El árbol enfrente del departamento de Francis Baker en la calle Bryant fue una vez un tiradero de basura donde había materiales de construcción, basura y colchones viejos que desaparecieron al llegar un nuevo propietario.

Baker, fotógrafo y escultor, vio el potencial para un intercambio más positivo. “Pensé: la gente ya está compartiendo cosas en este pequeño lugar”, dijo al sentarse en el patio trasero de su casa en un día soleado.

Lo que comenzó como un proyecto arte con su hijo Leo, de siete años de edad, se convirtió en la Biblioteca Gratuita de la Calle Bryant, un servicio de préstamo de libros compuesto de materiales cien por ciento reciclados instalado enfrente del árbol a comienzos de agosto.

He estado interesado en la idea de volver a utilizar, reciclar y encontrar cosas y darles otro propósito”, dijo Baker. “Y tratar de que las cosas no se vayan al tiradero”.

El concepto es sencillo: tome un libre, regale un libro. Baker y su hijo reabastecen la biblioteca cuando la colección disminuye, pero hay otros que también contribuyen. “No cabe duda que no soy el único haciéndolo”, dijo Baker y aclaró que las identidades de quienes dan y toman los libros sigue siendo un misterio para él.

“Despegó inmediatamente”, dijo al tronar los dedos.

El artista cree que el proyecto funciona particularmente bien por la ubicación junto a la parada de autobús de las calles Bryant y 20. A los pasajeros curiosos les atrae la biblioteca, aunque solo sea para mirar y tomarle fotos. Baker espera que más gente comience a contribuir.

“Es muy difícil, sin importar qué edad tenga usted, regalar algo”, dijo Baker. No obstante, la lección que la biblioteca le enseña a su hijo es que compartir con otros le brinda una recompensa inmediata en sí misma. Después de que Leo aprende a leer un libro lo dona a la biblioteca de préstamos.

“Al crear comunidad, la comunidad los acoge y lo fortalece”, dijo Baker. “Siento como si una onza de esfuerzo hiciera una libra de bien”.

También parece ser un antídoto al deterioro urbano. Baker no ha notado más basura alrededor del árbol; tampoco graffiti en el árbol o el proyecto. Cree que hacer algo “estéticamente agradable” en un lugar que una vez estuvo descuidado ha creado una pequeña parte de la calle Bryant en una geografía respetable. “Espero que dure y crezca mucho más que yo”, dijo.

Asimismo, Baker espera que su proyecto cree más un barrio y no “una conglomeración de gente viviendo ahí”.

“Espero que al construir una pequeña comunidad y elevar el espacio que una vez estuvo lleno de basura”, dijo, “el espacio mejore y que eleve la comunidad un poco más alto”.

Los dibujos más arriba documentan las observaciones y los cambios en la biblioteca en un día.