El Cine Latino, uno de los cines más viejos de la Misión, ya no tendrá matinés, pero si todo sale de acuerdo a los planes del propietario del edificio, pronto se convertirá en un restaurante y gimnasio.

La propietaria, Vera Cort, declaró que el proyecto encaja con su ética familiar.

“Simplemente compramos, lo arreglamos y luego nos lo quedamos”, dijo.

Además del gimnasio, Cort declaró que el proyecto de aproximadamente $1 millón de dólares incluirá una sucursal de Busboys and Poets, lo que describe como “un restaurante, una librería, un mercado de trueque y un lugar de reunión en el que la gente puede hablar de temas como la justicia social y la paz”. La compañía con base en Washington D.C., ha tenido los ojos en el Distrito de la Misión desde por lo menos el 2010, según Grub Street SF y en 2011, platicaron con la librería Modern Times de la Misión.

Si las otras ubicaciones de la compañía son cualquier tipo de indicador, los residentes de la Misión podrán esperar comida confort así como un bar, un micrófono abierto y noches de spoken word. El famoso local tendrá “una serie de debate abierto” llamado A.C.T.O.R. (una conversación sobre raza, por sus siglas en inglés).

En cuanto al gimnasio, Charles Hemminger, el arquitecto del proyecto, declaró que llenará un vacío.

“No hay instalaciones de ejercicio para la salud en un gran radio en esta área”, dijo y agregó que la compañía que se mudará es conocida por ofrecer membrecías a un muy bajo costo mensual.

Cort declaró que ha solidificado el trato con un gimnasio en Florida pero no quiere dar a conocer el nombre de la compañía con tanto tiempo de anticipación.

Todavía es demasiado temprano para que Cort sepa cuándo el edificio estará abierto para el negocio, en parte porque depende del tipo de construcción que los inquilinos del negocio decidan aprovechar.

El Cine Latino ha estado vacante desde hace más de 20 años. Cuando Cort lo compró, dijo Hemminger, estaba tan decrépito que tuvo que construir “un nuevo edificio adentro”; cuando se termine, entonces “reconstruirá el nuevo edificio por afuera”.

“Eso es lo que la remodelación de un gran cine viejo significa”, dijo Hemminger. “Como hay estas paredes altas y gigantes, hay una especie de gran caja… y se necesita reconstruir estructuralmente”.

La parte lateral del edificio y las paredes traseras ya están hechas y los equipos están trabajando en el frente, lo que tomará otro mes para terminar y será la última parte antes de colocar el techo, según Cort.

Cort calcula que el techo tomará seis meses para completar.

Con el plan de una azotea “ocupable” y accesible para ambos negocios, los clientes podrán disfrutar del buen clima.

“La razón por la que decido gastar un poco de dinero para hacerlo es porque la Misión tiene uno de los mejores climas de la ciudad”, dijo Cort. “Yo pienso, ¿por qué desperdiciar este espacio? Es genial”.

“Imagino que Busboys tendrá lecturas y firmas de libros y la gente ejecitará, hará pilates o yoga”.

Hemminger declaró que van a restaurar la fachada y marquesina original del Cine Latino, el cual está en mal estado, así como las ventanas arqueadas que ahora están ausentes y que anteriormente delimitaban el frente del edificio.

Cort declaró que cree contribuir al barrio porque el edificio ya no estará vacío ni se considerará como deterioro. Respirar un nuevo aire en el antiguo Cine Latino también es una especie de tarea sentimental para Cort.

“Estábamos buscando otra propiedad para cambiarla”, dijo. “Esa canción de la mamá [de Robert] era la cereza en el pastel”, dijo en referencia a su último esposo.

“Se llamaba el Teatro Wigwam, y entonces era un teatro de Vaudeville”. Cuando vivía en Potrero Hill de niña, recordó Cort, le gustaba ir caminando a Wigwam para ver a su futura suegra interpretar.

Cort ha invertido su propio dinero en el Cine Latino. “No hay préstamos”, dijo.

Hemminger declaró que la rehabilitación del Cine Latino es el tipo de proyecto que necesitaba “una familia como los Corts”, que tengan “una visión más grande y tengan equidad detrás de ellos”.

“En los últimos cinco años, los bancos no prestaban a propiedades como esa. No le van a dejar prestar dinero para comprarlo, y luego prestarle dinero para construirlo. Así que tendría que ser el propietario de la propiedad”, dijo Hemminger. “Estos [cines de una sola pantalla], por todo el país, son muy difíciles de financiar”.

La renovación del Cine Latino ha creado muchos obstáculos desde que los Corts adquirieron el edificio en 1998, con todo y algunos obstáculos personales.

Cuando su esposo se enfermó, “estaba decepcionado de que no pudiera terminar los proyectos que comenzamos. Porque cuando se enfermó y nos detuvimos”. Robert Cort falleció de cáncer en 2004.

Cort se tomó un año para superarlo. Cort contempló si debería vender todo y dejar que alguien más lidiara con el edificio, dijo. Al final, decidió hacerlo sola.

“Él era muy agresivo y cuando comenzaba algo, lo terminaba. Y eso se me quedó”, dijo ella.

Ha habido otros baches en el camino. Touchstone Climbing Inc., propietario del gimnasio de alpinismo Mission Cliffs, había firmado que ocuparía el edificio, pero después de que la comunidad respondió de manera negativa, Cort les permitió que no estuvieran atados al contrato arrendatario. Luego tuvo que encontrar nuevos inquilinos.

Cort también estaba ocupada con la construcción en otras propiedades que tiene, con todo y el edificio en donde está Southern Exposure, la galería artística, y la recién abierta Central Kitchen y Salumeria.

Actualmente, la única cosa que la detiene en avanzar en el Cine Latino es la azotea.

“No voy a firmar hasta que vea una azotea”, dijo. Después de eso, se comprometerá a una fecha de comienzo.

“Por el momento, si va no hay azotea”, dijo. Reforzarla con acero es “seguramente todo lo que podamos lograr este año. Y tal vez verter el concreto, no estoy segura —depende del clima”.

Después de eso, los negocios pueden llegar y hacer su propia construcción.