Si ha pasado caminando por las calles 18 y Misión, sin duda ha visto el edificio vacío, tapado con tablas que a menudo está lleno de graffiti que tiene un letrero de 99¢ y el cual es la única prueba de lo que solía estar ahí.

Sin embargo, en los próximos meses el espacio se deshará de su estatus de deterioro urbano y volverá a la vida como una tienda de víveres y abarrotes.

Ricardo Hernández, quien es propietario de una cadena local de abarrotes llamada El Chico Produce, ha estado esperando poder ampliar su negocio. Así que cuando la tienda de 99¢ cerró —debido a la alta renta, según explicaron negocios del área— y el edificio vacante se puso en el mercado en mayo 2010, Hernández aprovechó la oportunidad y lo compro dos meses después.

“He querido abrir una nueva tienda desde hace un rato y este es un lugar con mucha gente. Un buen lugar para hacer negocio”, dijo Hernández del edificio, el cual está enfrente del supermercado Duc Loi.

Las paredes por dentro están llenas de graffiti.

Actualmente, Hernández es propietario de cuatro ubicaciones de El Chico Produce en San Francisco, con todo y una tienda aquí en la Misión, en la calle 24 cerca de Alabama. Todas las tiendas venden producto alimenticio alimentario fresco, carnes y abarrotes de Latinoamérica.

En cuanto al tiempo del nuevo proyecto, “los contratistas me dijeron que terminaremos en seis meses, pero no estoy seguro”, dijo Hernández. “Normalmente se toman mucho más de lo que prometen”.

El Departamento de Urbanismo le pidió a Hernández que presentara un permiso de edificación en lugar de una propuesta de proyecto ya que el espacio estaba zonificado como para venta al minoreo.

Debido a los 7000 pies cuadrados del espacio que ha estado vacante desde hace años, su lista de cosas por hacer hasta la inauguración es bastante larga. Los dos pisos necesitan ser renovados en su totalidad. Las paredes del interior, que están llenas de graffiti, también necesitan trabajo. Afuera, además del graffiti que cubre las ventanas y paredes, todavía cuelga el viejo letrero de la tienda de 99¢ que solía estar ahí.

“Es feo. Si lo hacemos bonito mejorará mucho el barrio”, dijo Hernández.

Los propietarios de negocios cercanos estuvieron de acuerdo: un edificio que se deja vacío durante meses no es bueno para el negocio.

No obstante, abrir una tienda de producto alimentario enfrente de la calle donde hay un supermercado local podría parecer una movida arriesgada. Hernández no lo ve de esa forma. “Creo que la competencia será buena y que hay suficiente gente alrededor para que a todos nos vaya bien”, dijo.

Amanda Ngo, la propietaria del supermercado Duc Loi, está contenta de que alguien ocupe el edificio vacante.

“No estoy preocupada de que el nuevo lugar se lleve mi negocio. Estoy feliz de que se muden”, dijo ella. “Atraerá más gente al área y aumentar el valor de mi edificio. Ellos harán su negocio y yo el mío”.

Eso todavía falta por verse.

“No me voy a apresurar a ir a comprar productos alimentarios pronto. Ya hay muchos mercados”, dijo Katy Lawson, propietaria de la compañía de cerrajería ABC, que también está cerca del área.

“Pero será mucho mejor de lo que hay ahora”.

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