Con una cantidad de inscripción y solicitantes más altas en general, las escuelas secundarias y primarias privadas en el Distrito de la Misión están percibiendo también un alto aumento en la cifra de niños del barrio que asisten a las escuelas.

Históricamente, los estudiantes han venido de todas partes de la ciudad y del Área de la Bahía para asistir a escuelas privadas en la Misión, y muchos todavía lo siguen haciendo. Pero, no cabe duda que la inscripción ha aumentado en familias del área decididas a pagar las colegiaturas que tienen un total de $20,000 al año.

Al mismo tiempo, las escuelas católicas del barrio, hace tiempo llenas de estudiantes latinos, han visto que sus cifras han bajado, de acuerdo con la Arquidiócesis.

Estos cambios reflejan sin duda un cambio en la población en la que los salarios de la industria tecnológica se han disparado en los ingresos familiares. En 2011, el ingreso promedio para el código postal 94110, el cual incluye a la Misión así como a Bernal Hill, fue de $76.963. En 1989, esta cifra fue de $29.874, de acuerdo con el censo estadounidense. En el código postal 94114, el cual incluye a los distritos Outer Mission, Noe Valley y Castro, el ingreso promedio en 1989 fue de $40.420, una cifra que aumentó casi un dos cientos por ciento sobre un cálculo de $111.815 en 2011.

La nueva riqueza ha sido un beneficio para las escuelas privadas.

Este año, el 74 por ciento de los estudiantes en Children’s Day School en la calle Dolores, entre las calles 16 y 17, provienen de los códigos postales 94110 y 94114. En 2008, dicha cifra fue del 40 por ciento.

“Estamos viendo más familias en esta área de la ciudad”, dijo Diane Larrabee, directora de admisiones. “Es una suposición de mi parte, pero se siente como si hubiera más niños alrededor”.

Larrabee está en lo correcto sobre el código postal 94114, en donde la cifra de niños entre las edades de cinco y nueve años aumentó un 44 por ciento entre los años 2000 y 2010 por 840 niños. Sin embargo, en el código postal 94110, el cual tiene más del doble de la población, el porcentaje de niños del mismo grupo de edad disminuyó un 33 por ciento a 2,532 niños.

Ben Harrison, director de la escuela Adda Clevenger, cree que el aumento en la cifra de residentes de la Misión en la escuela puede tener algo que ver con que el tránsito de la ciudad ha empeorado.

“Hay una tendencia de estudiantes que vienen de áreas más cercanas en años recientes”, dijo Harrison, quien cree que el porcentaje de estudiantes de la Misión se ha casi duplicado en los últimos años, pasando de diez a veinte por ciento.

Desde que abrió en 1980, Adda Clevenger, ubicada en el 180 de la calle Fair Oaks, se ha enorgullecido de ser una escuela rigurosamente académica con atención a las artes y salud del estado físico. La escuela ha visto una ligera disminución en la cifra de inscripción general en los últimos cuatro años, lo que Harrison atribuye a la puesta en marcha de la escuela de procesos más convencionales al determinar la ayuda financiera. Por ejemplo, los padres de familia que buscan un subsidio deben presentar sus reembolsos fiscales.

No hay una oficina oficial de ayuda financiera en la escuela, pero los estudiantes que se consideran legado han recibido tradicionalmente un poco de ayuda. Harrison declaró que esto se acabará casi en su totalidad después de este año escolar y que la ayuda financiera ya no existirá, a pesar del estricto proceso no oficial de la escuela.

Los $20,952.50 de Adda Clevenger aumentará cuatro por ciento el año que viene para ajustarse al costo de vida. Harrison aclaró que la escuela tiene un precio demasiado bajo si se considera la cantidad de horas a las que operan. “Esta no es nuestra meta. No queremos tener un precio demasiado bajo”, dijo y aclaró que no espera que ninguna familia se vaya cuando los costos de colegiatura aumenten.

Parece ser que hay varios que pueden costearlo. En las áreas delimitadas por Church, Valencia, las calles 23 y 25 así como Valencia, South Van Ness, las calles 18 y 19, el ingreso promedio ha aumentado un cien por ciento, de acuerdo con la información compilada por city-data.com. En solo unos pocos pequeños lugares de la Misión, el ingreso promedio ha disminuido o se ha quedado el mismo. El corredor de la calle 24 es uno de dichos lugares.

De otra manera, los ingresos familiares promedio continúan a la alza. Incluso así, algunas escuelas privadas retienen un fuerte programa de subsidio.

En la escuela Children’s Day School, la colegiatura es de $25,400, pero el 31 por ciento de sus alumnos paga una colegiatura de acuerdo a lo que pueden pagar con base en las necesidades de las familias. Cada familia paga al menos el diez por ciento de la colegiatura completa, lo que corresponde a $2.540, y el 69 por ciento de las familias de los estudiantes pagan la matrícula completa. Aunque esta cifra ha permanecido equitativamente constante con el paso de los años, de acuerdo con Larrabee, la inscripción general de la escuela ha aumentado significativamente desde que comenzó a convertirse en una escuela K-8 en 1996.

