Las ventanas quedaron destrozadas en el gimnasio Live Fit en la cuadra 600 de la calle Valencia el pasado viernes por la noche. Foto por Mateo Hoke.

El pasado viernes por la noche, un grupo de alrededor de 75 manifestantes se reunió en el Parque Dolores para haberse dirigido al este sobre la calle 18 hacia las calles 16 y Misión en reacción a un incidente sucedido el jueves pasado en el que un investigador policial encubierto le disparó y lesionó a un muchacho de 22 años de edad bajo libertad probatoria.

El tiroteo sucedió en la calle 14 cerca de Natoma cuando el agente encubierto perseguía al sospechoso y le disparó dos tiros después que el fugitivo sacó un arma de fuego semiautomática Tec-9, de acuerdo con informes de la policía.

El mensaje de la protesta del viernes por la noche era antipolicial; no obstante, además de haberle aventado una botella a los agentes y haber destruido una ventana de la estación de la Misión, los manifestantes dañaron algunos de los negocios del barrio, entre ellos Farina, el gimnasio Live Fit, Wells Fargo y el US Bank.

No es algo nuevo para los negocios de la Misión el haber sido afectados por la violencia relacionada con la manifestación. El pasado 30 de abril, un día después de las manifestaciones del movimiento Occupy del Día del Trabajador, los manifestantes destrozaron más de 30 negocios y restaurantes en el barrio.

El gimnasio Live Fit, sobre la calle Valencia entre las calles 17 y 18, incurrió un cálculo de $2,500 en daños cuando un manifestante destruyó seis de las ventanas el viernes pasado. Parte del vidrio salió volando al interior del gimnasio, el cual todavía estaba abierto al momento del incidente.

El propietario Patrick O’Brien ha tenido el negocio con sus papás en la calle Valencia durante los últimos 15 años, y no entiende por qué Live Fit, el cual ha estado abierto durante cinco años, fue un blanco del vandalismo. Asimismo, los manifestantes causaron alrededor de $2,000 en daños durante una protesta previa a la del Día del Trabajador. O’Brien cree que, además del impacto monetario directo, dichos acontecimientos amedrentan a los clientes.

Live Fit también ofrece servicios de quiropráctica, acupuntura y terapia de masaje. “No somos un corporativo en absoluto… Mucha gente nos ve como un centro de salud”, dijo O’Brien.

“El destrozo [de Live Fit], dado en especial que es un negocio familiar, no tiene sentido”. O’Brien concluyó que simplemente el estar tan cerca de la estación de la policía hace que el gimnasio sea un blanco.

El restaurante Farina en la calle 18 también se vio afectado por ambas protestas. El restaurante abrió en 2007 y ahora tiene una segunda ubicación, una pizzería, en la esquina de las calles 18 y Valencia.

El gerente Lorenzo Lecce declaró que los manifestantes del viernes por la noche aventaron una silla, una mesa y pintaron el escaparate mientras que los clientes cenaban adentro del restaurante. El incidente tuvo un costo de alrededor de $5,000 en cargos de limpieza por la noche. Lecce declaró que la limpieza de las protestas de abril costaron el doble de esa cantidad.

“Estoy aquí porque administro un negocio… no puedo estar de acuerdo con gente que viene y se manifiesta en contra de nosotros. Quiero estar del lado de los negocios”, dijo. “La verdad es que no creo que me merezco algo así”.

Phillip Lesser, vicepresidente de asuntos gubernamentales para la Asociación de Comerciantes de la Misión, dijo: “El resultado es que un pequeño grupo de gente usa esto como licencia para destruir propiedad privada y además desfigurar la estación de la policía. No hay nada positivo en eso”.

El Supervisor del Distrito 9, David Campos, concordó y expresó un sentimiento parecido al de la comunidad que los manifestantes son gente externa al barrio —aunque eso es difícil de verificar, dado el carácter evasivo.

“Sospechamos que la mayor parte de la gente que participó en el vandalismo no vive en el barrio, que vienen de diferentes partes del Área de la Bahía”, dijo Campos. “Queremos enviar un mensaje claro de que no lo toleraremos, y tomaremos todos los pasos necesarios para impedirlo”.

Una forma en la que Campos espera hacer esto es trabajar con el Supervisor Scott Wiener y el Capitán Robert Moser del Departamento de Policía de San Francisco para asegurarse que los negocios tienen recursos necesarios en caso de que esto suceda de nuevo, aunque todavía falta por verse cuáles serán dichas precauciones.

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