Los directores de las escuelas primarias en el Distrito de la Misión están listos para despedirse de las Pruebas e Informes de Evaluación Estandarizados (STAR, por sus siglas en inglés), que tienen 15 años de antigüedad y que se aplican para las materias de lengua y literatura y matemáticas, y darle la bienvenida a las pruebas nacionales Common Core.

Se espera que las pruebas nacionales evalúen mejor las habilidades de pensamiento crítico al formular preguntas que exijan redactar la respuesta y por lo tanto brindar más análisis que una prueba de opción múltiple. Las pruebas se administrarán en computadoras, un cambio que algunos directores opinaron poder ser un impedimento para las familias de bajos ingresos que no tienen computadoras en casa.

No obstante, todos acordaron que el cambio a la prueba nacional es bueno.

“Ya era hora de que llegáramos a un acuerdo nacional sobre lo que significa aprender en lugar de tener solo los estándares estatales”, dijo Catalina Rico, directora de la escuela primaria César Chávez. “Es algo bueno para poder tener una conversación nacional”.

El director de la escuela primaria Marshall, Peter Ávila, agregó que “estoy de acuerdo con librarnos de las pruebas STAR”.

Se espera que el gobernador Jerry Brown firme un proyecto de ley que los legisladores aprobarán a principios de este mes para dejar de evaluar con STAR y pasar a una evaluación nacional; esto alineará California con otros 45 estados. A pesar de los retos federales al proyecto de ley 484 de la asamblea, su aprobación cancelará eficientemente las evaluaciones STAR en este año académico para darle un año a las escuelas para prepararse para la prueba nacional que comenzará en el años escolar de 2014-2015.

En el último año de las pruebas STAR, las cinco primarias de la Misión tuvieron resultados mixtos con la primaria Marshall habiendo mejorado más que cualquier otra en lengua y literatura y con la escuela César Chávez habiendo mejorado más que cualquier otra en matemáticas. Los puntajes de la escuela Bryant bajaron drásticamente en lengua y literatura, y la escuela Marshall bajo más que ningún otra en matemáticas.

Para segundo a onceavo grado, el Distrito Escolar Unificado de San Francisco en su totalidad percibió una ligera baja en los alumnos cuyo rendimiento estaba en o por encima de la media de competencia en lengua y literatura. Este año, se considero como competente al 60.3% de los alumnos. En 2012, la cifra fue de 60.5%. Para segundo a séptimo grado, la competencia en matemáticas aumentó en 2013 con un 69.2% de alumnos competentes, un poco más del 67.6% de competencia que lo que percibió el distrito el año anterior.

Las escuelas primarias de la Misión todavía están atrasadas en resultados a nivel distrital.

Los jóvenes estudiantes en el Distrito de la Misión, muchos de los cuales no son hablantes nativos de inglés, en general rinden mejor en la porción de matemáticas de las pruebas STAR que en las pruebas de lengua y literatura. En la prueba STAR del año pasado, dos de cinco escuelas mejoraron en lengua y literatura. Tres de cinco escuelas mejoraron en matemáticas.

La escuela Marshall vio una ligera baja en los puntajes de matemáticas: de 56.7% a 51.6% de los alumnos habiendo adquirido un puntaje competente o superior en 2013; pero, en los puntajes de lengua y literatura el porcentaje aumentó a 47.2% en 2013 de 39.7% de los alumnos con puntaje competente o superior en 2012.

“No nos hemos centrado en matemáticas”, dijo Avila y agregó que los puntajes de matemáticas de la escuela siempre han sido fuertes.

Los estudiantes de Buena Vista Horace Mann también rindieron significantemente mejor en matemáticas.

“La matemática es una materia más traspasable que la lectura en inglés”, dijo Jennifer Steiner, directora de Buena Vista Horace Mann. Los estudiantes en su escuela aprenden en español desde kinder a segundo año, en su mayoría.

MATHREAL

“Los conceptos y las habilidades [para matemáticas] son los mismos en inglés”, continuó.

