Un grupo de comerciantes del barrio teme que el boom de restaurantes en la Misión que transformó a la calle Valencia en los últimos años siga expandiéndose al este en la calle 24 y saque a negocios establecidos, muchos de los cuales son propiedad de latinos.
Los miembros de la Asociación de Vecinos y Comerciantes de la Calle 24 están analizado un rango de opciones para conservar la cultura actual del barrio. Entre las posibilidades bajo consideración es establecer un distrito cultural e imponer un moratorio en nuevos restaurantes.
“Hablar de la conservación de la cultura latina, algunas veces es una mala palabra”, dijo Erick Arguello, presidente del grupo de comerciantes. “La gente lo ve a uno como si ya fuera de salida”.
Hablar de un moratorio sobre restaurantes para poder alentar el aburguesamiento no es algo nuevo para la Misión. El otoño pasado, la Asociación de Comerciantes del Corredor de la calle Valencia propuso un moratorio para restaurantes en la calle Valencia. El periódico San Francisco Chronicle informó que al menos 16 nuevos restaurantes abrieron ahí el año pasado, y de acuerdo con el supervisor David Campos, el moratorio todavía está en consideración.
Los grupos de la comunidad en otras partes de la ciudad, como Japantown y SoMa, el distrito de piel, también están trabajando en conservar las identidades de la comunidad al ejercer restricciones de zonificación.
En la reunión del jueves pasado del grupo de la calle 24, los miembros de la comunidad propusieron la expansión de cualquier moratorio para incluir prohibiciones y límites en la venta de alcohol en tiendas de abarrotes. Campos, quien dirigió la reunión, declaró que el moratorio de restaurantes se podría diseñar para que venza en un año o que podría hacerse para que sea permanente.
Brooke Oliver, abogada y residente local, cree que si entra en vigor el moratorio de la calle Valencia, la calle 24 podría percibir un influjo de nuevos negocios.
“Una de las más grandes preocupaciones que tenemos es la calle Valencia”, dijo. “Si hay un moratorio en restaurantes ahí, será como un tubo de pasta de dientes lleno de especulación sobre la calle 24”. Incluso sin la restricción, algunos negocios que hace poco han abierto en la calle 24 se reubicaron de la calle Valencia o la evitaron por las altas rentas. El deli Wise Son’s abrió en las calles 24 y Shotwell el año pasado en lugar de en la calle Valencia debido a las rentas, según le dijo el propietario a SF Weekly.
Pig and Pie, el cual abrió el año pasado, dejó intacto un letrero icónico del negocio anterior, Discolandia, a petición de la asociación de comerciantes y residentes que desean conservar el ambiente del área.
Algunos comerciantes locales se preocupan de que el moratorio haga más daño que bien. Yaron Milgrom, el propietario de los restaurantes Local Mission Eatery y Local’s Corner, declaró que se opondría a la política con restricciones absolutas.
“No creo que debamos mantener el mismo negocio a cualquier costo”, dijo. “Si el taller mecánico estuviera vacante y nadie más va a venir, es mejor si hacen que funcione”. Milgrom planea abrir un mercado en la calle 24.
Aparte del moratorio, otras opciones para la calle 24 incluyen pedir una audiencia a la Comisión de Urbanismo para nuevos restaurantes propuestos, lo que limita el número de restaurantes permitidos en espacios previamente ocupados para otros usos y no ejercer nuevas regulaciones de zonificación.
“Hay pros y contras”, para cada opción, dijo Campos. Con el futuro del barrio de la calle 24 lejos de establecerse, se espera que los propietarios de negocios y los residentes continúen el debate en los próximos meses.