De 1996 a 2007, la escuela agregó una sección por año para que tuvieran una clase por cada grado para 2007. Desde 2007, han estado agregando una segunda sección para cada grado. En el año escolar de 2003 a 2004, 177 estudiantes asistieron a la escuela y dicha cifra se ha más que triplicado en la actualidad, dijo Larrabee.

“Estamos en modo de crecimiento… creemos que estamos cumpliendo con una demanda. No estaríamos haciendo esto si no [fuera así]”, dijo.

Las cifras de inscripción también están aumentando en la Mission Dolores Academy. La escuela, que está en su segundo año, se conformó como resultado de una fusión de dos escuelas privadas antiguas en el área: la primaria Mission Dolores Elementary y la Megan Furth Academy. Las dos escuelas se combinaron porque las cifras de inscripción en Mission Dolores Elementary, la cual es miembro de la Arquidiócesis, disminuyeron drásticamente en la década de los 2000 y Megan Furth siempre ha sido muy pequeña.

La nueva escuela combinada ha añadido a 20 nuevos estudiantes desde que se combinó y las solicitudes para el próximo año están más altas que nunca, dijeron funcionarios escolares.

“Las escuelas de la Misión en general están siguiendo esto, dijo el director Dan Storz, y agregó que los padres de familia ya no asumen que las escuelas de la Misión son inferiores.

La colegiatura de la escuela Mission Dolores Academy es de $5,000 al año, una cantidad baja en comparación a las otras escuelas independientes de la Misión. La mayor parte de los estudiantes provienen de la Misión.

Adda Clevenger, Children’s Day School y Mission Dolores Academy envían a la mayor parte de sus estudiantes a escuelas privadas o escuelas católicas para la preparatoria.

No nada más las cifras de inscripción han aumentado en las escuelas privadas establecidas sino que nuevas escuelas por completo se están estableciendo en la Misión. Una de esas escuelas es Brightworks School, la cual abrió en el año escolar 2011-2012 en un espacio de almacén en el 1960 de la calle Bryant.

Brightworks, una escuela de educación experimental, se estableció en la Misión por la ubicación central en el barrio de la ciudad. Alrededor de siete de los 32 niños que actualmente asisten a la escuela viven en la Misión.

Dos tercios del cuerpo estudiantil paga los $23,000 al año en colegiatura escolar. La escuela tiene un pequeño programa de ayuda financiera que esperan expandir.

Brightworks quiere crecer lentamente, de acuerdo con Justine Macauley, coordinadora de programas en Brightworks, para poder en algún momento inscribir a 80 estudiantes. No obstante, la escuela se está expandiendo más rápidamente de lo que inicialmente habían esperado.

“El plan es tener a seis niños en cada grupo de edad de las edades 6 a 9, pero [esos números] no han permanecido así estrictamente”, dijo Macauley.

Cathy Hunter, directora de la escuela San Francisco Friends School, declaró haber visto un aumento en los estudiantes hispanohablantes de la Misión. Lo atribuye al programa Friends Community Scholarship que tiene como objetivo a niños del barrio y del Tenderloin. Asimismo, están trabajando en crear un programa de español.

La escuela The Friends School, establecida en 2002 con valores cuáqueros y situada en el 250 de la calle Valencia, no ha aceptado más estudiantes angloparlantes de la Misión, a pesar del aumento en la población angloparlante en general aquí, dijo.

“Hemos estado en este barrio durante cinco años y obviamente hemos visto el cambio en el barrio, pero no hemos visto el cambio representado en la escuela”, dijo Hunter.

Las escuelas parroquiales tienen un costo de colegiatura mucho menor y tradicionalmente han asistido a la comunidad inmigrante. Desde el principio, eso significó los niños de inmigrantes alemanes o irlandeses, pero desde la década de los 60, dicha población ha sido cada vez más latina.

Sin embargo, la población va a la baja. El censo de 2010 muestra que hubo 6,670 menos residentes latinos en la Misión, una disminución del 22 por ciento del censo de 2000.

En general, la inscripción en las escuelas católicas de la ciudad ha disminuido rápidamente de 2001 a 2011, pero ha habido un reciente cambio, de acuerdo con la arquidiócesis de San Francisco.

En el año escolar de 2002-2003, la escuela St. Charles Borromeo School, la escuela católica más antigua en el barrio tenía 310 estudiantes. Este año, tiene 170 estudiantes. La monja hermana directora Nelia Pernecia declaró que esta tendencia tiene que ver con la crisis económica y con que las familias ya no pueden pagar la escuela.

Maureen Huntington, superintendente de las escuelas católicas de la arquidiócesis de San Francisco, declaró que la disminución siguió en general a la disminución de menos familias en San Francisco, una cifra que disminuyó nuevamente después de que el punto com explotó en 2001 y la recesión económica de 2008.

“La economía está mejorando”, dijo Huntington. “Las familias están más seguras en sus trabajos y recursos financieros [ahora]. Son más optimistas. Las escuelas en la Misión todavía atraen a la comunidad”, dijo, en referencia a la cifra en crecimiento de familias latinas que envían a sus hijos a escuelas católicas.