En lengua y literatura, el 42.9% de sus alumnos son competentes en matemáticas, una disminución de 46.4% en 2012. Los puntajes escolares de lengua y literatura bajaron, con 28.7% de competencia en comparación al 40.4% el año anterior. Christina Velasco, directora de la escuela Bryant, atribuyó los cambios a las preparaciones que la escuela ha estado haciendo para prepararse para Common Core.

“Uno de nuestros enfoques más grandes ha sido que los niños lean como los dos grados avanzados”, dijo y agregó que espera que el cambio a Common Core suceda porque la evaluación es más amplia.

Los alumnos tendrán que explicar sus respuestas de matemáticas en Common Core, a diferencia de solo llenar una hoja de opción múltiple. Esto significa que el alumno es evaluado en qué tan bien entiende los conceptos, lo que muchos creen que carece la prueba STAR.

Rico cree que Common Core será un desafío para los estudiantes que están aprendiendo el inglés como segunda lengua, ya que le exige a los estudiantes que rindan a un nivel más alto de redacción. “Hemos anticipado eso y hemos puesto más redacción al programa académico”, dijo.

César Chávez fue una de las tres escuelas primarias en la Misión que mejoró sus puntajes de matemáticas, habiendo pasado de un 36% de competencia en 2012 a un 43.4% de competencia en 2013, aunque disminuyó de 28.1% en competencia en los puntajes de lengua y literatura a 25.5% en competencia en 2013.

Por su parte, Avila en la primaria Marshall está más preocupada por el uso de computadoras que Common Core exige. Entre el 70 a 80% de sus alumnos reciben almuerzo gratuito o de precio reducido, lo que significa que muchos de sus alumnos no tienen acceso a computadoras en casa y se sienten incómodos con usarlas.

“Estoy preocupada que esta prueba exacerbe la brecha de logros para alumnos que no tienen computadoras en casa”, dijo.

Marshall tiene 22 computadoras, y cada estudiante pasa una hora a la semana en el laboratorio de cómputo. Avila quiere integrar más tecnología al programa académico, pero no sabe cómo la escuela podrá lograr esta meta.

Steiner también está preocupado por el aspecto de la tecnología en la nueva prueba.

“Necesitaremos mejor acceso inalámbrico, más computadoras y más estudiantes que sepan de computadoras para no evaluar si pueden usar un ratón, sino si han realmente entendido la literatura a un nivel a fondo o explicar su razonamiento sobre una ecuación de matemáticas”, dijo.

Velasco explicó que se ha dedicado en gran manera a la teconología en la escuela Bryant, una escuela que tiene 256 estudiantes de kinder a quinto grado, con dinero que la escuela recibió del subsidio federal de mejora escolar (SIG, por sus siglas en inglés) y el financiamiento llamado Mission Promise Neighborhood. Con fondos del SIG, compró 90 iPads para la escuela y está en proceso de convertir 26 computadoras en el laboratorio de cómputo para estudiantes con nuevas computadoras iMac.

“Estamos trabajando duro para que los niños puedan usar computadoras”, dijo y citó que le hace pruebas a sus alumnos sobre computadoras y tienen sesiones semanales en laboratorios de computadoras.

“Me he asegurado de invertir bien y asegurarme de que la tecnología es parte de la educación de los estudiantes”, dijo Velasco.

Los directores insisten en que incluso cuando las escuelas se están adaptando para la nueva prueba, no se preocuparán por puntajes.

“No estamos enseñando para la prueba. Estamos enseñando para obtener los mejores educandos”, dijo Velasco.

“Me estoy concentrando en el aprendizaje, no en la evaluación”, concordó Rico. “Esta evaluación medirá el aprendizaje [mejor]. No hemos puesto la evaluación antes del aprendizaje”.

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Andra Cernavskis is a student at UC Berkeley's Graduate School of Journalism. She is Canadian by birth but grew up in New Jersey and then San Francisco's Miraloma neighborhood. She has also spent time in Toronto, Buffalo, and Montreal. The Mission is one of her favorite neighborhoods, and she is thrilled to be back reporting in San Francisco.

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