La juventud inmigrante que obtendrá un aplazamiento de ser deportados bajo el programa de Acción Diferida para la Llegada de Menores (DACA, por sus siglas en inglés) puede enfrentar un problema grave: la falta de acceso al seguro asequible de salud.

Al expandir Medicaid y los intercambios estatales que ofrecen cobertura asequible, la Ley de Cuidado Asequible, mejor conocida como Obamacare, tiene como objetivo hacer que el seguro sea obligatorio para todos los ciudadanos de los Estados Unidos así como residentes permanentes. Aunque el gobierno asegura que están “presentes legalmente”, los participantes de Acción Diferida estarán restringidos de dichos beneficios y subsidios.

Tan sólo en San Francisco, el Instituto de Política de Migración calculó que por lo menos 4,500 jóvenes son elegibles para DACA, el cual anunció la administración de Obama el 15 de junio. Los candidatos para el programa son personas menores de 30 años de edad que llegaron a los Estados Unidos antes de los 16 años de edad. Deben ser estudiantes, tener un diploma de preparatoria o GED o haber servido en el ejército.

Doreena P. Wong es la directora de proyectos en Health Access Project en el Centro Legal para Estadounidenses del Pacífico Asiático, miembro del Centro Asiático-estadounidense para el Progreso de la Justicia. Wong está decepcionada de que los jóvenes inmigrantes no podrán tomar ventaja de lo que ella dijo ser “la reforma más significativa en nuestro sistema de servicio de cuidado a la salud ya que Medicare se estableció en 1965”.

“Hubo un reconocimiento de que muchos jóvenes no podrán costear el seguro y no tendrán acceso al seguro médico”, precisó Wong en un correo electrónico. Para combatir esto, la Ley de Cuidado Asequible ha hecho posible para los estadounidenses mejores de 26 años que permanezcan bajo el seguro de sus padres; no obstante, dicho beneficio de la revisión del cuidado médico también se negará a los que participen en DACA. “Esto es bastante trágico e innecesario”, dijo Wong.

La falta de acceso al cuidado médico puede ser una barrera adicional en la integración de inmigrantes jóvenes. “Contribuyen a la economía y al desarrollo de nuestro país, y no son reconocidos por el trabajo que hacen”, dijo Laura Melgarejo, organizadora de la comunidad para PODER (organización Gente Organizada para Exigir Derechos Económicos y Medio Ambientales, por sus siglas en inglés) con base en la Misión.

“Sólo nos demuestra que nuestros políticos no entienden a nuestra comunidad… los políticos no están haciendo lo apropiado para la comunidad que es la más vulnerable”, dijo.

Melgarejo cree que la falta de acceso a cobertura causará un problema más grande de salubridad dentro de la comunidad latina. “Si prevenimos algo ahora, invertiremos en el futuro”, dijo. El seguro haría que las visitas de rutina prevengan la enfermedad que a la larga sería más asequible, algo imperativo a la futura prosperidad de la comunidad.

A pesar de las restricciones hechas a Obamacare, la juventud inmigrante no asegurada en San Francisco seguirá teniendo acceso a servicios asequibles a través del programa municipal Healthy San Francisco. Los residentes son elegibles si perciben un ingreso a o por debajo del nivel de pobreza federal: $54,480 para una persona y $111,720 para una familia de cuatro. Está disponible para todos los residentes del condado a pesar de su estatus inmigratorio.

Hilary Rosen, asistente legislativa de David Campos, supervisor de Distrito 9, dijo que las limitaciones del cuidado médico son “una tragedia”, pero señaló el valor de Healthy San Francisco como alternativa. “Me siento muy agradecida de que tengamos un sistema de cuidado médico universal aquí en San Francisco que no trate a inmigrantes como ciudadanos de segunda clase”, dijo.

Mientras que Healthy San Francisco es un recurso excelente para el cuidado básico no ocupa el lugar del seguro. El programa no cubre personas inscritas cuando están fuera de los límites de la ciudad, y no se extiende a cuidado especializado ni de hospital ni cubre cuidado dental ni de visión.

Healthy San Francisco “es un gran programa, pero tiene sus limitaciones”, dijo John Gressman, cofundador de Healthy San Francisco y actual presidente y director del Consorcio de Clínicas Comunitarias de San Francisco, una organización sin fines de lucro que representa diez clínicas en áreas marginadas de la ciudad, tres de las cuales están en la Misión e implementan Healthy San Francisco.

“El alcance de beneficios pueden no ser tan extenso como el seguro, pero al menos es mejor que tratar de descubrirlo por sí mismo”, dijo Gressman. “En el mejor de los mundos, la Ley de Cuidado Asequible cubriría a toda la gente, sin importar el estatus inmigratorio. Si una persona se enferma, entonces se enferma; ¿por qué tener que enfrentar costos tremendos?”