La construcción de un complejo de departamentos de siete pisos en el sitio de lo que solía ser una gasolinera, se ha retrasado más de un año y no está claro cuando comenzará la construcción.

El complejo, con un costo calculado de $15 millones de dólares, se erigirá en la esquina de las calles 16 y South Van Ness. No obstante, se encuentra detenido debido a retrasos relacionados con la limpieza de basura y tanques subterráneos de combustible dijo Corey Tigue, urbanista con el Departamento de Urbanismo de San Francisco.

“No cabe duda de que hay muchas aprobaciones que todavía deben revisarse ya que todavía están en el proceso de limpieza”, explicó.

Jeanie Poling, una urbanista medioambiental del Departamento de Urbanismo responsable de revisar el proyecto, confirmó que no se han aprobado ni la revisión medioambiental ni la revisión de derecho.

Según Poling, la revisión medioambiental ha estado detenida desde junio de 2011 y permanecerá así hasta que se termine la limpieza y el sitio esté listo para volver a ser evaluado.

El informe del 9 de julio de la Revisión Medioambiental de Acción Correctiva dirigido a JCN Developers, la compañía de San Francisco que está construyendo el complejo, establece que se descubrieron cuatro tanques de almacenamiento subterráneo —previamente desconocidos—a lo largo de la calle Adair, un callejón ubicado justo detrás del sitio durante la excavación.

En febrero, se informó que había olor a gas en los alrededores del sitio de construcción. Como resultado, la obra de construcción se detuvo. Desde entonces, se tomaron y analizaron tres pruebas de aire en el sitio y dos generales.

Lo que se encontró determinó que el olor en el sitio no era provocados por contaminantes peligrosos que a menudo se encuentran en sitios subterráneos de construcción, y que las concentraciones químicas encontradas en las muestras que se recabaron en el sitio estaban por debajo de los límites de exposición humana en un periodo de ocho horas.

El suelo contaminado dentro del límite de la propiedad fue eliminado y no se necesitó una excavación adicional a dicho momento para la remediación medioambiental.

Marc Salomon, quien vive cerca del sitio de construcción, declaró que no sabe qué pasa con la construcción porque todavía falta ver un calendario o señales de la obra. Salomon es uno de los varios vecinos y grupos vecinales que se oponen a la construcción del condominio por su posible impacto. Cuando se termine, el inmueble tendrá 81 unidades de vivienda, 2.529 pies cuadrados de espacio de venta al minoreo y un nivel subterráneo con 44 espacios para estacionar.

Con la construcción detenida hasta que las revisiones medioambientales y de derecho se completen, no parece ser que el trabajo se termine en un año, declaró Tigue.

“No sabemos cuándo estaremos en camino a terminar el proyecto”, dijo.

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