With only 9 days left on their crowdfunding campaign, the Yorba team is strategizing to make it a successful one.

En un audaz experimento, Yorba Foundation, la organización sin fines de lucro con base en la Misión y creador de software ha pedido un apoyo sostenible a través del financiamiento colectivo para Geary, el programa de correo electrónico de código abierto.

Fundado en 2009 por Adam Dingle, exempleado de Google, la organización sin fines de lucro de la calle Capp planea recaudar $100,000 en los próximos nueve días a través de una campaña de financiamiento en la plataforma de Indiegogo. Si el plan funciona, la estrategia de Yorba podría iniciar una tendencia en otras compañías de código abierto en el respaldo de la creación de software gratuito.

“Queremos poder decir: ‘sí, esto funcionó para nosotros y deberían de intentarlo’”, dijo Jim Nelson, director ejecutivo de Yorba. “Es posible que esto sea una forma en que otras compañías recauden dinero y salgan adelante”. Por el momento, Yorba obtiene su respaldo financiero de Dingle.

El software gratuito con código abierto que otros pueden modificar de acuerdo a sus necesidades —también llamado software de código abierto— se enfrenta a un mayor reto en alcanzar sostenibilidad financiera. ¿Cómo se les puede pagar a los creadores si el software que crean es gratuito, disponible para que se copie y se distribuya a alto volumen sin cargo alguno? Algunos creadores se preguntan si podrán confiar en los donativos de sus usuarios o de algún benefactor para poder continuar.

El mundo del código abierto no visto el éxito de proyectos a través del financiamiento colectivo, dijo Nelson, y la mayor parte de las campañas que han visto han tenido como objetivo la construcción de un producto completamente nuevo, como el software de edición de audio, foto o video. Otras campañas se han hecho para traducir programas existentes de código abierto a sistemas operativos de Macintosh o Windows.

Yorba ha sido pionero en el uso de financiamiento colectivo para hacer uso de una aplicación existente y desarrollar una nueva y mejorada versión, dijo Nelson.

“Nos preguntamos si podemos hacer esto”, agregó.

El encontrar modelos nuevos de financiamiento para software de código abierto —específicamente un “software de Kickstarter”— tienen una alta prioridad para Dingle. Una de las razones por las que los sitios de financiamiento con base en software no han funcionado es que los donantes tienden a gravitar hacia proyectos artísticos que son más “chéveres” y que crean más ruido entre los donantes que el ruido que crea el software, el cual a menudo es sólo de emoción para aquellos en la industria tecnológica. Otra razón, precisó Dingle, es que los sitios con base en software a menudo no usan límites de tiempo ni financiamiento con metas de todo o nada, y la falta de una fecha límite puede reducir el entusiasmo y hacer que los proyectos se estanquen.

Yorba ha impuesto un límite de tiempo para alcanzar su objetivo de todo o nada de $100,000. Por política, Indiegogo se niega a dar comentarios sobre las campañas pendientes de recaudación colectiva, declaró un vocero.

El dinero que Yorba recauda estará destinado a Geary, un programa de correo electrónico con una característica de búsqueda desde que se comienza a escribir y la capacidad de conectar varias cuentas de correo electrónico al mismo tiempo. La creación de dichas características necesita el trabajo de tres ingenieros de tiempo completo.

“Para poder desarrollarlo, necesitamos seguir trabajando”, dijo Nelson.

Los fondos se dividirán entre los tres ingenieros, que trabajan por menos que el salario del mercado para lograr su pasión. “No le estamos pagando a nuestros ingenieros los mejores salarios”, dijo Nelson. “Es mucho menos que en Twitter o Google”.

Mientras que otras campañas de financiamiento colectivo para software se ha pedido menos dinero, algunas de dichas compañías terminarán por obtener una ganancia cuando comiencen a cobrar por su software. Geary, por otro lado, no estará atado a dicho servicio de suscripción.

El equipo de Yorba no cobra ningún cargo por su más conocido programa de software, Shotwell, un administrador de fotografías que se ha convertido en el programa por excelencia de computadoras con sistemas operativos con base en Linux. Nelson calcula que hay 30 millones de usuarios de Linux, y de ellos, entre uno a dos millones de usuarios del software de Yorba.

“Nos damos cuenta que no estamos en riesgo”, dijo Nelson en una entrevista telefónica. “Tenemos un registro de rastreo”. Hasta el momento, la campaña de Yorba no ha alcanzado su meta de financiamiento, una posibilidad es invitar a una corporación para que compre a la organización sin fines de lucro, aunque la estrategia podría significar dar por vencida la independencia del equipo. Una corporación tendría sus propios intereses, reconoció Nelson, y podría exigir que el equipo de Yorba abandone su software de correo electrónico detrás y trabaje en otro programa.

“Las corporaciones nos alejarán de nuestra misión principal, la cual es brindarle a los usuarios un excelente software, y que los usuarios lo respalden”, dijo Nelson. Depender de financiamiento colectivo elimina la necesidad de un benefactor o una compañía con mucho dinero.

Indiegogo enlista menos que 15 campañas descritas como software para computadoras de código abierto bajo la categoría de tecnología. Un vistazo muestra que menos de cinco han tenido éxito —sin incluir las campañas de libros de código abierto o las que se diseñan para que alguien aprenda código para crear programas de código abierto.

“¿Por qué no darle la vuelta? ¿Por qué no intentarlo?”, preguntó Nelson. “Ha sido una gran experiencia de aprendizaje tan solo ver cómo esto funciona”.

Christy Khoshaba

An enthusiast for all things culture, Christy looks for journalistic inspiration in ethnic art galleries and in graffitied alleyways. When she’s not people watching at the BART stations, she’s deciphering...

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