Poco después de que los negocios de la calle Valencia quedaron destruidos a causa de vandalismo durante una protesta sucedida la primavera pasada, los donativos comenzaron a circular para ayudar con la reconstrucción. No obstante, hasta la fecha no se ha pedido la mayor parte del dinero.

El 30 de abril, en lo que fue una reunión pacífica en el Parque Dolores antes de la manifestación del día del trabajador se tornó violenta cuando un pequeño grupo de manifestantes comenzaron a romper ventanas de los autos y negocios. La estación de policía de la Misión sufrió las consecuencias de bombas de pintura.

Dos meses después, sólo dos negocios reclamaron su parte de los dos fondos establecidos: uno tenía un total de $10,000 proveniente de 204 generosos donantes; y el otro $25,000 proveniente de Wells Fargo.

Los propietarios de negocios dieron varias razones por no haber reclamado su parte del dinero, con todo y sólo haber querido encargarse de otras cosas y suponer que otros negocios se lo merecían más.

El primer fondo, establecido por una persona de nombre Ben Blumenfeld, había distribuido el dinero a tres negocios —ArtZone, Weston Wear y Property Management Systems— dos de los cuales solicitaron el dinero por sí mismos. Blumenfeld todavía tiene alrededor de $3,000 que distribuir, declaró en un correo electrónico.

“Básicamente, la mayor parte de los negocios o no necesitaban/querían el dinero o no nos dieron la información básica”, escribió.

La “información básica” incluía un cálculo de daños y una copia de la cuenta por reparación.

En cuanto al donativo de $25,000 de Wells Fargo, ningún negocio lo ha solicitado hasta el momento, según Michelle L. Horneff-Cohen, quien está a cargo de repartir los fondos.

Al lo menos12 negocios a lo largo de la calle Valencia, la calle 18 y Misión —incluyendo el restaurante Farina, Tartine Bakery, Weston Wear y Brick and Mortar— padecieron daños como resultado de la protesta. Algunos tenían ventanas y muebles rotos.

Horneff-Cohen trabaja en Property Management Systems, uno de los negocios que padeció la mayor parte del daño valuado en casi $12,000 dólares, declaró. Horneff-Cohen decidió encargarse de repartir los fondos después de la reunión de la Asociación de Comerciantes del Corredor Valencia, en donde se anunció el donativo.

En la misma reunión, miembros del Comité de Derechos de Vivienda, un grupo no afiliado con la asociación, desmotivó a los comerciantes de que aceptaran el donativo, dijo Horneff-Cohen.

Argumentaron que Wells Fargo es una empresa grande que provocó la crisis de ejecución hipotecaria en San Francisco. Asimismo, acordaron en cómo dividir el dinero de manera justa.

Los negocios que lo soliciten, recibirán una parte proporcional a los daños. Horneff-Cohen declaró que el seguro, con todo y las primas y deducibles no serán un factor, pero los negocios deberán entregar una solicitud que incluya recibos de daños.

Aunque se había enviado un correo electrónico a la lista de los comerciantes y se anunció el proceso en la última reunión, nadie lo había solicitado todavía, dijo Horneff-Cohen.

Cat Mayfield y Katelyn Sullivan, gerentes de la boutique Therapy, declararon que los propietarios decidieron no solicitar los fondos porque su seguro cubrió los arreglos; insistieron en que se destinara a las tiendas que más lo necesitaban, incluyendo las tiendas más pequeñas y que llevan mucho tiempo en el barrio.

Además, dijo Sullivan, “cuando sucedió, fue una experiencia traumática para todos nosotros. Sólo queremos superarlo”.

Eric Koehler, gerente de la galería ArtZone 461 cerca de la esquina de la calle Valencia y 16, también ha dejado el incidente en el pasado.

La galería sufrió tres ventanas destruidas y una puerta rota, dijo Koehler. El deducible era de $2,500 y eso fue exactamente lo que la compañía recibió del fondo de Blumenfeld. En cuanto al nuevo donativo de Wells Fargo, “no voy a tomar más de lo que me corresponde”, dijo entre risas.

Marc Josef, quien es propietario de la tienda de ropa Tradesmen, declaró que al momento en que Blumenfeld le ofreció los donativos estaba muy vulnerable como para volver a hablar de la situación y dar los documentos necesarios para los más de $2,000 en daños.

No estaba enterado del subsidio de Wells Fargo, pero dijo que si todavía había fondos disponibles y no tenía que lidiar con la dificultad del seguro, entonces estaría contento de presentar una solicitud. “Estoy agradecido”, dijo del donativo.

Koehler declaró que no entiende por qué otros no han solicitado el reembolso. “No tiene sentido. Hay suficientes otros comerciantes afectados por la violencia”.

No obstante, aquéllos que dijeron no necesitar el dinero tenían otras ideas de cómo se podría usar si nadie lo reclama. “Tal vez se pueda invertir en la calle, para mejorar la comunidad”, dijo Mayfield. “O a potras caridades en el barrio”.

Difundirlo no ha sido fácil, dijo Horneff-Cohen. “No tenemos tiempo de ir puerta en puerta a todos los negocios afectados”.

Horneff-Cohen aceptará solicitudes hasta el 31 de julio. Hasta entonces, tratará de difundirlo por otros medios como el correo electrónico.

Un negocio no podría recuperar más de lo que cuestan los daños, dijo Horneff-Cohen. Si el fondo no se usa, la asociación de comerciantes necesitará determinar qué hacer con el dinero.