Fue en un domingo por la mañana, a las 9:51 a.m., cuando un incendio en una escalera se pasó rápidamente al edificio de tres pisos que está en la esquina de las calles Duboce y Valencia. Un inquilino quedó lesionado, un segundo edificio quedó dañado y 37 residentes se quedaron sin hogar.

“Para cuando todo mundo sabía que había un incendio afuera del edificio, incluyendo en la escalera de escape, todo estaba incendiado”, dijo Spencer Crooks, de 32 años de edad, quien vivía en la unidad de arriba en el 101 Duboce Avenue, en donde comenzó el incendio.

Mientras los residentes huyeron, los camiones de bomberos llegaron y en una hora contuvieron el gran incendio. Pero para entonces, el daño ya estaba hecho. El incendio se esparció al edificio adyacente en el 204 de la calle Valencia y consideraron ambas estructuras inhabitables.

En los días después del incidente, la ciudad se asoció con la Cruz Roja para ayudar a las víctimas a encontrar un lugar temporal de vivienda, además los miembros de la comunidad de la Misión lanzaron una campaña de recaudación de fondos.

Las autoridades le aseguraron a los inquilinos que podrían regresar una vez que restauraran sus casas. Los inquilinos esperaron.

Maura Soloranzo contó los días antes de que su familia pudiera regresar. Nueve meses después del incendio del seis de mayo de 2012 recibió la llamada telefónica.

“El muchacho que me renta me dijo yo no regreso más”, dijo Soloranzo en un inglés cortado al describir la llamada telefónica de febrero. “Dijeron no más casa”.

Confundida por la barrera del lenguaje, Soloranzo contactó a su exvecina Gloria Castillo. Como la familia de Soloranzo, quienes estaban viviendo en la pequeña sala de una amistad en la calle Bryant, la familia de Castillo se estaba quedando con amigos hasta que su departamento de Valencia estuviera listo. Pero las dos, junto con otros once inquilinos pronto descubrieron que no regresarían. Ya no tenían un hogar.

Bajo la ley estatal, una vez que los caseros reparan los departamentos, deben ponerse en contacto con los exinquilinos para ofrecerles el mismo departamento con las mismas condiciones de arriendo que existían antes del incendio.

Sin embargo, los inquilinos descubrieron que aunque están reparando sus departamentos, JJJ, la corporación de responsabilidad limitada que ha tenido en propiedad los departamentos desde 1995, decidió invocar la ley Ellis y quitar los departamentos del mercado.

Rachel Fox, abogada de la Clínica de Vivienda del Tenderloin, está representando a los inquilinos, y presentó una demanda en mayo por desalojo injusto. En documentos judiciales, declaró que el agente de bienes raíces John Oei le llamó a Soloranzo y otros  para hacerles saber que sus departamentos nunca estarían listos. La agente registrada de JJJ es Jacqueline Oei, pero no está claro si tienen parentesco.

“Dijeron no más dinero para mí”, dijo Castillo. “Terminaron la construcción pero dijeron no regresar”.

Las llamadas a los Oeis no tuvieron respuesta y Fox se negó a dar comentarios sobre el estado del caso porque todavía está en transcurso.

Aunque es bastante inusual para las víctimas de incendios descubrir que los caseros han invocado la ley Ellis, el uso de la ley para desalojar a los inquilinos ha estado en aumento aunque todavía está por debajo del nivel del pasado boom del punto com. Los desalojos a través de la ley Ellis aumentaron 81 por ciento, 116 hogares, entre el primero de marzo de 2012 al 28 de febrero de 2013, de acuerdo con el informe anual de desalojos de la Junta de Arriendo.

La legislación de 1986 le permite a los propietarios desalojar inquilinos siempre y cuando desalojen a todos los inquilinos del edificio y mantengan los departamentos fuera del mercado durante cinco años.

El ajetreo más fuerte de elitismo en el Distrito de la Misión llegó a finales de la época de los 90 cuando los avisos anuales de desalojo en la ciudad se duplicaron de 1.500 a 3.000 desalojos. Aunque la Misión solo ha tenido nueve por ciento de las unidades de la ciudad en renta, tuvo un 16 por ciento de desalojos, de acuerdo con los informes de desalojo de la ciudad. En el año que más desalojos hubo a través de la ley Ellis fue el último año de la década en el que 879 hogares fueron afectados, de acuerdo con la junta de arriendo.

