El pasado jueves por la noche, Lorena Hernández y el resto de su familia de once terminaron por llegar a una casa en propiedad de la ciudad en Treasure Island —su nuevo hogar temporal.

Su residencia anterior desde hace 17 años, el departamento en el 204-208 Valencia, quedó destruido en un incendio del seis de mayo que arrasó con dos edificios en la esquina de la avenida Duboce y Valencia.

Aunque su estadía en Treasure Island será sólo hasta septiembre, Hernández aprecia tener un lugar dónde quedarse después de haber estado de motel en motel cada semana. El reto para ella y las casi 40 personas que perdieron sus hogares es encontrar un lugar en un mercado arrendatario altamente cerrado en una ciudad conocida por la escasez de vivienda.

En una reunión realizada el pasado miércoles por la noche, las víctimas declararon que planear el futuro es difícil y que los esfuerzos por recaudar fondos —como encontrar un lugar en dónde celebrarlo— todavía están en las primeras etapas.

Hernández, de 31 años de edad, una madre soltera de cinco niños de entre dos y 13 años de edad, declaró que le gustaría regresar a la Misión, o por lo menos a San Francisco, en donde sus hijos van a la escuela y en donde trabaja en la cafetería de un hospital.

“Simplemente le quiero dar a los niños un lugar estable”, dijo.

“Los más grandes se han rebelado un poco”, agregó. “Me preguntan por qué no tenemos un lugar en dónde vivir”.

Su hijo de ocho años de edad, a quien rescató la mañana del incendio del domingo, se espanta cada vez que escucha las sirenas.

Hernández declaró que se siente abrumada. El jueves asistió a cinco citas, incluyendo visitas a un consejero y a un administrador de casos que asiste a personas sin hogar.

Margarita Acosta, la profesora de sexto año de su hijo en la escuela primaria César Chávez, asistió a la reunión de la comunidad en su lugar.

“Quiero ayudar a mi alumno”, dijo Acosta. “Es muy flexible y ha superado la adversidad. Me inspira”.

Benjamin Amyes de la Oficina de Servicios Humanos de la ciudad colocó a la familia en Treasure Island, y está trabajando con el casero para que las unidades estén en forma y los inquilinos se puedan mudar tan pronto como sea posible —aunque esto podría tomar años.

“Esta es mi gran preocupación —la gente que tiene control de renta desde hace tiempo, y que puede perder su hogar cuando hay un incendio, tienen un ingreso que no corresponde a lo que hay en el mercado”, dijo. “La verdad es que pasan un mal rato cuando tratan encontrar vivienda en San Francisco”.

Es posible que la solución provenga del Programa Arrendatario el Buen Samaritano, el cual le permite a los caseros ofrecer unidades arrendatarias a descuento a víctimas de hasta un año sin tener que comprometerse a rentar a largo plazo.

Amyes encontró a dos caseros dispuestos, pero los cuartos eran muy pequeños para los inquilinos.

“Es una gran pieza de legislación”, dijo. “Sólo que necesitamos hacer que más propietarios de bienes inmuebles se comprometan en el proceso”.

Dicho proceso beneficiaría a gente como Hernández y a aquellos que se encuentran en un situación parecida.

Angelina Gámez, 101 avenida Duboce.

Angelina Gámez, una mujer de 81 años de edad que vivía sola en el 101 de la avenida Duboce, está recibiendo ayuda de su exempleador después que Mission Local publicó un artículo sobre su situación.

La Fundación Red Tab, una organización de exempleados de Levi Strauss, se ha comprometido a brindar ayuda financiera.

Gámez, quien vive de su pequeña jubilación gracias a su trabajo de 31 años en Levi’s, se rompió el fémur hace dos semanas mientras estaba de compras.

Su cirugía tuvo éxito, y ahora se encuentra en recuperación en Daly City.

Alfredo Galdamez, 204-208 calle Valencia

Alfredo Galdamez, quien vivía en el departamento cuatro desde 1994, se encuentra viviendo con una amistad en la calle 14.

Galdamez desea quedarse en la ciudad ya que trabaja en el Whole Foods en SoMa.

Su hija, quien vivía con él y quien se casó la semana del incendio, se encuentra en busca de un nuevo lugar, seguramente en Daly City, con su esposo.

Tabitha Russell, 101-109 avenida Duboce

Tabitha Russell, a la izquierda, y sus dos comprañeros de piso.

Tabitha Russell, de 23 años de edad, es barman en el Club Miraloma, y tanto ella como dos de sus compañeros de piso quedaron desplazados cuando su departamento en el 101-109 de la avenida Duboce se quemó. Russell ahora vive en Palo Alto con los papás de su novio.

“En este momento nuestra atención está centrada en encontrar vivienda”, dijo —preferiblemente en la Misión, aunque ha comenzado a buscar en otro lado, ya que la competencia es feroz.