds y FarmVille.

“Es imposible para los desarrolladores ignorar a ese segmento de la población”, dijo.

Algunas compañías ya han entendido la señal. Hace algunos años, Mattel sacó la Barbie ingeniera en computación. Hace poco, las Girl Scouts sacaron un concurso llamado Be the Video Game Developer, para motivar a las muchachas a explorar el desarrollo de video juegos.

Incluso el año pasado el padre feminista jaqueó a Link, de Legend of Zelda, en una figura femenina.

Belmont señaló otros juegos como Child of Light, sobre Aurora, una princesa atrapada en un sueño despierto, y Gone Home, sobre una muchacha de 15 años de edad. Gone Home fue desarrollado por un estudio de video juegos indie cuya cofundadora es Karla Zimonja.

“Es fantástico”, dijo Belmont. “Cuando tenía esa edad, no teníamos juegos así”.

Como presentadora de video Belmont no tendría ningún problema al encontrar trabajo en un lugar como Los Ángeles o Nueva York, pero disfruta estar en el centro del núcleo tecnológico. “Este es el único lugar en el que creo que viviré”, dijo la mujer que creció en Connecticut. “Se siente como si estuviera hecho a la medida para mí en muchas maneras”.

Algunos de sus lugares favoritos son Four Barrel, Voyager, Puerto Alegre y Arinell (“Es la mejor rebanada de pizza que nunca antes hayas probado”. Además le gusta Sunday Streets, las inauguraciones de arte en la calle 14, los espectáculos de música en Brick and Mortar.

No obstante, entiende que el boom tecnológico de la ciudad y el influjo de élites tecnológicas ha creado una brecha más grande de salarios.

“Es difícil reconciliar tal disparidad tan grande de salarios. Estos muchachos ricos de 24 años de edad están llegando a la ciudad y compran condominios de un millón de dólares”, dijo y reconoció que es posible que ella sea parte del problema. “Los edificios o condominios son tan caros; ¿a dónde van las familias que han vivido aquí desde hace generaciones?”

Es un momento muy extraño para San Francisco, explicó.

Aunque Belmont se preocupa del impacto, percibe como un error la reciente decisión de Facebook de construir un complejo de desarrollos para sus trabajadores. “Eso no va a beneficiar a Facebook de ninguna manera”, dijo. “Si construyes para una ciudad y para una cultura, necesitas estar en la ciudad y en esa cultura y tomar ideas e integrarlas al producto en lugar de básicamente construir un jardín amurallado”.

Zappos, la compañía de ropa y zapatos en línea con base en Las Vegas, lo ha entendido bien, agregó al notar que el director de la compañía motiva a los trabajadores a almorzar en la ciudad. Si uno se separa mucho de eso, uno se pierde la oportunidad de aprender de diferentes culturas e integrar eso en su trabajo, dijo.

“Vivir en la Misión es genial porque uno siempre conoce a nuevas personas y obtiene nuevas ideas y habla de nuevos proyectos y colaboraciones, eso es valioso”, dijo.

“Cuando estaba creciendo, no tenía tantos amigos que estaban interesados en las mismas cosas que yo, y ahora siento como si tuviera una ciudad entera de gente a la que le gustan las mismas cosas que a mí”.