Un proyecto de ley que le permitirá a los pequeños productores de comida vender productos que hacen en las cocinas de su casa ha obtenido una respuesta tepid* de aquéllos que seguramente se beneficiarían de la medida.
El gobernador Jerry Brown firmó el gran anticipado proyecto de ley AB1616 el 21 de septiembre. El proyecto de ley apunta a un gran cambio en las leyes que regulan las industrias llamadas comida “artesanal” en el estado. El proyecto de ley le permitirá a los productores artesanales de comida vender productos que hacen en el hogar, en lugar de obligarlos a rentar una cocina comercial.
No obstante, la ley no ha entusiasmado a algunos pequeños productores en el Distrito de la Misión.
“No creo que sea una práctica sostenible el tener un negocio de comida que uno opere desde el hogar”, dijo Emmy Moore, de Emmy’s Pickles and Jams.
En una soleada tarde de jueves, se puede encontrar a Moore en el Mercado Comunitario de la Misión con una mesa llena de conservas de verduras en salmuera y conservas de fruta. Moore comenzó su negocio hace dos años, al hacer sus productos en su casa y venderlos en el Mercado Clandestino de San Francisco.
Cuando el Departamento de Salubridad de San Francisco cerró el mercado por posibles problemas de seguridad alimenticia, Moore decidió crecer. Moore comenzó a trabajar en una cocina comercial en la Misión y después se mudó a un espacio más grande en Emeryville.
“A la larga, fue bueno tener el apoyo de convertirme en profesional. No creo que me hubiera expandido tanto. Pude producir mucho más y trabajar a lado de otros negocios”.
En dos años, Emmy’s Pickles and Jams pasó de la venta al por menor en seis locales a 30, y calcula que su negocio actualmente gana alrededor de $45,000 al año. Moore dijo que en general está feliz de que la Ley de Comida Hecha en Casa se haya aprobado, pero advierte que le podría dar a los productores que acaban de comenzar “un falso sentido de habilidad”.
AB1616 le permitirá a los californianos vender “productos que no son potencialmente peligrosos” que ellos mismos produzcan en casa. Dichos alimentos incluyen pan, mermeladas y conservas, granola, mezclas de nueces y cafés —alimentos que no contengan carne o lácteos, o que posiblemente puedan producir alguna bacteria peligrosa como botulismo. La ley limita la ganancia que estos negocios pueden obtener a $35,000 este año. El límite aumentará a $50,000 en 2015, significativamente más alto que en otros estados. Las leyes de comidas artesanales en Michigan y Washington limitan la ganancia a $15,000 al año, y en Colorado se limitan las ventas a $10,000. Aún así, los productores locales concuerdan con que mientras que AB1616 sea un buen comienzo, no es un medio para un fin.
“Si la firman, estaré muy feliz pero no quiero que la gente piense que así es”, dijo Adriana Lahl antes de que se firmara el proyecto de ley. “Eventualmente van a tener que rentar un lugar”.
Lahl dirige Sal de Vida Gourmet, un nicho de negocio que se especializa en sal, mezclas de arroz y mermeladas de condimentos. Lahl comenzó su negocio en 2010. Al principio cocinaba en casa y vendía sus productos en eventos de la escuela de su hija. No obstante, pronto comenzó a trabajar en la cocina comercial del Distrito de la Misión de la incubadora alimenticia La Cocina.
“Si realmente quiere un negocio”, dijo Lahl, “hay que cultivarlo”.
Ahora los productos de Sal de Vida se venden en el mercado de agricultores del Ferry Building, en festivales de comida callejera y de vez en cuando en el mercado artesanal William-Sonoma. Este año, Lahl espera aportar más de $12,000 del negocio.
Lahl exhorta a los pequeños productores que se aprovechen del nuevo proyecto de ley, pero que también vean más allá. “No intente ahorrar centavos al quedarse en casa”, dijo. “Invito a la gente a que piense en grande y no sienta miedo de invertir. No tengan miedo de pasar al siguiente nivel”.
En general, la Ley de California de Comida Hecha en Casa es una victoria para cualquiera en la mesa de comida local. En todo caso, le dará a los productores que acaban de comenzar una forma de vender sus productos legalmente. No obstante, en el Distrito de la Misión, incluso los pequeños productores opinan que “hay que crecer, o irse a casa”.