Mientras la demanda de Valencia avanza, las preguntas sobre el origen del incendio del seis de mayo permanecen sin respuesta. Nadie lo presenció y el Departamento de Bomberos de San Francisco cerró la investigación dos meses después del incidente al establecer que no pudieron determinar la causa del incendio.

Al momento del incendio, el edificio, el cual tiene una historia de acumular docenas de gravámenes al mismo tiempo en cuentas de mantenimiento no pagadas, tuvieron tan solo más de $15,000 gravámenes en contra, de acuerdo con los registros de propiedad. Cuatro meses después, los caseros pagaron los gravámenes.

Mientras tanto, los inquilinos han tenido que encargarse de sí mismos.

Lorena Hernández y su familia de ocho se han mudado dos veces desde el incendio. El año pasado, la oficina municipal de servicios humanos y salubridad le ayudó a la familia Hernández a encontrar vivienda de corto plazo en Treasure Island. La ciudad les permitió quedarse en un departamento de renta controlada hasta septiembre con la idea de que sus hogares estarían arreglados para entonces.

El mes pasado se acabó el tiempo.

“Dicen que ya no pueden ayudarnos”, dijo Hernández. “Tuvimos que encontrar un nuevo lugar”.

Hernández puso sus pertenencias en un almacén y su esposo, sus cinco hijos y su madre han vivido en el coche durante dos semanas mientras buscaban un nuevo hogar. El mes pasado, encontró un departamento que pueden costear en Richmond.

“Fue tan difícil”, dijo Hernández. “Estuve buscando todos los días”.

La demanda que presentó Fox no es la única en contra del propietario del edificio en Valencia.

El propietario de la boticaria de mariguana medicinal que estaba rentando el espacio comercial en el primer piso está peleando un desalojo en el tribunal. El negocio no puede ser desalojado bajo la ley Ellis, porque la legislación solo aplica a unidades residenciales.

Un día después del incendio, el inquilino, Sultan Alkhraisat, recibió una carta del propietario del edificio en donde le daba tres días para mudarse. La carta dice que Alkhraisat estaba “usando el lugar para un propósito ilícito”, y por lo tanto tenía que irse. Después, cita la ley federal que prohíbe la venta de sustancias controladas, en este caso se refiere a la mariguana.

El abogado de Alkhraisat, Steben Schectman, respondió la querella al argumentar que el negocio opera bajo la ley de California, que permite locales de mariguana medicinal.

Además, señaló que su cliente tenía un contrato arrendatario con el propietario que especifica que el área se usaría para una boticaria. El contrato era de abril de 2006 a 2026.

Después de retrasos, la fecha de juicio de Alkhraisat se agendó para el cuatro de noviembre.

Aunque los inquilinos de Valencia están en batallas legales con el propietario del edificio, el edificio adyacente en Duboce, que quedó dañado por el incendio, está casi restaurado en su totalidad.

El 26 de septiembre, el local de Fred’s Liquor ubicado en el primer piso del 204 de la avenida Duboce volvió a abrir. El propietario del local Fuad (Fred) Ateyeh, quien también es propietario del edificio, tuvo una fiesta de tres días para agradecerle a la comunidad de la Misión por su apoyo, precisó Ateyeh.

“Ellos me defendieron cuando más lo necesitaba”, dijo. “Atesoro su motivación en todo”.

La celebración atrajo a más de 180 personas, dijo.

Ateyeh espera que restauren el edificio de Duboce completamente en cuatro meses. Desde el incendio, ha intentado mantener a sus cinco inquilinos informados sobre el progreso del proyecto, pero no ha podido ponerse en contacto con ellos.

“Algunos de ellos se mudaron y otros con los que intenté ponerme en contacto no funcionaban sus teléfonos”, dijo.

Ateyeh invitó a los inquilinos que pudo localizar a la inauguración del local y planea darles la bienvenida a sus hogares restaurados pronto, dijo.

“No he hablado mucho con los residentes”, dijo Ateyeh. “Pero, les daré prioridad a que se vuelvan a mudar”.