En una reunión duradera, un total de siete supervisores votó a favor de la destitución del Sheriff Ross Mirkarimi quien estaba suspendido. Se necesitaban nueve votos para expulsarlo de la oficina de orden público más alta en San Francisco.

La junta votó después de escuchar casi diez horas de comentarios públicos y testimonios la noche pasada de martes en el Ayutamiento, habiendo puesto un final a la larga saga que dividió a la ciudad.

Aunque muchos supervisores lamentaron la conducta de Mirkarimi, los cuatro supervisores que emitieron los votos cruciales —David Campos, Jane Kim, John Ávalos y Christina Olague— concluyeron que las acciones de Mirkarimi no cumplen con la definición de mala conducta oficial.

Campos habló sobre la gravedad de la violencia intrafamiliar pero agregó que a fin de cuentas la junta debería decidir conforme a derecho y las pruebas admitidas y no conforme “a lo que sale en los periódicos”.

“Si hay una mala conducta que no encaja con la mala conducta oficial, hay un proceso de referéndum”, dijo.

El supervisor del distrito 8, Scott Wiener, entre los siete que votaron a favor de la destitución de Mirkarimi, declaró que es responsabilidad de la junta actuar —y no sólo hablar— bajo la política de “cero tolerancia”.

“La redención no significa que uno no experimente la pérdida como consecuencia”, dijo. “Se puede tener redención… no significa que no pueda seguir en su puesto público”.

Mirkarimi desencadenó titulares sensacionalistas y diez meses de un debate agrio después de haber agarrado y moreteado el brazo de su esposa Eliana López durante un argumento sucedido la víspera de año nuevo, a menos de diez días de haber juramentado como sheriff. El incidente salió a la luz después de que la vecina Ivory Madison hizo un video en el que López salía llorando y señalando el moretón. Más tarde, Madison se puso en contacto con la policía, quienes confiscaron el video.

El alcalde Ed Lee suspendió a Mirkarimi sin goce de sueldo al aclarar que la declaración de culpabilidad lo hacía no apto para el puesto. Mirkarimi y sus partidarios, incluyendo a López, afirmaron que el intento de destitución fue parte de una “cacería de brujas”, y dijeron que las acciones de Lee eran “sin precedente” dada la naturaleza del delito y el hecho de que sucedió antes de que Mirkarimi fuera juramentado.

El destino de Mirkarimi quedó en manos de la Junta de los Supervisores después de que la Comisión de Ética de la ciudad lo encontró culpable de mala conducta oficial en agosto. El mismo Mirkarimi fue supervisor del Distrito 5 durante siete años antes de haber sido elegido sheriff, lo que agregó otro elemento de disputa en el voto.

El voto fue precedido por un mitín a medio día en los escalones del Ayuntamiento. Alrededor de 150 partidarios de Mirkarimi con consignas de “Ross is Boss” y “We Love Ross” con oradores desde exdelincuentes al arzobispo Franzo King y el exalcalde Art Agnos, que se dirigieron al público.

Mirkarimi, López y su hijo Theo llegaron al mitín después de haber visitado una parcela local de calabazas. La pareja sonreía mientras se abrazaban e interactuaban con los partidarios antes de haberse dirigido brevemente al público.

“Esto es una buena bienvenida después de diez meses de lo que ha sido una tortura maravillosa”, dijo Mirkarimi y agregó que el voto que lo eliminaría del puesto sería “un golpe constitucional”.

Brenda Barros, quien trabajó en la campaña de Mirkarimi, asistió al mitín y a la votación posterior para expresar su apoyo.

“Las razones por las que creí que sería un gran sheriff todavía son válidas”, dijo. “No creo que nadie deba tener su estilo de vida eliminado por siempre porque cometieron un error”.

La artista visual de la Misión con opiniones políticas Debra Walker trabajó de cerca con Mirkarimi en la regulación del canabis médico durante el periodo de ocho años en el Comité Central del Condado Democrático.

“He apoyado a Ross en todas sus elecciones”, dijo Walker en una entrevista adentro del Ayuntamiento. “Esto ha sido exagerado y los hechos han sido completamente distorsionados”.

A pesar de la presencia de un gran número de partidarios de Mirkarimi, no todos los que asistieron estuvieron a favor.

“Que un sheriff sea condenado con una acusación de violencia intrafamiliar para vigilar el mismo programa al que se espera que asista durante tres cuartos de su cargo es algo que está lejos de ser progresista”, dijo Nicole Baran, profesora en la Universidad de Stanford, directora ejecutiva y fundadora del Centro para Concientización de Abuso en Relaciones.

En el interior de la cámara de la Junta de Supervisores, la fiscal adjunta Sherri Kaiser declaró que las acciones privadas de un funcionario del orden público elegido se reflejan en su puesto. “La violencia intrafamiliar es una epidemia en esta ciudad”, dijo.

El abogado de Mirkarimi, David Waggoner, declaró que “Ross Mirkarimi hizo campaña con el poder de la redención… el castigo no corresponde al delito”.